Declaración institucional con motivo del Día Mundial de las Personas Refugiadas

El próximo 20 de junio se conmemora el Día Mundial de las Personas Refugiadas, de acuerdo con la Resolución 55/76 de la Asamblea General de Naciones Unidas, adoptada el 4 de diciembre del 2000.

La Agencia de la ONU para los Refugiados, ACNUR, cifra en al menos 65,6 millones las personas desplazadas en el mundo, que huyen de conflictos armados o persecución y se han visto obligadas a cruzar una frontera internacional para buscar seguridad en los países cercanos.

Una situación que, lejos de erradicarse, continuará en el futuro, porque los datos indican que estos flujos no sólo no disminuyen, sino que, lamentablemente, se multiplicarán en los próximos años.

Y en este sentido la acogida de personas refugiadas o demandantes de protección internacional constituye la máxima expresión de solidaridad para quienes se ven abocados a abandonar sus hogares y sufrir el desarraigo con motivo de los conflictos bélicos, las persecuciones religiosas, étnicas o ideológicas que tienen lugar en sus países de origen.

Los cimientos de Europa se han forjado sobre los valores de la libertad, la democracia, la igualdad, y el respeto de los derechos humanos. Sin embargo, los grandes desplazamientos humanos suponen un desafío para Europa en la actualidad, un reto que cuestiona los principios sobre los que se fundamenta su propia existencia.

Europa, y cada uno de sus Estados Miembros, deben esforzarse mucho más para proteger a estas personas que huyen para salvar sus vidas, para encontrar soluciones de acogida y asistencia y para reforzar el régimen integral de protección, haciendo cumplir la Convención de Ginebra y sus propios compromisos en todos los países de su espacio.

La Declaración de Nueva York para los Refugiados y los Migrantes, de la Asamblea General de las Naciones Unidas marca el camino a seguir, promoviendo la adopción de un pacto mundial sobre la cuestión de los refugiados, sobre la base de un marco de respuesta integral.

Un marco que promueva el respeto, la seguridad y la dignidad de las personas.