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Efecto de las últimas lluvias sobre los cultivos

14/03/2018 En las últimas semanas se han estado registrando en nuestra comunidad precipitaciones importantes, dejando una media de 159,3 mm de agua de lluvia (desde el 13 de febrero al 12 de marzo). Las distintas borrascas que han ido barriendo Andalucía de Oeste a Este han ido descargando las lluvias principalmente por las provincias occidentales, siendo Cádiz con 220,7 mm provincia con mayor registro pluviométrico, seguida de Huelva con 202,5 mm; sin embargo, y como es habitual, Almería ha sido la provincia que ha registrado menores valores pluviométricos, 58’7 mm.

Por estación, la de la localidad de Zafarraya, en Granada, ha sido la que mayor cantidad de agua de lluvia ha recibido en el último mes, unos 375 mm. La estación de Cuevas de Almanzora, en Almería, es la que menor cantidad de lluvia ha registrado, tan solo unos 25 mm.

Desde el punto de vista agronómico, es sabido por todos de la necesidad del líquido elemento para el normal funcionamiento de las plantas, sin embargo, en contadas ocasiones, se suelen producir lluvias intensas y copiosas que, además de nutrir al suelo (y a los embalses) de este bien preciado que es el agua, puede ocasionar importantes pérdidas tanto a los cultivos, como al suelo sobre los que se sustentan.

Unas fuertes lluvias caídas sobre cultivos en terrenos con mucha pendiente originan una importante pérdida de suelo agrícola, originando, además, la formación de cárcavas; es por lo que siempre se aconseja la siembra o plantación siguiendo las curvas de nivel.

En parcelas de cultivo con zonas bajas con mal drenaje se suele acumular gran cantidad de agua, que de no poder evacuarlas a tiempo puede producir asfixia radicular en las plantas, viéndose comprometida la viabilidad del cultivo en esas zonas.

En general, en parcelas con poca pendiente, donde el agua no ha producido escorrentía ni se ha almacenado por tener un adecuado drenaje, las perdidas pueden venir originadas por otros factores como la infiltración en el suelo de grandes cantidades de agua, conllevando esto una importante pérdida de nutrientes (principalmente de nitrógeno), haciendo amarillear a las plantas, con la consecuente merma en los rendimientos finales. Del mismo modo, una elevada humedad en el suelo y en las plantas puede desembocar en la aparición de enfermedades fúngicas, las cuales pondrán en peligro el normal desarrollo de los cultivos.

Por otro lado, estas lluvias están beneficiando a los cereales de invierno, ya que está permitiendo la asimilación del abonado de cobertera aplicado antes de las lluvias. Además, han paralizado las labores de siembra del cultivo del girasol, así como las labores preparatorias de las parcelas que se van a sembrar en breve de algodón. En algunas plantaciones de patata, con un deficiente drenaje, estas importantes lluvias están produciendo encharcamientos y poniendo en peligro la normal nacencia de las semillas. En los cítricos, se ha paralizado la recolección de las variedades tardías, y se está produciendo caída de frutos por los fuertes vientos. En los cultivos hortícolas, estas precipitaciones están aumentando el riesgo de padecer enfermedades fúngicas. En cultivos frutales, como melocotoneros y nectarinos, las actuales condiciones ambientales no son las adecuadas para una buena polinización.