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Estado fitosanitario actual de la mosca del olivo en Andalucía

El aumento de temperaturas de los últimos días (temperaturas máximas >40ºC), está repercutiendo negativamente en la actividad de la mosca del olivo (Bactrocera oleae), observándose, en todas las zonas olivareras, una disminución notable y generalizada de las poblaciones de adultos. A pesar de ello, se siguen detectando frutos dañados en todas las provincias, siendo más significativa su incidencia en Cádiz y Sevilla, en donde se registra un valor medio provincial de 1,90 y 0,20% de picada total, respectivamente. Por zonas biológicas destacan Algodonales (Cádiz) con el 3,35% y Alpujarra (Granada) con el 2%. Y hasta el momento, la viabilidad de esta picada es muy escasa, encontrándose en todas las provincias por debajo del 0,10% de picada viva.

En los muestreos realizados en frutos, se observan los primeros orificios de salida en algunas estaciones de control de la zona biológica de Campiña (Sevilla), por lo que dentro de unos días es probable que se produzcan las salidas de adultos que darán lugar a las primeras puestas de la segunda generación de este insecto.

En lo referente al vuelo de adultos, las capturas registradas en los moqueros Mac-phail muestran mayores poblaciones en las provincias de Cádiz, Granada y Córdoba, con valores medios provinciales de 2,50, 1,50 y 1,30 adultos/mosquero y día, respectivamente, mientras que en las placas cromotrópicas, destaca Cádiz con 4,30, seguida de Córdoba y Málaga con 1,10 adultos/placa y día.

Se han realizado tratamientos de control en algunas áreas de las provincias de Cádiz y Sevilla.

En general, y hasta el momento, la actividad de la mosca del olivo muestra unos niveles muy bajos y de forma localizada, principalmente en parcelas puntuales de variedades de aceituna de mesa, más susceptibles, o en zonas de sierra, que presentan temperaturas más frescas.

Se aconseja vigilar el cultivo, observando la evolución de este insecto, tanto cuantificando las poblaciones de adultos en trampas, como la incidencia de estos sobre las aceitunas, mediante la realización de muestreos de frutos.

No obstante, es bueno conocer la biología del insecto, sabiendo que un factor limitante para su actividad, son las condiciones ambientales de temperatura y humedad relativa. La mosca interrumpe su desarrollo con temperaturas inferiores a los 6ºC y mayores de 35ºC, siendo su rango óptimo el comprendido entre 20-25ºC. Una humedad relativa elevada (>80-85%) favorece la incidencia de la plaga. Y en verano, las altas temperaturas combinadas con la baja humedad relativa desecan huevos y larvas causando la muerte de los mismos.