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Estado fitosanitario de la mosca del olivo en Andalucía

27/08/2018

Con el mes de agosto prácticamente finalizado, las condiciones climatológicas que se vienen registrando, altas temperaturas (incluso las nocturnas) y baja humedad en el ambiente, están provocando una escasa actividad de la mosca del olivo (Bactrocera oleae) sobre los olivares andaluces.

A pesar de esto, se aprecia un ligero aumento de frutos afectados en la mayoría de las provincias, siendo más significativa su incidencia en Cádiz, Huelva y Málaga, en donde se registra un valor medio provincial del 2'10, 0'60 y 0'30% de picada total, respectivamente. Por zonas biológicas destaca Algodonales (Cádiz) con el 2'70% y La Axarquia (Málaga) con un 1%. En cuanto a la viabilidad de esta picada sigue siendo muy escasa, encontrándose en toda Andalucía por debajo del 0'10% de picada viva.

En los muestreos realizados en frutos, se han visto las primeras aceitunas con orificios de salida en algunas áreas de la zona biológica de Campiña (Sevilla), lo que significa que dentro de unos días se producirá la salida de adultos, dando lugar a las primeras puestas de la segunda generación de esta plaga.

En lo referente al vuelo de adultos, se aprecia un ligero aumento de las capturas en los moqueros Mac-phail, en las provincias costeras, mientras que en las de interior se mantienen las poblaciones de semanas anteriores. Destacan Cádiz y Córdoba, con valores medios provinciales de 2'60 y 1'40 adultos/mosquero y día, respectivamente. Y los registros obtenidos en las placas cromotrópicas, muestran un descenso generalizado en todas las provincias, destacando Cádiz y Málaga, con 3'80 y 1'20 adultos/placa y día, respectivamente.

Se han realizado tratamientos terrestres para su control en algunas áreas de las provincias de Sevilla y terrestres y aéreos en Cádiz.

Hasta el momento, la actividad de la mosca del olivo muestra unos niveles muy bajos y de forma localizada, principalmente en parcelas puntuales de variedades de aceituna de mesa más susceptibles o en zonas de sierra, que presentan temperaturas más frescas.

Se aconseja vigilar el cultivo, observando la evolución de este insecto, tanto cuantificando las poblaciones de adultos en trampas, como la incidencia de estos sobre las aceitunas, mediante la realización de muestreos de frutos. No obstante, es interesante conocer su biología, sabiendo que las condiciones ambientales de temperatura y humedad relativa actúan como factores limitantes para su actividad. La mosca interrumpe su desarrollo con temperaturas inferiores a los 6ºC y mayores de 35ºC, siendo su rango óptimo el comprendido entre 20-25ºC. Y una humedad relativa elevada (>80-85%) favorece su incidencia. En verano, las altas temperaturas combinadas con la baja humedad relativa desecan huevos y larvas causando la muerte de los mismos.