280.000 jóvenes nicaragüenses se benefician de un programa de prevención de la violencia impulsado por la Junta de Andalucía

La Policía Nacional de Nicaragua, a través de la Dirección de Asuntos Juveniles, se encarga de atender la demanda de los jóvenes en riesgo social desde el año 2010. En la actualidad se implementa el Modelo de Policía Comunitaria Proactiva, que se define como la atención a la violencia juvenil de forma integral tomando en consideración la vida de los jóvenes, sus relaciones familiares y vecinales, así como su interacción con el resto de la comunidad, con el fin de establecer estrategias específicas para lograr su inserción a la sociedad y generar cambios de percepción y de acción respecto a la juventud en riesgo. El éxito de la Dirección de Asuntos Juveniles es el contacto y articulación con la propia comunidad, a través de sus líderes y formas naturales de asociación, que realizan junto con los agentes de Asuntos Juveniles, un monitoreo constante de los jóvenes.

En el año 2010 la Junta de Andalucía concede a la Policía Nacional de Nicaragua una subvención por valor de 1.789.583,33 euros para la ejecución del proyecto denominado “Apoyo a las estrategias de la Policía Nacional para la prevención de la violencia en los sectores de jóvenes en alto riesgo social”.

El Proyecto fue diseñado en directa articulación con las dinámicas propias de la Dirección de Asuntos Juveniles, de tal forma que vino a fortalecer sus estructuras, su quehacer y su posicionamiento a lo interno de la institución policial y de la comunidad en su conjunto. La lógica de intervención partía de la concepción novedosa de una secuencia de cuatro etapas en el trabajo integral con jóvenes: sensibilización, pacificación, reinserción y seguimiento.

A través del Proyecto, se impulsó el trabajo con los jóvenes en los barrios para fortalecer el vínculo de cercanía con la población, así como con padres de familia y líderes de las comunidades. En la lógica de este acercamiento, se celebraron numerosas actividades deportivas y lúdico-formativas en cada barrio, con un eje fuerte en el deporte, donde los jóvenes proyectan y transforman sus rivalidades, su energía y su tiempo de ocio. El proceso acaba con una reinserción del joven en la comunidad y en su familia. 

A lo largo de los cuatro años de ejecución del proyecto, el número de jóvenes que participaron en las actividades deportivas, recreativas, culturales, etc... que se desarrollaron en el marco de los Planes de Planes de prevención de la Policía Nacional en la ciudad de Managua, ascendió a un total de 281.906. Más de 55.000 miembros de los diferentes barrios participaron en actividades de capacitación y sensibilización en las comunidades y de ellos más de 7.000 adquirieron compromiso como miembros de las brigadas de prevención.

Además, se experimentó un gran aumento en el porcentaje de los jóvenes pertenecientes a pandillas que asumieron por escrito un compromiso de no violencia, pasando de un 14,17% en 2010 a un 73,82% en 2014.

Por otro lado, se habilitaron en el marco del proyecto espacios públicos cercanos para la recreación y el fomento del deporte, emitiendo un mensaje de acompañamiento a los jóvenes, haciéndoles el centro de la atención del Estado. Este acompañamiento se lleva a las comunidades, las escuelas y las propias familias, completando un abordaje cercano e integral.

El Centro de Formación y Desarrollo Juvenil “Juventud” es otro de los elementos medulares alrededor del cual gira la intervención. El Centro ofrece a los jóvenes una beca completa para poder acceder a una formación técnica es este Centro especializado donde además reciben atención médica y psicológica y acompañamiento familiar por trabajadores sociales.

Además de la formación técnica para la inserción laboral, se les acompaña en la búsqueda de la experiencia laboral o se les instruye en el emprendedurismo. Se cuenta con numerosas experiencias exitosas de jóvenes que se han incorporado totalmente a una vida en contribución a la comunidad. El rendimiento respecto a la inserción laboral de jóvenes egresados, se mantuvo alrededor del 60% en los tres años 2012-2014, lo cual supone un gran desempeño. Estos jóvenes se vuelven replicantes y promotores de esta iniciativa en sus comunidades de procedencia, significando un aporte a la acción del Modelo.

En el marco del proyecto se elaboraron documentos rectores del Centro de Formación y Desarrollo Juvenil “Juventud”: Código de Ética para Funcionario (as); Reglamento Académico y Reglamento General; Manual de Organización y Funciones; y Normas de Convivencia y Decálogo y se fortalecieron las capacidades de los recursos humanos de la Dirección de Asuntos Juveniles, tanto los que desarrollan los Planes de Prevención en los barrios, como los que trabajan en el Centro. Adicionalmente por la acción del Proyecto se aumentaron en más de un 200% de los metros cuadrados destinados a actividades educativas, deportivas y culturales en el Centro. Todo ello se tradujo en la mejora de la calidad de la atención que trajo consigo un aumento constante en la retención de los alumnos medido en porcentaje anual, pasando de un 65.38% en 2012 a un 79.75% en 2014.

El hecho de estar toda la lógica de intervención inserta en la estructura de la Policía Nacional, en este caso se contó casi en su totalidad con personal propio de la institución, la hace constituirse como una iniciativa especialmente coherente en términos de apropiación y sobre todo de eficiencia. Incluso aquellos recursos humanos que en un principio estaban contratados por el proyecto, después fueron absorbidos para pasar a formar parte del personal fijo de la Dirección de Asuntos Juveniles.

Con esta intervención, AACID se ha abierto al desarrollo de los sectores más vulnerables de Managua, ha tenido como eje principal el elemento humano y se ha orientado a reducir brechas desde el acceso a los servicios públicos. Ha aportado a la sociedad elementos innovadores desde el punto de vista de las oportunidades que pueden desarrollar las personas con los recursos que tienen en la comunidad.