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Estado del cultivo de zanahoria en la provincia de Cádiz

02/07/2018

El cultivo de la zanahoria en la provincia se caracteriza por poseer tres momentos distintos de siembra:

  • Siembras tempranas: Las realizadas desde mediados de septiembre a mediados de octubre.
  • Siembras intermedias: Las realizadas desde mediados de octubre a mediados de noviembre.
  • Siembras tardías: Las realizadas desde mediados de noviembre a mediados de diciembre.

Esta campaña la siembra se adelantó un par de semanas sobre lo previsto, como consecuencia de las escasas precipitaciones del otoño, estando distanciadas estas siembras en el tiempo. Tanto la sementera como la nacencia de las zanahorias se desarrollaron con normalidad.  Las parcelas de siembra temprana y  siembra intermedia se encuentran actualmente todas recolectadas.

El estado fenológico dominante en las parcelas de siembra tardía es “BBCH: 49” (Se alcanza la forma y el tamaño típico para la raíz). Se encuentra recolectada el 80-85% de la superficie de estas zanahorias de siembra tardía.

Los rendimientos medios obtenidos en el conjunto de todas las zanahorias recolectadas hasta la fecha han oscilado entre los 9.500 y 11.000 kg/ha.

En las pocas parcelas que quedan aún por recolectar se están realizando algunos riegos, pero sólo para facilitar la entrada de las cosechadoras, no para cubrir necesidades hídricas de las plantas.

En general, las lluvias caídas en la provincia en el mes de marzo y abril beneficiaron al cultivo, presentando éste un buen desarrollo vegetativo, así como una muy buena calidad de las raíces cosechadas. Sin embargo, en algunas parcelas con suelos más pesados (de textura franca o franco-limosa) se han observado algunos rodales con pudriciones por Picado (Phytium spp.)  o Podredumbre blanca (Sclerotinia sclerotiorum), como consecuencia del exceso de humedad y el calor registrado en estas últimas semanas. 

Podredumbre blanca (Sclerotinia sclerotiorum): Es un hongo de suelo que afecta o daña a la zanahoria tanto en la parte aérea como subterránea, provocando una podredumbre de la misma que origina un mal aspecto y que imposibilita su comercialización, afectando tanto a las plantas atacadas como al resto del lote con las que se haya almacenado o lavado. Los primeros síntomas se manifiestan en la hoja, apareciendo en primer lugar en el cuello y en los peciolos, por lo que sube el micelio conforme avanza la enfermedad. Se observan manchas de color blanco que con el tiempo presentan estructuras oscuras y duras de forma salpicada. Este hongo se adapta a un abanico de condiciones más restringido que la Alternaria. La temperatura de suelo a la que es más activo oscila entre los 13 a 25ºC, viéndose favorecido por condiciones húmedas y por condensación de agua en las hojas.

Picado o “Cavity spot” (Phytium spp.): Se trata de una de las enfermedades más problemáticas en el cultivo de la zanahoria. Está causada principalmente por Phytium violae, aunque otras especies como P. sulcatum, P. intermedium y P. rostratum, también pueden estar implicadas, pero en menor medida. Para su desarrollo es imprescindible una elevada humedad en el suelo y temperaturas superiores  a los 20ºC, con un óptimo de 30ºC., incrementándose su acción en suelos arcillosos, salinos y en los enarenados con arenas muy finas. La entrada del hongo en la parcela se produce generalmente a través de semillas infectadas, raíces enfermas, o terrenos contaminados, conservándose en el suelo y en los restos del cultivo. Puede sobrevivir en estado saprofítico, alimentándose de materia orgánica en descomposición. Los daños producidos en las raíces son unas manchas elípticas, inicialmente traslucidas con contornos delimitados que rápidamente evolucionan a depresiones de color marrón claro, provocando un hundimiento y oscurecimiento. Al ir engrosando la raíz, la mancha adopta un aspecto cicatrizado que más tarde se agrieta y resquebraja longitudinalmente. Próximo a la recolección, la superficie lesionada aumenta pudiendo evolucionar a podredumbres húmedas bacterianas. El desarrollo de estos efectos se ven favorecido por la humedad, la temperatura y el exceso de nitrógeno. De forma preventiva, para su control, se puede desinfectar el suelo. Se aconseja evitar suelos ácidos, terrenos compactados y suela de labor. Se aconseja  realizar rotaciones de cultivos, buen drenaje del terreno y fertilización nitrogenada razonada.

Dado el avanzado estado fenológico del cultivo ya no se realizan aplicaciones fungicidas.