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Estado fitosanitario de la mosca del olivo en Andalucía

04/09/2018

Ya finalizado el mes de agosto, las condiciones climatológicas se mantienen con altas temperatura (incluso las nocturnas) y baja humedad en el ambiente, lo que está provocando una escasa actividad de la mosca del olivo (Bactrocera oleae), sobre los olivares andaluces.

Se observa un ligero aumento de frutos afectados en la mayoría de las provincias, siendo más significativa su incidencia en las provincias de Cádiz, Huelva y Córdoba, en donde se registra un valor medio provincial de 1’50, 1’30 y 0’70% de  picada total, respectivamente. Por zonas biológicas su ataque es más notable en Sierra Morena Guadiato (Córdoba) con el 4’80% y Villamartín (Cádiz) con el 2’80%. En cuanto a la viabilidad de la picada, sigue siendo muy escasa, encontrándose en todas las provincias por debajo del 0’20% de picada viva.  De las observaciones realizadas en frutos, se ven las primeras aceitunas con orificios de salida en algunas áreas de la zona biológica de Campiña (Sevilla), lo que comporta que en próximas fechas se producirá la salida de adultos que darán lugar a las primeras puestas de la segunda generación de este insecto.

En lo referente al vuelo de adultos, las capturas obtenidas en los moqueros Mac-phail durante la última semana, se aprecia un ligero descenso generalizado en todas las provincias. Destacan por los valores registrados, las provincias de Córdoba y Granada, con un valor medio provincial de 2 y 1’20 adultos/mosquero y día, respectivamente. Los registros obtenidos en las placas cromotrópicas, muestran igualmente un descenso en todas las provincias, destacan las provincias de Granada y Cádiz,  con un valor medio provincial de 2’40 y 1’40 adultos/placa y día, respectivamente.

A partir de la segunda quincena de agosto, se han realizado controles fitosanitarios tanto aéreos como terrestres para el control de la Mosca del olivo en algunas áreas de las provincias de Cádiz y Sevilla.

En general, la actividad de la mosca del olivo actualmente, muestra unos niveles muy bajos y de forma localizada, principalmente en parcelas puntuales de variedades de aceituna de mesa más susceptibles o en zonas de sierra, que presentan temperaturas más frescas.

Se aconseja vigilar el cultivo, observando la evolución de éste insecto, tanto cuantificando las poblaciones de adultos en trampas, como la incidencia de éstos sobre las aceitunas, mediante la realización de muestreos de frutos.

No obstante, es interesante conocer la biología del insecto, sabiendo que un factor limitante en su actividad, son las condiciones ambientales de temperatura y humedad relativa, en cuanto a estos factores abióticos de este insecto, conocer que interrumpe su desarrollo con temperaturas inferiores a los 6ºC y mayores de 35ºC, siendo su rango óptimo de temperaturas 20-25ºC. Una humedad relativa elevada (>80-85%) favorece la incidencia de la plaga. En verano, las altas temperaturas combinadas con la baja humedad relativa desecan huevos y larvas causando la muerte de los mismos.