5 de junio, Día Mundial del Medio Ambiente

En la actualidad, el mundo no está en camino de cumplir los Objetivos de Desarrollo Sostenible para 2030 ó 2050, ni tampoco los objetivos ambientales convenidos internacionalmente, incluidos los relativos al cambio climático, la pérdida de diversidad biológica, la escasez de agua, el exceso de nutrientes arrastrados por las escorrentías, la degradación de la tierra y la acidificación de los océanos.

Se requieren medidas urgentes al respecto. Es preciso desvincular la degradación ambiental y el uso de los recursos, del crecimiento económico y las modalidades de producción y consumo. Es de vital importancia incorporar consideraciones ambientales en todas las decisiones económicas y sociales que se tomen y a todos los niveles.

Estamos destruyendo nuestro planeta, y para proteger la salud humana y ambiental y mantener la integridad actual y futura de los ecosistemas mundiales, debemos tomar de forma inmediata algunas medidas esenciales, como son: reducir la degradación de la tierra, la pérdida de biodiversidad y la contaminación del aire, la tierra y las aguas; mejorar la gestión del agua y de los recursos; mitigar el cambio climático y adaptase a él; usar los recursos con eficiencia; abordar la descarbonización; y prevenir y gestionar los riesgos y desastres.

Todas esas medidas precisan de políticas más ambiciosas y eficaces, entre otros, en los siguientes ámbitos: consumo y producción sostenibles, uso más eficiente de los recursos y mejor gestión de los recursos, gestión integrada de los ecosistemas y gestión y prevención integradas de los desechos. Más aún cuando las previsiones de crecimiento de la población, las tendencias de urbanización y el desarrollo económico harán que aumente considerablemente la demanda de recursos naturales, como alimentos, energía y agua hacia 2050.

Como ya sabéis, el cambio climático supone la amenaza más grave a la que se enfrenta la humanidad actualmente. Por desgracia ya no podemos detenerlo, demasiado tarde, ... Únicamente podemos influir en su magnitud dentro de unos años. Cualquier retraso en la acción climática aumentará el costo de alcanzar los objetivos del Acuerdo de París, y revertirá el progreso logrado hasta ahora, pudiendo llegar a condicionar la propia vida. Se da la paradoja que los que menos han contribuido al cambio climático, serán los que más sufrirán sus efectos. Estos son los más pobres entre los pobres.

El mundo tiene a su disposición la ciencia, la tecnología y los recursos económicos necesarios para transitar hacia un modelo sostenible, aunque todavía falta altura de miras y mayor apoyo de parte de los líderes públicos, empresariales y políticos que se aferran a modelos obsoletos de producción y desarrollo que nos conducen al desastre.

Ahora que estamos inmersos en la elaboración de la planificación de la cooperación andaluza para los próximos años, no podemos permitirnos mirar para otro lado y no poner el medio ambiente en el centro de nuestras actuaciones futuras.

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