Arturo Reyes: Producción literaria

 

1. Introducción

Este prolífico escritor fue capaz de producir en su corta vida unos 20 tomos de cuentos, novelas, poesías, diálogos escénicos e incluso obras teatrales hoy inéditas. 

Si tuviéramos que definirlo con una frase, posiblemente nos referiríamos a él como un buen representante del humanismo andaluz, ya que se propone desentrañar los grandes problemas humanos a partir de Andalucía.

Con este trabajo de síntesis queremos contribuir a reivindicar su figura, que quizá se ha ido desvaneciendo con el tiempo, a pesar de que entre sus contemporáneos gozó de una gran popularidad.

Tres son los motivos por los cuales Arturo Reyes no es un escritor más conocido a nivel nacional:

a) Su excesiva modestia, su actitud contraria a figurar, a intrigar, a solicitar favores y enemigo de todas las mezquindades que muchos no dudaron en llevar a cabo con el fin de conseguir la fama. Aquí en Málaga, "un rincón provinciano", era mucho más difícil el triunfo.

b) El componente regionalista y costumbrista de su obra. Esta temática, no muy bien comprendida fuera de nuestra tierra, le hizo perder popularidad, como ya le advirtiera Ortega y Gasset en una de sus cartas. Pero Arturo Reyes prefirió ser fiel a sus convicciones y siguió retratando con maestría a las clases modestas de la época (lo que algunos han llamado malintencionadamente "simpático pintoresquismo", aun consciente de que perdería popularidad en Madrid.

c) Su prematura muerte: Realmente Arturo Reyes no tuvo tiempo de culminar su obra. Como ya se ha señalado arriba, muere en un momento en que la opinión pública parecía reconocer y valorar sus méritos.

 

2. Características generales de su estilo

 

2.1. PERSONALIDAD PROPIA: Arturo Reyes tiene una personalidad propia en el mundo de la literatura. No se parece a nadie. Es un verdadero autodidacta, que bebe de variadas fuentes; su formación no es sistemática, pero consigue en todo caso un estilo personal a fuerza de prolongadas lecturas, una aguda actitud observadora, su sensibilidad para captar los más escondidos detalles de la vida de su pueblo, y cultivando con esmero la amistad con los mejores escritores de la época.

2.2. INFLUENCIAS: Son sus escritores preferidos Balzac, Flauvert, Daudet y Zola en Francia, los rusos Tolstoi y Gogol, los españoles Galdós, Pereda, Pardo Bazán, Valera, Ortega Munilla, Palacio Valdés, Picón y Blasco Ibáñez, y los clásicos, desde el Romancero y Cervantes, a Clarín. Y no desdeña a los modernistas contemporáneos suyos, aunque prefiere la tradición costumbrista.

2.3. REALISMO OBJETIVO: La obra de Arturo Reyes da una sensación de autenticidad, y esto es así entre otras cosas porque está dotada de una fuerte carga de autobiografía y experiencia personal. No olvidemos que en toda su infancia y adolescencia se codea y pertenece a lo que podríamos llamar la clase popular de Málaga, la menos favorecida social y culturalmente, y que es la protagonista de la mayoría de sus historias. Por eso Arturo sabe mejor que nadie hacer literatura de esa realidad, pero no traiciona la realidad. No recubre la realidad con panderetas. Si buceamos cabalmente en sus libros descubriremos que en el fondo de todo ello, bajo esa capa exterior risueña y colorista permanece siempre un fondo trágico que no es fácil esquivar, a menos que se afronte la lectura con actitudes preconcebidas.

2.4. EL ROMANTICISMO LATENTE: Como todo artista, como toda persona, su estilo experimenta una evolución. En su primera fase, hasta la crisis de 1904, se nota en su obra una mayor agresividad, más colorismo, más sensualidad. Después, aunque sin que se manifieste como radical ruptura, su actitud se hace más concentrada, espiritual y filosófica. Pero en ambas épocas es una constante la búsqueda de la belleza. A pesar de que describe magistralmente el ambiente de los barrios bajos, de las reyertas, de las tabernas y del flamenco, no le gusta relatar situaciones feas o groseras, guiándose por su temperamento romántico y exquisito. De ahí que con frecuencia se lanza también a la evocación de épocas medievales y países orientales.

2.5. EL COSTUMBRISMO  No vamos a negar que Arturo Reyes impregna muchas de sus obras (sobre todo en prosa) de un evidente sello costumbrista. Sin embargo no se le debiera encasillar únicamente en esa faceta. Es cierto que en coherencia con sus convicciones literarias, dedica una importante atención al estudio del habla regional, a la descripción detallada de paisajes, al retrato certero de los personajes. Muchos de sus cuentos son auténticos cuadros de costumbres, como si de un pintor se tratara. Refleja lo andaluz de tal modo que parece como si hubiera estado junto a los personajes con una grabadora, para transcribir luego las conversaciones literalmente, sin ocultar los dialectalismos ni los vulgarismos del pueblo. Arturo Reyes presta una gran atención al lenguaje popular, y le concede su justo valor a las expresiones chispeantes o ingeniosas. Es cierto, "no es la suya una Andalucía social, pero tampoco la simplemente pintoresca. Es la Andalucía integral, la de la risa y el llanto fundidos. La que con más exquisitez, pero con menos valentía, cantaron Manuel Machado y García Lorca" (14).

2.6. EL HABLA ANDALUZA: Estas peculiaridades del habla están contenidas en los DIÁLOGOS de los personajes. Son diálogos vivos, espontáneos, de una gran naturalidad. Al leerlos se nos viene a la cabeza automáticamente la entonación adecuada, incluso los gestos y la mímica de quienes intervienen. Le encanta a Arturo tomar nota de la frase callejera de los Percheles, o de los pueblos, para luego incorporarlas a sus diálogos. El profesor D. Cristóbal Cuevas nos brinda una recopilación esplendorosa de estas frases, dichos y refranes, de la que tan solo vamos a destacar una pequeña muestra (15):

"ya no está el guijarro pa polos""te van a dar un crujío" "no entendió de chiquitas" "Cuando canta la cigarra, calor jace" "de casta le vié al galgo ser rabilargo" "más mejor" "lo que más me duele y más me empuja y más me rempuja..." "tengo la sangre más negra que el jollín,  y que el betún, y que el jumo de pez, y que la tinta china" "el padre de Rosalía es un tó pa mí" "por los ojitos de su cara, no me hable usté asin" . 

Dentro de este lenguaje ocupan un lugar importante los antropónimos y motes, tales como Pepa la Lucerito, Lola la Presumía, Paco el Rumboso, el Niño de la Canela, Curro el Naranjero  o Rosarito la Tulipana.

Diálogos de esta traza son, en consecuencia, una parte esencial de las novelas:

"-Mu güenos días, señá Pepa.

- Josús, y cuánto güeno por aquí, señá Rosalía..., cuánto güeno!. Asiéntese usté... ¡Pepita!... pero asiéntese usté... ¡Pepita!...

- Déjela usté si está ocupá la muchacha.

- ¡Qué he de dejarla yo! ¿no fartaba más! ¡Pa que aluego se entere que ha estao usté aquí y me lleve al juzgao por mala sangre! ¡Quiée usté callar!. ¡Pepita!...¡Pepita!..."

2.7. MAESTRO DE LA DESCRIPCIÓN: Arturo Reyes tiene un gran dominio de la técnica de la descripción, evocadora de los distintos ambientes:

"Caen los rayos del sol como intensa y luminosa caricia sobre el pintoresco paisaje: sobre el mar, que rompe sobre la extensa playa en cristalinas espumas; sobre las barcas, que parecen contemplar la radiante lejanía desde el varadero, con sus ojos de azul y bermellón pintarrajeados en sus finas proras; sobre las humildes viviendas de muros de bálago y techumbres de tablas trepadoras; sobre las redes tendidas en las arenas; sobre los montes que vienen a morir casi, como si intentaran verse en ellas reflejados, en las ondas azules, luciendo sus tonos rojizos, los verdinegros de sus olivares, los rientes de sus viñedos, y acá y acullá sus pintorescos caseríos"(16).

Lo mismo podemos decir respecto a los retratos de los más variados tipos y temáticas, desde la mujer malagueña hasta el galán, la reyerta a navaja, el contrabando, las bodas y bautizos o la gastronomía. 

Pero Arturo raya la perfección cuando se pone a retratar acciones, como la que sigue:

"El mozo de la taberna...íbase a las copas, cogía una de ellas, introducíala en la pileta llena de agua cristalina, enjuagábala con el primor y la ligereza adquiridas durante muchos años de práctica, íbase después de sacudirla gallardamente con ella a la cuarterola del seco, dábale media vuelta a la canilla, y cuando ya la espuma bordeaba el cristal, ofrecíale la copa al Cuchufleta, el cual la cogía por el basamento, mirábala al trasluz, acercábala gravemente a las fosas nasales, embriagaba el olfato con el tentador aroma de aquel, para él, néctar divino, y tras gozar con seráfica expresión las delectaciones del perfume, la descendía hasta los labios, humedecía éstos primero en el licor, paladeándolo con voluptuosas lentitudes, y después, con un ligerísimo movimiento apenas perceptible, trasegaba todo su contenido sin desperdiciar una sola gota, y no sin tornar los ojos al cielo, como en testimonio de gratitud al Todopoderoso por sus infinitas bondades" (17)

2.8. EL CANTE JONDO: E impregnándolo todo, el flamenco, como manifestación auténtica de la tierra, como estilo de vida. Los cantaores que aparecen en las novelas de Arturo no son solamente los profesionales, sino sencilla gente del pueblo con aptitudes para ello. En palabras de García Lorca, " el cantaor, cuando canta, celebra un solemne rito, saca las viejas esencias dormidas y las lanza al viento envueltas en su voz...; tiene un profundo sentido religioso del canto; la raza se vale de ellos para dejar escapar su dolor y su historia verídica; son simples mediums, crestas líricas de nuestro pueblo" (18). Y junto al cante, la fiesta flamenca, que tan bien conoció Arturo por su propia experiencia. Especialmente recomendable es la lectura del capítulo XIV de "Cielo Azul", para comprender la maestría y el entusiasmo insuperable que nuestro escritor pone al describir esta manifestación de la cultura andaluza. 

2.9. MÁLAGA ANTE TODO: Una característica de Arturo Reyes es su fidelidad y cariño hacia Málaga. Versos como los que siguen los encontramos con frecuencia en sus obras. Sobran comentarios:

"Único bien que me otorgó la suerte

fue en tu regazo ver la luz primera,

sentirme de tu mar en la ribera

casi cegado por tu luz al verte" (19)

 

"Yo te amo toda,

Málaga mía,

perla irisada

del mediodía;

yo amo tus restos y tradiciones

-de tu pasado ricos trofeos-,

la índole brava de tus pasiones

y el loco ímpetu de tus deseos" (20)

 

 

3. Producción en prosa: la narración breve y la novela

 

3.1. LA NARRACIÓN BREVE: Arturo Reyes se constituye en continuador del cuento romántico, especialidad en la que no tuvo rival a su altura. Estos cuentos o narraciones breves los canaliza a través de sus interminables colaboraciones en la prensa malagueña y nacional, en una época en que hay una gran competencia por parte de otros compañeros dedicados también a esta labor. Recordemos que en esta época la prensa es un medio de comunicación  muy desarrollado (a lo largo del siglo XIX se editan en Málaga más de 300 periódicos diferentes incluyendo diarios, semanarios, sueltos y revistas.(21) De vez en cuando Arturo efectúa recopilaciones de estos relatos, y así van surgiendo títulos como: 

- "Estaba Escrito" (1890), formada por tres interesantes narraciones: "Estaba Escrito",  "Churrete" e "Idilio"

- "Cosas de mi tierra" (1893) 

- "Cuentos andaluces" (1901)

- "Del bulto a la Coracha" (1902): Destaca el relato titulado "El de la Umbría"

- "De Andalucía"(1910), que contiene, entre otros, un interesante drama rural con el nombre de "Cascabeles"

- "De mis parrales" (1911), quizá el conjunto más conseguido, alcanzando una perfección técnica y un lirismo difícilmente igualables.

Muchos de estos cuentos tienen posibilidades suficientes como para que Arturo los hubiese convertido en novelas, pero él no quiso hacerlo, tal era la importancia que concedió siempre a la narración breve como forma literaria. En general se trata de cuadros de género, en los que no se da mucho la acción, sino más bien la recreación estática y estética. Pero Arturo sabe darles una expectación tal que muchas veces el lector se mantiene en suspense hasta el desenlace final. Así por ejemplo en una de ellas el protagonista se queja amargamente del comportamiento de su mujer, sin decir exactamente en qué consiste, pese al acoso de preguntas que sufre por parte de su amigo, manteniendo la tensión hasta muy avanzado el cuadro. Otro recurso muy utilizado es la presentación "activa" de la situación, como buscando la curiosidad del lector. Ejemplo: "¿Que por qué José Galindo, alias Cascabeles, iba una mañana de primavera a todo el galopar de su potro Pinturero por los montes de Arriate?"(22)

3.2. LA NOVELA:  Ya hemos indicado que las novelas de Arturo Reyes son muy realistas, pero como busca también el efecto estético, entonces depura esta realidad de lo prosaico y lo grosero, y se sumerge en su propia narración aportando sus emociones y su sensibilidad. 

Para ello es tarea habitual el recorrer los ambientes más variados con el fin de documentarse perfectamente, y así toma nota de la apariencia de los fenómenos para después desentrañar la esencia de éstos.

Por otro lado hay que contemplar la obra de Arturo Reyes (los diálogos, el punto de vista que adopta sobre algunos asuntos, los temas elegidos) poniéndonos en la perspectiva y la mentalidad de aquella época. De lo contrario podría atribuirse a sus personajes -o al mismo autor- una carga exótica o folklórica en el sentido peyorativo del término, cuando no eran más que seres humanos, que les tocó vivir en un determinado marco sociocultural e ideológico. 

Así por ejemplo, y en relación directa con lo señalado anteriormente,  "La Goletera" (1901) narra una historia ambientada en la calle Mármoles, calle sucia, llena de niños que juegan "churretosos", vendedores de pescado, biznagueros, soldados, borrachos, y entre las mujeres destaca la figura de "La Trini" por su hermosura, aunque oculta un pasado misterioso, ya que en su niñez había sido profanada por un malvado, que todos ignoran. Pasa el tiempo y Trini se enamora de Paco el de las Campanillas, un virtuoso de la guitarra. Éste le pide matrimonio pero ella se niega. Buena parte de la historia lo ocupa el conflicto interior de Trini entre el amor que siente por un lado y su concepto del honor, ya que se consideraba deshonrada, y podía arrastrar en esa deshonra al futuro marido. Finalmente el antiguo ofensor muere a manos de Paco en noble reyerta. 

Las otras novelas han sido también citadas al referirnos a la biografía, pero viene bien ahora el recordarlas:

- "Cartucherita" (1897), la historia de un amor "imposible" que tiene por protagonista a un famoso torero.

- "El lagar de la Viñuela" (1897), enredo dramático en el que dos hombres se disputan el cariño de Dolores "La Viñuela", con un final lleno de generosidad por parte de uno de ellos, que se marcha lejos para no ser un obstáculo a la felicidad de la pareja.

- "Las de Pinto" (1909) ambientada en la pequeña burguesía andaluza, influida por la novela de Galdós "Fortunata y Jacinta" pero con un resultado global inferior.

- "Cielo Azul" (1910), última y quizá la mejor de sus novelas, en la que exalta la música popular andaluza y sobre todo, el flamenco. Se afana por lograr la objetividad, en una narración salpicada de elementos costumbristas y un cielo mediterráneo limpio y brillante, que es en realidad el gran motor del relato.

 

4. La producción en verso

 

4.1. OBRAS: Podemos dividirlas en dos grandes épocas, separadas por la gran crisis espiritual de 1904. A la primera época pertenecen las colecciones "Ráfagas"(1889), "Íntimas" (1891) y "Desde el Surco"(1896). A la segunda época, en la que alcanza la perfección técnica, se adscriben "Otoñales"(1904), "Béticas"(1910), "Romances Andaluces" (1912) y "Del crepúsculo"(1914). 

Todos estos libros son recopilaciones que abordan una rica variedad de temas y situaciones. La excepción son los "Romances Andaluces", que al contrario que las demás, tiene un motivo aglutinador, que es el cuadro de costumbres hecho verso. Aparecen los tipos malagueños, el andalucismo, el cante popular, el humorismo. La influencia del Romancero es notoria. Puede calificarse como una de las cumbres de la obra literaria de Arturo Reyes.

4.2. INFLUENCIAS: En ambas etapas asoma el espíritu básicamente romántico del poeta: Espronceda, Duque de Rivas, Zorrilla, Bécquer... ejercen sobre él una profunda atracción, aunque también podemos encontrar en sus trabajos influencias que van desde el mismo Romancero, como hemos visto, hasta el misticismo de San Juan de la Cruz. La particular forma de mezclar versos de seis y de diez sílabas la toma de Gabriel y Galán. Pero es la lírica de Núñez de Arce la que  le produce más inspiración, no solo en las formas sino también en los contenidos. El mismo Arturo reconoció siempre esta deuda: "Es lo cierto que yo, al escribir mis pobres versos, lo que procuro es no acordarme de ninguno de los que más me enamoran, y si a algún poeta me propusiera seguir, seguirá a Don Gaspar, que es el que más grande aparece a mis ojos, por ser el que más ha conseguido aunar un regio decoro en la forma con una gran profundidad en la esencia" (23).

En muchas poesías puede apreciarse también una influencia modernista, sobre todo en la última época. Y es que Arturo no es un romántico "rezagado", sino que está abierto a todas las tendencias que le parecen valiosas. Y en esta síntesis sobresale el estilo personal del poeta, por encima de modas y escuelas.

4.3. CARACTERÍSTICAS: La constante de su temática es la dualidad carne-espíritu. Jacinto Benavente llega a definir la poesía de Arturo Reyes como un "sensualismo espiritual", y la compara, salvando las distancias, con el estilo del libro Bíblico "Cantar de los Cantares". A su primera época literaria correspondería la primacía de la "carne", y de la exaltación pasional. Ejemplo: 

"Quiero verte, mujer, loca de amores...

Abandona la cumbre y ven al fondo,

a morir de placer en lo más hondo

de las hondas entrañas del abismo"(24)

A partir de su crisis existencial de 1904 evoluciona hacia planteamientos más espirituales, equilibrados, serenos, y con un punto de melancolía o desengaño quizá:

"¿Dónde están aquellos días

manantiales de alegrías

y manantiales de amor?

¿Dónde los días aquellos

tan radiantes y tan bellos

y tan henchidos al sol?

Dónde la salud perdida,

y la esperanza ya ida,

y el júbilo que se fue?

¿Dónde sus frescos verdores?

¿Dónde aquellos, como flores,

rojos labios que besé? (25)

 

Otros caracteres de su obra poética son:

- El pesimismo vital: Sus versos suelen tener un trasfondo de pesimismo, de tristeza y amargura.

- La búsqueda de la belleza a través de un lenguaje sencillo, directo y natural, que huye de la ampulosidad y la afectación.

- Sus trabajos poéticos no son fruto de la espontaneidad, sino de un largo proceso de estudio, reflexión y lectura de sus poetas preferidos que le proporciona una soltura y facilidad admirable en la versificación.

- Una variedad de formas métricas, y una riqueza temática sin igual. Cultiva todos los géneros líricos imaginables, y aborda temas que van desde el religioso al amatorio, pasando por la poesía descriptiva o la costumbrista. Cerramos estos apuntes con unas líneas en las que el poeta, al final de su vida, parece hacer balance de su producción literaria:

 

"Al que mi trovar atento

quiera oír, al que a mi acento

andaluz le preste oído,

le haré, al son de mis cantares

visitar aquellos lares

de donde a verte he venido.

 

Ver le haré mi Andalucía;

sus hembras, de gallardía

derroche, rico derroche,

de aromas sus labios rojos;

con la alborada en los ojos

y en el cabello la noche...

 

Sus mozos de pelo en pecho;

cual siempre huracán deshecho

sus pasiones africanas;

y oirá polos y jaberas,

serranas y carceleras

y seguirillas gitanas.

 

De su casa los umbrales

cruzará; verdes parrales

le servirán de doseles,

y oirá trinar las vihuelas

tras artísticas cancelas

de nardos y de claveles.

 

Le haré ver al bandolero

andaluz, de caballero

y de ladrón mezcla extraña,

que seduce al par que aterra,

que fue más rey en la sierra

que lo es el rey en España.

 

Pasar haré ante su vista,

en pintoresca revista,

los más típicos y bellos

panoramas andaluces,

tan llenos de luz, que luces

toman lo soles en ellos.

 

Y, si de ver ya cansado

el presente, del pasado

rasgar quiere las neblinas,

yo, de complacerle ansioso,

descifraré el misterioso

lenguaje de las ruinas.

 

Y si quiere del poeta

sondar el alma, que inquieta

va en pos del ensueño vano

que jamás ha conseguido,

le mostraré agradecido

el corazón en la mano"  (26)

 

 


 

BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA:

CUEVAS GARCÍA, Cristóbal (1974): Arturo Reyes, su vida y su obra . Málaga. Editado por la Caja de Ahorros Provincial de Málaga. 2 vols, 181 y 259 págs. La mayoría de las notas que siguen proceden de este mismo libro.

 

NOTAS:

(14) C. CUEVAS GARCÍA: Arturo Reyes. Su vida y su obra. Málaga. Ed. Caja de Ahorros Provincial de Málaga. 1974. Vol.2. Pág.. 38.

(15) C. CUEVAS GARCÍA: Arturo Reyes. Su vida y su obra. Málaga. Ed. Caja de Ahorros Provincial de Málaga. 1974. Vol.2. Págs. 111-129.

(16) A. REYES: De mis parrales. Málaga, 1911. Pág. 69.

(17) A. REYES: La Goletera, en "Novelas Andaluzas", recopilat. en 2 volúmenes edit. por la Diputación Provincial, 1965-66. Pág.. 251.

(18) F. GARCÍA LORCA: Importancia histórica y artística del primitivo cante andaluz llamado "Cante jondo". Conferencia. Granada,  19/2/22.

(19) A. REYES: A Málaga, en "Béticas". Madrid, 1910. Pág. 151.

(20) A. REYES: Del Crepúsculo. Málaga, 1914. Págs. 16-17.

(21) F.J. PALOMO: La sociedad malagueña del s. XIX. Málaga, Ed. Arguval, 1983. Pág..132.                                                                                                                                        

(22) A. REYES: Cascabeles, en "De Andalucía". Madrid, 1910. Pág.. 119.

(23) Manuscrito en que Reyes cuenta su primer viaje a Madrid. Cit. por C. CUEVAS GARCÍA: Arturo Reyes. Su vida y su obra. Málaga. Ed. Caja de Ahorros Provincial de Málaga. 1974. Vol.2. Pág.. 178.

(24) A. REYES: Fiebres, en "Intimas" Madrid, 1891. Pág.. 27.

(25) A. REYES: Del Crepúsculo. Málaga, 1914. Pág. 217.

(26) A. REYES: Del Crepúsculo. Málaga, 1914. Pág. 32-34.

 


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