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Piojo rojo de California: consideraciones sobre la 2ª generación

29/07/2019

Según datos históricos, entre finales de julio y principios de agosto es cuando las zonas citrícolas de Andalucía alcanzan niveles importantes de hembras avivando y larvas de primera y segunda edad de la 2ª generación del piojo rojo de California, éstas últimas sensibles a los tratamientos químicos junto a las larvas móviles recién avivadas. En condiciones meteorológicas “normales”, frío en invierno, temperaturas suaves en primavera y periodo estival caluroso, al menos las dos-tres primeras generaciones deben detectarse con claridad.  No es el caso de esta campaña, en la que un invierno de temperaturas máximas cálidas para la época, especialmente marzo; una primavera con un junio más fresco de lo habitual, sin episodios de altas temperaturas; y un inicio del verano muy suave, con temperaturas máximas en torno a los 30ºC en las tres primeras semanas de julio, han impedido, en conjunto, y especialmente en provincias litorales, que en dichas zonas citrícolas se haya previsto y/o detectado con claridad el máximo de formas sensibles L1+L2 de la 2ª generación debido a un solape de generaciones intermedias.

Recordar que, con la instalación de trampas de machos para dibujar la curva de vuelo, conociendo cuando se dio el máximo de vuelo en 1ª generación, y conociendo que la constante térmica generacional de este diaspídido es de 600 grados acumulados, se puede prever, junto a la integral térmica, cuando se dará el siguiente máximo de machos, es decir, el momento de máximo apareamiento a partir del cual, en torno a los 15 días, se daría el máximo avivamiento de la siguiente generación.

Dicho lo cual, a fecha de este informe, existen parcelas donde aún se registra vuelo de machos sin haber marcado un descenso claro en las dos últimas semanas que previese el máximo de avivamiento de larvas de 2ª generación. Por lo tanto, en estos momentos está coincidiendo una actividad importante de machos con hembras sin larvas e incluso con un bajo porcentaje de hembras jóvenes por evolucionar. Esto indica que el avivamiento de larvas y la presencia de L1 y L2 se mantendrán en el tiempo.

La recomendación por tanto, en estos momentos, es la de tomar muestras en campo de fruta, hojas y madera “manchada” para conocer el % de los índices anteriores a nivel local, ya que puede haber grandes diferencias entre parcelas de distintas Zonas Biológicas e incluso dentro de una misma Zona Biológica según el manejo de la plaga.

En la provincia de Huelva, habiéndose realizado análisis al binocular de varias muestras, se registra el siguiente resultado:

  • Formas Sensibles (L1+L2): media del 65%. En fruta se rebasaría dicho porcentaje y en madera estaría por debajo.
  • Hembras avivadas respecto al Total de Hembras: media del 60’5%.
  • Aunque ambos valores indican la mayor eficiencia en el control poblacional de esta plaga en estos momentos, repetir que, debido al solape de generaciones, o dicho de otra manera, debido a que en estos momentos pueden estar presentes todos los estadíos del piojo rojo de California, se hace necesario analizar muestras de fruta y material vegetal con presencia a nivel local para decidir, llegado el caso, el momento de mayor eficiencia en su control químico.