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Riesgo de enfermedades fúngicas tras las lluvias

08/04/2019

Con las lluvias caídas en estos días, así como con las previstas para la primera mitad de esta semana, y teniendo en cuenta que las temperaturas se van a mantener suaves, sobre todo en las horas centrales del día, es de prever que las enfermedades que afectan normalmente a los cultivos agrícolas se vean favorecidas por estos condicionantes meteorológicos.

En los cítricos, los hongos que se pueden ver favorecidos por estas nuevas lluvias son aguado (Phytophtora spp) y alternaria (Alternaria alternata pv. citri). El aguado es una enfermedad que afecta a los frutos cítricos maduros o en envero que están más cerca del suelo, siendo necesario para su desarrollo presencia de agua libre y unas temperaturas de entre 18ºC y 24ºC. La alternaria o mancha marrón del mandarino, es una enfermedad para la que la lluvia y/o una humedad relativa alta y temperaturas cálidas son elementos que favorecen su desarrollo en las variedades Fortuna, Murcott, Nova y Tangelo Minneola.  

En numerosos cultivos como fresa, hortícolas, etc, en periodos de lluvia, es normal encontrar el hongo Botrytis cinerea, comúnmente denominado “Podredumbre gris”. Esta enfermedad puede aparecer en cualquier momento del ciclo del cultivo, atacando tanto a frutos como a hojas. El hongo se desarrolla óptimamente en condiciones de elevada humedad relativa (>95%) y temperaturas entre 17ºC y 25ºC.

En el cultivo de remolacha azucarera, y después de producirse las condiciones óptimas de humedad y temperatura, es habitual encontrarnos con presencia de enfermedades como cercospora (Cercospora beticola) y roya (Uromyces betae). La primera se desarrolla preferentemente en las hojas, atacando con más intensidad en las externas, siendo las condiciones óptimas para la germinación de las conídias temperatura entre 25°C y 30°C, y una humedad relativa superior al 95% (esta humedad puede provenir de una lluvia, del rocío o del riego). En el caso de la roya, en condiciones de humedad suficientes, el hongo forma esporas en todos los estados de desarrollo, siendo sensible a temperaturas mayores a 22ºC, encontrándose sus condiciones óptimas de desarrollo con temperaturas entre 15 y 20ºC, y una humedad relativa superior al 95%.

En el caso de los cereales de invierno, las enfermedades más comunes de hallar en estos cultivos son la septoria (Septoria tritici y S. nodorum) y la roya (Puccinia triticina, P. graminis y P. striiformis). La septoria es una de las enfermedades más importantes del trigo en el mundo; observándose también en cebada, centeno y triticale. El inóculo primario se puede encontrar en los rastrojos o restos vegetales del cultivo anterior ya infectado, o por dispersión del viento. El clima fresco (10-15º C) y prolongadamente húmedo y nublado favorece el desarrollo de esta enfermedad. Para la liberación de las conidias se precisa agua libre o humedades relativas entre 90-100%. Las infecciones primarias de roya son comúnmente leves, producidas por uredosporas transportadas por el viento, que pueden haber recorrido grandes distancias; iniciándose la germinación de éstas 30 minutos después del contacto con el agua libre a temperatura entre 15ºC y 25ºC, produciéndose generaciones sucesivas de uredosporas cada 10-14 días si las condiciones son favorables.

 En la vid, la enfermedad que mayores daños ocasiona es el mildiu (Plasmopara viticola). Este hongo sobrevive principalmente como oosporas invernantes en restos de cosecha (hojas), aunque también puede sobrevivir como micelio en las yemas y en hojas persistentes. Una vez que los brotes alcancen los 10 cm de largo, se produzcan temperaturas medias superiores a 10 ºC y tengamos una precipitación de al menos 10 mm de agua de lluvia en 1 o 2 días, comienza la germinación de estas oosporas, es lo que se denomina “infecciones primarias”. Una vez se vuelvan producir lluvias o humectación superior a dos horas, se vuelve a producir nuevas infecciones (infecciones secundarias).

El repilo (Fusicladium oleagineum) es la enfermedad más común en el olivar. La germinación de las conidias de este hongo y el establecimiento de la infección requieren agua libre, procedente de lluvia, rocío o nieblas; produciéndose la infección entre 8ºC y 24ºC, con un óptimo próximo a 15ºC.