Características Neuropsicológicas, de Aprendizaje y de Desarrollo del Niño con Visión Subnormal

 

Daugherty, K. M.

Moran, M. F.

 

Tomado de:

 

DAUGHERTY, K. M., y MORAN, M. F. (1987): Características Neuropsicológicas, de Aprendizaje y de Desarrollo del Niño con Visión Subnormal. En ICEVH, Nº 53. Córdoba (Argentina): ICEVH.

 

Traducción de Susana E. Crespo de: DAUGHERTY, K. M., y MORAN, M. F. (1982):  “Learning and Devel opmental Neuropsicological Characteristic in the Low Vision Child”. En Journal of Visual Impairment, and Blindness, AFB.

 

 

 

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Introducción

 

Es muy interesante, por lo que da tema para investigación, el trabajo de Daugherty y Moran referente a “Características Neuropsicológicas, de Aprendizaje y de Desarrollo del Niño con Visión Subnormal” pues nos indica la necesidad de hacer estudios neuropsicológicos antes de determinas las causas de las dificultades de aprendizaje que con mucha frecuencia presentan los educandos con baja visión.

 

Los alumnos con visión subnormal suelen acusar problemas en la adquisición de la lecto-escritura y la aritmética y lo común es atribuir estas dificultades a la mala visión, sin tener en cuenta que la causa de la discapacidad visual puede relacionarse con un problema neurológico siendo este el determinante de las dificultades para aprender.

 

Cuando un alumno con disminución visual aún leve no aprende al mismo ritmo que sus compañeros de aula, el maestro de la escuela común prontamente lo refiere al servicio que para ciegos y deficientes visuales existe en el lugar, pues con rapidez diagnostica que el problema radica en su pobre visión. Generalmente este niño supera sus dificultades, no porque en la escuela de ciegos se utilice una metodología especial par el caso, sino porque recibe atención individualizada dirigida no a la discapacidad visual sino a su problema de aprendizaje.

 

Por esto es necesario que el maestro que educa a niños con baja visión conozca las metodologías que aplican quienes trabajan con educandos con problemas de aprendizaje a fin de que la educación que imparte atienda las reales necesidades del sujeto de la educación.

 

Susana E. Crespo


 

 

 

 

Características Neuropsicológicas, de Aprendizaje y de Desarrollo del Niño con Visión Subnormal

 

Daugherty, K. M.

Moran, M. F.

 

 

A pesar del creciente aumento de la población de niño, con baja visión, poca investigación se ha realizado referente a sus necesidades educativas, lo que hace cuestionar las técnicas específicas y el currículum que se cumple en el proceso educativo de estos niños.

 

El enfoque tradicional de la educación especial para niños discapacitados visuales ha sido el de desarrollar las habilidades de comunicación, cognición y movilidad para los ciegos totales. Los niños con baja visión no han recibido, sin embargo, la misma atención. Como Barraga lo señaló en 1976:

 

La práctica general en la programación educativa para los niños disminuidos visuales, especialmente en escuelas locales, ha sido equipararlos con el currículum académico de los niños con vista, proveyendo materiales, equipos y elementos auxiliares de enseñanza. La suposición de que esto permitía a -los niños aprender las mismas materias académicas que aprenden sus pares con vista no se basaba en una apreciación objetiva del desarrollo funcional.

 

Un estudio general de la investigación descripta sugiere que los estudiantes con baja visión funcionan siempre a bajo nivel cuando siguen un currículum tradicional. Muchos componentes de este currículum se modifican para los alumnos con baja visión en base a postulados teóricos sobre los efectos de la disminución visual y no como resultado de estudios rigurosos de las características di aprendizaje de éstos.

 

 

Revisión de la literatura:

 

De acuerdo a Genensky (1978), más de 93 por ciento de los individuos identificados como discapacitados visuales tienen algún grado de visión funcional, es decir: "Con o sin ayuda de equipos ópticos o electrónicos, estas personas tienen suficiente visión residual como para leer el material impreso común, escribir con lápiz y manejarse con seguridad aún en un medio que no les es familiar sin necesitar perro guía, bastón o guía vidente."

 

La American Printing House (1977) documentó que el 47 por ciento de los niños en edad escolar clasificados corno ciegos legales leen lo impreso, mientras que sólo el 21 por ciento usan Braille como el medio principal de lectura. Los restantes 34 por ciento no son lectores (se trata de niños en edad preescolar o multiimpedidos). En otras palabras: la mayoría de los niños con disminuciones visuales son lectores visuales o tienen potencial para serlo.

 

Una razón para este cambio es el énfasis en el uso de la visión residual. Esto, unido al refinamiento de las técnicas quirúrgicas y al uso de las ayudas ópticas, ha permitido que muchos niños que antes eran educados como ciegos ahora lo sean como videntes. Una segunda razón es que casos de fibroplasia retrolental, la mayor causa de ceguera en 1950, declinó radicalmente cuando se introdujeron cambios en el cuidado del bebé prematuro.

 

Una búsqueda en la literatura acerca de las características del desarrollo y aprendizaje de los niños videntes parciales nos lleva a las siguientes conclusiones:

 

Desarrollo cognitivo: El grueso de la investigación en el desarrollo cognitivo del niño discapacitado visual se ha centrado en los ciegos totales de nacimiento. Cuando Stephens y Simpkins (1974) com pararon la capacidad de 150 niños ciegos congénitos y videntes, entre 6 y 16 años, siguiendo los esquemas de Piaget de tareas razonadas, encontraron que los estudiantes ciegos estaban alrededor de ocho años atrasados con respecto a los videntes en el desarrollo del razonamiento. Los déficits más serios se manifestaban en las áreas de orientación espacial e imagen mental. Así, estos autores postularon que la falta de visión altera la interacción del niño con el medio y consecuentemente retarda el proceso de asimilación y acomodación.

 

De acuerdo con la información disponible, los estudiantes con baja visión pueden mostrar déficits cognitivos similares a los que evidencian los niños ciegos. Algunos autores estudiaron el desarrollo del concepto espacial en los adolescentes limitados visuales y encontraron una laguna en el desarrollo espacial-conceptual a nivel de operaciones concretas y concluyeron que "la falta de suficientes experiencias físicas es probablemente más determinante (para el desarrollo), que la falta de visión".

 

Desarrollo psicomotor: Estudiantes impedidos visuales muestran aparentemente un grado significativo de, retardo psicomotor. En el estudio sistematizado efectuado por Cratty (1968) encontró que los ciegos totales actuaban mucho mejor que los ciegos parciales en tareas que requerían identificación de partes del cuerpo y comprensión de relaciones espaciales. Maxfield y Buchholz (1975) encontraron mayores déficits en infantes ciegos, particularmente en situaciones que requerían movilidad autónoma. A causa de que un importante número de los 484 niños de su muestra tenían más que percepción de luz y porque no se trató de diferenciar entre los niveles de desarrollo del infante y el grado de agudeza visual, la escala de Madurez Social de los autores pudo ser estandardizada teniendo en cuenta una muestra predominantemente de niño con algún grado de visión.

 

Resultados académicos: Birch y sus colegas (1968) investigaron los resultados académicos de 1.084 alumnos videntes parciales de 5º y 6º grado y descubrieron que los de inteligencia normal estaban rezagados un año con respecto a sus compañeros con vista en cuanto a logros académicos, y casi dos años en lo que hacía a nivel de escolaridad. Otros autores encontraron discrepancias entre habilidad y resultados académicos entre los niños con visión subnormal. Daugherty estudió 45 lectores con baja visión de lº a 12º grado y encontró que estos alumnos se encontraban 2 años por detrás de sus compañeros en lectura oral y 8 años atrasados en matemáticas a pesar de los servicios altamente especializados que recibían.

 

"… se plantea la pregunta si estos niños fueron incorporados a un programa para videntes parciales por su condición visual o por sus problemas de aprendizaje, los que pueden incluir incapacidades varias no asociadas con defectos visuales" (Taylor, 1973).

 

Desarrollo neuropsicológico: Aunque la retina es un crecimiento fisiológico del cerebro, pocos investigadores han estudiado la relación entre las variables neuropsicológicas y el efecto del impedimento visual en la conducta y el aprendizaje. La mayoría de los estudios se han centrado en la relación entre ceguera y visión parcial y las variables educativas.

 

El desarrollo neuropsicológico del niño ciego o limitado visual puede ser visto ya sea como un antecedente o un consecuente. Por ej. en casos de atrofia de nervio óptico, de ceguera  cortical o de degeneración de retina. el impedimento visual puede ser una manifestación secundaria de una disfunción del sistema nervioso central.

 

El desarrollo neuropsicológico también puede ser visto como una consecuencia de una temprana privación somatosensorial. Por ej., en su extenso estudio sobre la manifestación neurológica de ceguera o de visión parcial en niños, Novikova (1973) encontró que niños en los cuales la agudeza visual iba de 0 a 0.05 (de ceguera total a 20/400) tenían una marcada depresión no sólo en las ondas alpha sino también de "los potenciales eléctricos en todas las áreas de la corteza cerebral, particularmente en el área occipital". En otras palabras, un sistema visual alterado contribuye a formar un cuadro neurodinámico diferente al que se ve en un niño con visión normal.

 

 

 

ESTUDIO

 

A fin de obtener un perfil de las características cognitivas, psicomotrices, académicas y neuropsicológicas del niño con visión subnormal, hicimos en 1978 un estudio. Nuestra premisa básica consistía de tres puntos: 1.- los resultados de la investigación con respecto al desarrollo del niño ciego total no podían, necesariamente, extenderse al niño con visión parcial; 2.- el currículum y los métodos empleados con el niño ciego pueden ser inadecuados para los niños con visión subnormal; 3.- en algunos casos el déficit visual en sí puede ser síntoma de un déficit neurológico o de desarrollo.

 

El estudio se realizó para probar las siguientes hipótesis:

 

1) funcionalidad: los niños con baja visión mostrarán una significativa dispersión en los subtests de inteligencia, una significativa discrepancia entre los subtests verbales y de ejecución y un significativo atraso en las etapas de desarrollo de Piaget de conservación, clasificación, correspondencia uno-uno y razonamiento formal.

 

2) Demostrarán un atraso significativo en el desarrollo motor grueso, fino y viso-motor.

 

3) Estarán dos años rezagados en la lectura y un año en matemáticas. Además los déficits en ambas áreas se relacionarán más estrechamente con factores cognitivos y signos neuropsicológicos positivos que con la agudeza visual objetiva.

 

4) Mostrarán un mayor número de signos neurológicos positivos si su problema visual se relaciona con la retina que si se debiera simplemente a problemas de refracción. Además, habrá una significativa correlación entre los déficits en el desarrollo cognitivo y el atraso en el desarrollo neurológico.

 

Los 51 niños que participaron del estudio representaban el 36% de los estudiantes discapacitados visuales de las escuelas públicas de Pittsburgh. Las edades oscilaban entre 7 y 18 años; 21 eran legalmente ciegos y 30 videntes parciales. Los 21 ciegos legales estaban todos inscritos en escuelas comunes, excluyendo a los niños identificados como retardados mentales educables , discapacitados físicos, in-pedidos auditivos y perturbados emocionales.

 

Todos los niños habían sido diagnosticados como funcionalmente videntes y como discapacitados congénitos y educables. Todos eran atendidos en programas itinerantes o complementarios incorporados a la escuela común recibiendo por lo menos una atención del 25% del horario de clases.

 

El tipo de impedimento visual era el siguiente: el 37 por ciento de los clasificados como videntes parciales eran levemente impedidos (ag. visual por arriba de 20/70); 22% eran levemente impedidos (ag. v. mayor de 20/200 pero menos de 20/70) y 41% eran impedidos severos y clasificados como ciegos legales (ag. v. de 20/200 a 0); 38 niños tenían problemas de refracción no relacionados con la retina y 13 tenían patologías retinianas. Todos usaban letras comunes o ampliadas como principal medio de lectura.

 

 

DISCUSIÓN

 

La amplia dispersión de los resultados en los subtests del WISC de desarrollo cognitivo reveló un desequilibrio cognitivo comúnmente visto en niños con problemas de aprendizaje. Más aún: los CI obtenidos con el WISC iban desde retardo hasta muy superior. Estos resultados afirmaron claramente nuestras principales suposiciones: que los estudiantes parcialmente videntes no pueden ser homogéneamente clasificados y recibir los mismos contenidos curriculares o seguir similares planificaciones educativas.

 

En general, los niños demostraron la siguiente jerarquía de desarrollo cognitivo (en orden descendente de mayor a menor) 1. razonamiento verbal abstracto; 2. conceptos no verbales; 3. repetición de actividades viso-motoras; 4. funciones evolutivas de Piaget que comprenden la solución de problema en los que manipulan materiales y se aplica razonamiento inductivo; 5. solución de problemas que requieren análisis lógico, razonamiento abstracto y atención sostenida.

 

La evaluación de funcionamiento psicomotor confirmó los resultados de otras investigaciones en las que se encontraron que los niños con baja visión mostraban marcado déficit en el desarrollo viso-motor. Estos resultados ilustran la necesidad de programas de intervención temprana dirigidos al desarrollo psicomotor de niños con baja visión, y de la preparación de maestros para atender las necesidades en esta primera etapa.

 

Los resultados también señalaron la presencia de un marcado déficit en la lectura comprensiva y en el cálculo matemático. coincidiendo con las conclusiones a que en ese sentido arribaran otros autores.

 

La medición de la agudeza visual basada en la distancia de lejos poco predice los resultados académicos y la idea tradicional de incorporar a niños a programas especiales para discapacitados visuales en base sólo a la agudeza visual es evidentemente errada. En realidad, el grado de la pérdida visual puede ser el factor menos importante que influya en la determinación del programa más adecuado para el niño. Nuestros resultados sugieren que las funciones cognitivas de más alto nivel que tienen contenido simbólico y semántico son quizás más importantes. Como estas funciones son contingentes en lo que hace a la integridad de los mecanismos neuroanatómicos, puede resaltar imposible prescribir una apropiada instrucción para cada niño sin tener un perfil detallado de su funcionamiento neuropsicológico

 

 

CONCLUSIÓN

 

Como los niños en nuestro estudio demostraron atrasos significativos en desarrollo cognitivo, psicomotor y académico y como el estudio neuropsicológico establecía claramente que sus características neurológicas y déficits académicos semejaban a los de los niños con problemas de aprendizaje, existe una verdadera necesidad de hacer una evaluación neuropsicológica antes de tomar decisiones educativas. Esta información debería incluir:

 

1. examen médico general y oftalmológico;

2. medición de inteligencia con la escala WISC verbal y de ejecución si el alumno tiene suficiente visión;

3. evaluación personal;

4. evaluación de progresos en habilidades básicas académicas de lectura, lectura comprensiva, cálculo y ortografía;

5. evaluación neuropsicológica general con la batería de Halstead-Reitar;

6. en algunos casos, examen neurológico.

 

La importancia del examen neurológico puede ilustrarse con lo siguiente: entre los 16 niños diagnosticados como con lesión cerebral, 3 eran epilépticos, uno tenla parálisis cerebral y otro sufría de encefalopatía cerebral generalizada. A los cinco se los medicó. En otras palabras: el estudio neuropsicológico fue importante no sólo para planificar su educación sino también para su salud general.

 

Los resultados también son importantes en lo que hace a la programación educativa para los niños con baja visión, cu yo desarrollo cognitivo, académico y neuropsicológico indica problemas de aprendizaje. Los perfiles sugieren que los programas para estos niños deben incluir tareas específicas en lectura, lenguaje y matemáticas y estimulación del desarrollo cognitivo y perceptivomotor.

 

Las necesidades de aprendizaje de los niños con baja visión tienen también importancia para quienes les enseñan. Además de enseñar braille y movilidad, los maestros necesitan preparación similar a la que reciben quienes trabajan con niños con problemas de aprendizaje. Esta preparación debería incluir la adquisición de conocimientos para hacer el diagnóstico de la enseñanza y las evaluaciones y programaciones educativas.

 

El programa educativo debería ser una combinación del programa para educandos con problemas de aprendizaje y de educandos con baja visión.

 

Daugherty, K. M.

Moran, M. F.

 

 

Referencia Bibliográfica:

 

DAUGHERTY, K. M., y MORAN, M. F. (1987): Características Neuropsicológicas, de Aprendizaje y de Desarrollo del Niño con Visión Subnormal. En ICEVH, Nº 53. Córdoba (Argentina): ICEVH.

 

Traducción de Susana E. Crespo de: DAUGHERTY, K. M., y MORAN, M. F. (1982):  “Learning and Devel opmental Neuropsicological Characteristic in the Low Vision Child”. En Journal of Visual Impairment, and Blindness, AFB.

 

 

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