EPOC

La enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) es una enfermedad que se caracteriza por la presencia de limitación crónica, progresiva y poco reversible al flujo aéreo, asociada a una reacción inflamatoria anómala, debida principalmente al humo del tabaco. A pesar de ser una enfermedad grave y muy invalidante que presenta frecuentes manifestaciones extrapulmonares y comorbilidades asociadas a la propia enfermedad, al tabaquismo y al envejecimiento, se trata de un proceso prevenible y tratable.

El impacto sanitario de esta enfermedad es elevado. Su morbilidad y la discapacidad asociada a ella son muchas veces subestimadas por pacientes y sus cuidadores.

El incumplimiento y la falta de adherencia a los tratamientos son un grave problema de salud pública y un desafío para los sistemas sanitarios. Mejorar esta situación es un objetivo prioritario ya que produce un impacto directo sobre la evolución desfavorable de la enfermedad en cuestión y sobre el incremento de la mortalidad relacionada.


Tratamiento

Las personas que padecen EPOC tienen que adecuar sus conductas y estilo de vida a su enfermedad y seguir el tratamiento prescrito por profesionales de la salud. Entre las indicaciones se pueden encontrar:

  • Dejar de fumar.
  • Seguir una dieta recomendada.
  • Hacer uso de uno o varios inhaladores (no existe una pauta estándar, depende de la clasificación del paciente).
  • Hacer ejercicios físicos específicos (30-60 minutos al día).
  • Algunas de estas personas requieren de oxigenoterapia, a veces, durante periodos prolongados al día.
  • Vacunarse contra la gripe.
  • Cambiar las conductas y los hábitos.

Algunas de las principales dificultades que encuentran los y las profesionales para que las personas afectadas por la EPOC sigan correctamente el tratamiento son:

  • Uso inadecuado de los inhaladores, lo que puede provocar efectos secundarios.
  • Falta de adherencia al hábito, ya sea por desconocimiento, de forma intencionada o errática.
  • Incomodidad del propio tratamiento.
  • Hay un número importante de estas personas que siguen fumando.
  • Falta de motivación para hacer los ejercicios físicos en casa o en el parque.
  • Dificultad para acceder al material necesario para hacer los ejercicios en casa: pesas, bicicletas estáticas, etc.
  • Falta de aceptación por parte de estas personas del impacto que conlleva padecer esta enfermedad y de la importancia de las medidas que se les recomienda y/o prescriben.

 

Para mejorar la adherencia al tratamiento serían recomendables medidas encaminadas a mejorar la calidad de vida de las personas afectadas, como son:

  • Fomentar la educación para la salud en el sentido de proporcionar a dichas personas información inteligible para mejorar las competencias y habilidades en salud (CHS).
  • Que puedan y participen en la toma de decisiones.
  • Facilitar la identificación precoz de las exacerbaciones.
  • Mejorar la experiencia de uso de los inhaladores y la educación terapééutica.
  • Evitar el sedentarismo y estimular la actividad física.
  • Mejorar la percepción de seguir el tratamiento, aunque la persona no se encuentre mal a diario.
  • Mejorar la motivación y los incentivos para seguir el tratamiento y corregir errores.
  • Aliviar la sensación de falta de aire y contribuir a la mejora de la función pulmonar.
  • Ayudar al control de síntomas.
  • Facilitar la autoevaluación de la persona afectada: calidad de vida, visitas a urgencias en el último año, realización de ejercicio físico, reducción de exacerbaciones, etc.
  • Ayudar a controlar el índice de masa corporal (IMC) que debe de estar entre 21 y 25. Si el IMC es anormal, el paciente debe de recibir consejo dietético.
  • Mejorar el apoyo familiar.
  • Facilitar la relación con el personal sanitario.