Experiencia de Osakidetza-Servicio Vasco de Salud en la orientación a procesos de la gestión de la formación continua con el colectivo de celadores. El proyecto ha dado como resultado: un plan de formación estructurado que se basa en la definición de competencias del puesto de celador y en la participación del propio personal en la elaboración del material docente; el diseño de un programa formativo “on-line” basado en píldoras formativas con contenidos teóricos y prácticos que permiten a los participantes adquirir el conocimiento más importante y más crítico, en el menor tiempo posible.
VII Congreso Nacional de Formación Continuada en Salud
16, 17 y 18 de junio - Málaga
Experiencia Innovadora en Formación Continuada en Salud
ContextoParalelamente, tres grupos de trabajo han participado en la edición de un Manual que recoge, por un lado las competencias técnicas del puesto de celador (posición y movilización de pacientes, materiales, instalaciones y terminología sanitaria) y, por otro, aborda la organización del trabajo del celador. Este manual es parte del material para la docencia y como herramienta para los celadores.
Para la elaboración del material docente, se han realizado también filmaciones de situaciones cotidianas del trabajo del celador. Dicho material ha sido elaborado en su totalidad con la participación del personal celador.
Con carácter previo al diseño del programa formativo y de itinerarios competenciales específicos, se han previsto sesiones con celadores veteranos basadas en talleres simultáneos para testar la consistencia e interiorización de las competencias en personas que tienen una larga experiencia en el puesto.
El programa formativo se ha basado en el método M.I.S.A. (Método de Ingeniería para el Desarrollo de Sistemas de Aprendizaje, Québec 1992) que integra los distintos elementos que conforman el proyecto de formación: conocimiento, estrategia pedagógica, definición de recursos formativos y modelo de impartición.
ResultadosPara el seguimiento del proceso de adquisición de las competencias, se ha diseñado un plan de tutorías realizadas por un Comité que, además del seguimiento del curso será un vehículo para la mejora y el benchmarking entre nuestras organizaciones.
En función de la evaluación de los participantes, en la siguiente fase de este proyecto se realizará formación personalizada basada en itinerarios específicos asociados a perfiles tipo previamente definidos.
Los resultados obtenidos nos permiten afirmar que esta metodología puede ser generalizable, con las adaptaciones que, en función del puesto o área sean precisas.
ConclusionesEl conocimiento necesario para el desarrollo de las competencias radica en los propios profesionales que, con los recursos adecuados, son capaces de general el material para el diseño del programa formativo.
Los resultados son generalizables como enfoque de formación válido para trabajar el desarrollo profesional de las personas a partir del diseño competencial correspondiente a las responsabilidades de su puesto de trabajo.
Finalmente, el planteamiento del proyecto ha permitido aprovechar las sinergias derivadas de compartir un proyecto común y ha servido como aliciente para la constitución de un foro estable de responsables de personal celador de todos los hospitales como vehículo para la mejora y el benchmarking entre las organizaciones.