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Importancia de valorar la presencia de mosquito verde en vid

21/08/2019

El mosquito verde (Jacobyasca lybica y/o Empoasca spp.) es una plaga que presenta niveles variables según zonas, variedades sensibles, parcelas que habitualmente son atacadas y plantaciones jóvenes de 1, 2, 3 años, pero que por lo general en los últimos años viene teniendo una mayor relevancia. Es importante evaluar los niveles de este insecto,  especialmente, en aquellas parcelas con una mayor presencia. Poblaciones elevadas pueden producir una defoliación prematura, no fisiológica, rebrotes y perdida de vigor para la próxima campaña. Hay que tener en cuenta que tras la vendimia, la viña sigue vegetando, según la temperatura, lluvias, etc. Especialmente en las nuevas plantaciones, que presentan un mayor crecimiento vegetativo, es importante mantener las hojas hasta el final del ciclo del cultivo, es decir hasta el estado fenológico “O” (Caída de hoja), que se produce bien entrado el otoño, entre los meses de octubre y diciembre, según el año. En ciertos casos puede ser conveniente incluso realizar una aplicación puntual en las zonas más afectadas para prevenir la caída prematura de la hoja, y favorecer un correcto agostado de la planta, que conllevará un mejor estado general del cultivo de cara al año próximo.

En cuanto a la biología y sintomatología de esta plaga, recordar que:

En primavera la hembra emigra al envés de las hojas jóvenes donde deposita de 15 a 20 huevos en las nerviaciones de la hoja. De estos huevos emerge la primera generación que llegará a estado adulto en 3 o 4 semanas. La segunda generación se suele producir en agosto y es mucho más perjudicial. La tercera generación se da a finales de septiembre o primeros de octubre; esta generación es la que inverna en estado de adulto, el cual buscará refugios en las plantas perennes. La última generación puede reproducirse totalmente o solo a medias según sean las temperaturas del otoño.

Largos periodos de buen tiempo favorecen el aumento de las poblaciones de mosquito verde, mientras que los periodos lluviosos las reducen.

Los síntomas de ataque sobre las variedades blancas aparecen como amarilleamientos marginales de las hojas, mientras que en las tintas se desarrollan manchas rosadas parecidas a un mosaico delimitadas por los nervios. En caso de ataques graves los márgenes se vuelven hacia abajo, las hojas llegan a secarse, y se puede llegar a una caída prematura, cayendo primero las hojas de la base de los sarmientos. Los adultos son de color verde y forma alargada, de 2-3mm de longitud. Las ninfas son similares pero de menor tamaño, y no vuelan. Se desplazan de forma muy característica, los primeros a saltos, y las segundas lo hacen lateralmente sobre la hoja, al carecer de alas. Se detectan con facilidad, debido a su movimiento sobre la planta, si bien es cierto que suelen esconderse a las horas centrales del día, cuando la radiación solar es mayor, especialmente en verano, por lo que el mejor momento para verlos es a primera hora de la mañana, o última de la tarde.

Esta plaga, al desarrollarse en fechas próximas a la vendimia, hace necesario una cuidada planificación de su control. Se recuerda a todos los viticultores, que en caso de precisar una intervención química sobre el cultivo, hay que respetar los plazos de seguridad entre el tratamiento y la vendimia, establecidos para cada producto, y de no ser posible, no realizar la aplicación, o plantear un tratamiento postcosecha en caso necesario.