¿Cómo desarrolla
un niño ciego su identidad? Una comparación entre el desarrollo de la identidad
de un niño ciego y la de un niño sin discapacidad (desarrollo general de 0 a 2
años de edad).
Ingsholt, A.
Refsnaesskolen,
Instituto
Nacional de Niños y Jóvenes Ciegos y con visión parcial.
Tomado de:
INGSHOLT, A (1991): ¿Cómo desarrolla un niño ciego su
identidad? Una comparación entre el desarrollo de la identidad de un niño ciego
y la de un niño sin discapacidad (desarrollo general de 0 a 2 años de edad. En ICEVH, Nº 75. Córdoba
(Argentina): ICEVH.
Traducción de Susana E. Crespo de: INGSHOLT, A (1990): “How Does a Blind Child
Develop an Identity?”. En “Realities and opportunities: Early Intervention with
Visually Handicapped Infants and Children”. Proceeding of the International Symposium
of Visually Handicapped Infants and Young Children. American Foundation for the
Blind, 1990.
INTEREDVISUAL
Introducción
En “Cómo
Desarrolla el Niño Ciego su Identidad” la autora establece una comparación
entre las fases por la que pasa el niño con vista y el ciego para establecer su
identidad. Señala la importancia que la visión tiene en la adquisición de los
primeros esquemas afectivos, sociales y cognitivos y trata de orientar a los
padres para que puedan ayudar al hijo a adquirir, lo más tempranamente posible,
las habilidades que le permitan logra su máximo desarrollo.
Susana E. Crespo
NOTA:
Trabajo aportado al Simposium Internacional sobre Infantes y Niños
Discapacitados Visuales, del ICEVH, realizado en Edimburgo, en 1988, donde se
trataron diversos temas de interés para los educadores referidos a aspectos
médicos a evaluación, la familia y la sociedad, desarrollo de programas,
organización de servicios e investigación y tecnología.
¿Cómo desarrolla
un niño ciego su identidad? Una comparación entre el desarrollo de la identidad
de un niño ciego y la de un niño sin discapacidad (desarrollo general de 0 a 2
años de edad).
Ingsholt, A.
Refsnaesskolen,
Instituto
Nacional de Niños y Jóvenes Ciegos y con visión parcial.
El desarrollo de la identidad es uno de los procesos más sorprendentes
en niños ciegos. Es también un proceso difícil para niños con visión normal,
pero los ciegos deben vencer más dificultades, por su falta de vista, antes de
lograr la comprensión de la identidad. Cada vez que observo a un niño ciego en
edad preescolar, creo que es un milagro que haya desarrollado una conciencia de
tener su propia mente y lo puedo sentir, oír o ver en la conducta del niño, en
su vida de relación, en el lenguaje y los juegos. Conciencia, incluso una creciente
comprensión, de que su mente es suya, en muchos aspectos semejante a las mentes
de otros pero también diferente, que tiene experiencias y que los demás las
tienen similares a las suyas y que él y los otros hasta pueden compartir
experiencias y pensarlas y aún ser personas diferentes con distintas mentes.
A menudo se dice que el desarrollo de la comprensión de la identidad
se demora en los niños ciegos (Fraiberg & Adelson, 1979). Esta afirmación
se basa en las dificultades que tienen muchos niños ciegos en aprender a usar
los pronombres personales yo y tú, pues su dominio se considera señal de que se
ha desarrollado el comprender la separación de yo y tú.
En este trabajo espero poder darles una impresión de algunas de las
dificultades que pueden tener los infantes ciegos en el proceso de comprender
su identidad, qué factores por sí solos o en conjunto tienen influencia en este
proceso demorando su desarrollo natural e inteligente.
La descripción de las fases tempranas del desarrollo de la identidad,
está dividida en tres partes: la primera se refiere a cómo se realiza
normalmente el desarrollo de la identidad en los niños no discapacitados. Con
respecto a esto estoy especialmente influenciada por las teorías de interacción
de los últimos veinte años (Ver por ejemplo: Als, Tronick & Brazelton,
1980; Brazelton & Als, 1979; Schaffer, 1979; Stern, 1974; Uzgiris, 1979). En
la segunda parte algunas de las dificultades que pueden tener los niños ciegos
están puestas de relieve y en la tercera se dan consejos a los padres de cómo
compensar la falta de visión, en un intento de ayudar a sus niños para que
desarrollen la comprensión de su identidad. En razón de la falta de tiempo
prefiero no leer la tercera parte -el consejo-. Quiero hacer hincapié en que la
segunda y la tercera sección no están basadas en la investigación científica
sino en mis propias experiencias y conocimientos de niños ciegos, adquirido a
través de nueve años de trabajo práctico con niños discapacitados visuales en
Dinamarca.
El trabajo incluye entrevistas con padres de niños preescolares, de
niños con una o múltiples discapacidades, evaluación de infantes y niños,
empleo de la información recogida, consejos a los padres acerca de cómo
compensar la discapacidad en los casos individuales. Parte del trabajo se efectúa
con grabaciones de video, grabaciones y comunicación entre infantes y padres.
He elegido centrar el desarrollo de la identidad a edad temprana por
el importante papel que ésta desempeña en los distintos aspectos del desarrollo
del infante ciego. El concepto de identidad es fundamental para el desempeño
social y este respalda directa o indirectamente cada paso hacia adelante que el
niño da, especialmente el ciego, ya que la falta de visión para imitar tiene
como resultado una gran dependencia en el aspecto social que incide en el
futuro desarrollo.
Antes de comenzar con las distintas secciones o partes, quiero
mencionar cuatro calificaciones o requisitos obtenidos de la observación de la
infancia, que es bueno tenerlos presentes cuando se trabaja con niños
discapacitados o no.
1) Los niños y sus padres están programados para disfrutar y tener
relación social, los niños nacen como seres sociables;
2) Un niño recién nacido es un ser humano competente;
3) Desde que nacen los niños tienen la voluntad y el deseo de sentir y
experimentar y;
4) Los niños tienen una necesidad natural de comparar sus experiencias
y encontrar semejanzas y diferencias y hacer pequeñas "cajas" o
categorías que contengan experiencias similares (Stone, Smith y Murphy, 1973).
Estas cuatro calificaciones forman la base sobre la que se puede construir la
memoria pero hay además otros factores importantes en el proceso de formar una
comprensión de la identidad.
A fin de describir las semejanzas y diferencias en el proceso de
establecer un sentido de sí mismos y de su identidad en infantes no
discapacitados y ciegos, he encontrado propicio usar, como marco teórico para
mis consideraciones, las cuatro fases sobre el tema sugeridas por Daniel Stern
(1985) en su libro: "EL MUNDO DE RELACIÓN DEL INFANTE".
FASE 1: EL SENTIDO
DE UN YO EMERGENTE
La primera fase, en la que se establece un yo emergente, abarca desde
el nacimiento a los 2 años en niños sin discapacidad.
NIÑOS NO
DISCAPACITADOS
En este período los niños se caracterizan por su total dependencia
social. Por suerte les gusta y disfrutan las acciones recíprocas con sus
padres, están preprogramados para buscar el estímulo sensorial y la mayoría de
sus experiencias en esta fase se forman a través de esa relación. Así se
despiertan sus sentimientos, percepciones, sensaciones sensoriales motoras,
etc.
Aunque los infantes son bien capaces de descubrir las semejanzas y las
diferencias de las experiencias aún cuando la sensación o percepción sea
compleja, todavía tienen dificultades para calificarlas debido a su corto
período de memoria. Así las experiencias se caracterizan por ser momentáneas,
discretas y separadas. En el bebé la mayor parte de las experiencias se
relacionan con sus sensaciones corporales. Es a través de las experiencias y de
su todavía inmadura clasificación que se forma un sentimiento de yo emergente,
que surge de las nuevas percepciones del cuerpo del niño, como punto de
referencia para esas experiencias.
En esta fase la conducta de los padres se puede caracterizar por su
perspicacia para satisfacer las necesidades del bebé. Las relaciones recíprocas
se manifiestan con el propósito de estabilizar y regularizar el estado
fisiológico y psicológico del infante.
NIÑOS CIEGOS
No a menudo veo niños ciegos tan jóvenes. Pero de mis experiencias de
entrevistas con padres de niñitos ciegos de pocos meses, llego a la conclusión
de que es posible encontrar diferencias entre la relación que tienen los padres
con sus niños ciegos de aquélla que surge con los niños sin discapacidad. En
muchos casos los padres de infantes ciegos de este grupo etario no disfrutan
estar con ellos de la misma manera que lo hacen los padres de niños no
discapacitados.
Quizás el niño ciego aún esté en el hospital, pero aún si está en su
hogar, hay diferencias debido al estado psíquico de los padres (shock, dolor y
tristeza, como para mencionar solo algunas de las reacciones comunes ante la
crisis). Se sabe que si los padres son impresionables o distraídos (por
problemas, por ejemplo el tener un hijo discapacitado, problemas financieros,
familiares, domésticos o de trabajo), siempre está presente el riesgo de que
algo perturbe el proceso de relación (Lier, 1983). Los padres tienden a pasar
menos tiempo con sus niños, no lo hacen tan frecuentemente y su relación no es
muy divertida y variada.
A menudo en este período la falta de contacto visual es un problema
para los padres; se sabe que ese contacto es un signo mutuo de atención y que
el aprendizaje tiene lugar en los periodos atentos de] infante (Levis, 1982). Al
comienzo de la vida del bebé ciego, los padres todavía no han aprendido a
interpretar otras señales del niño que compensen la falta de visión. (Gradualmente
esto se aprende con el tiempo y más adelante todos reconocemos el signo obvio
de atención en la bien conocida actitud de escuchar que muestran muchos niños
ciegos de más edad).
Los infantes ciegos tienen que competir sin el sentido de la vista,
pero por supuesto, pueden usar todos los otros sentidos: olfato, oído, tacto,
estímulos producidos por el propio organismo, etc., y en relación con sus otras
necesidades fisiológicas y psicológicas básicas, tienen por supuesto los mismos
sentimientos interiores de agrado o desagrado que tienen los otros niños. Pero
en razón del estado psíquico de sus padres y de su falta de contacto visual,
corren el riesgo de tener menos y más cortas relaciones recíprocas y por lo
tanto menos experiencias sobre las cuales organizar su mundo. En ciertos casos
esto se puede comparar a un leve caso de privación temprana en la vida. Debido
a que eventualmente tienen menos experiencias sociales en este período temprano
de sus vidas, se puede demorar, en los infantes ciegos, el proceso de
establecer un sentido del yo emergente.
CONSEJOS A LOS
PADRES
• Hablar y usar sus voces mucho cuando están con su niño
(cuidándolo, amamantándolo, bañándolo, jugando con él, etc.).
• Dar al niño mucho estímulo táctil en todo su cuerpo (masajearlo).
• Aprender a atraer la atención del niño y percatarse de los signos
faciales y corporales que demuestren que tuvieron éxito en lograrlo.
• Darse cuenta de los signos que indiquen que el niño disfruta de
la relación con los padres.
• Si las cosas se ponen difíciles por el estado de los padres (o
quizás por el estado físico del niño) lo mejor es buscar ayuda de un consejero
bien preparado para hacerse cargo de problemas psicológicos y que también tenga
muchos conocimientos sobre la ceguera.
FASE 2: EL SENTIDO
DE UN YO INTERIOR
Cuando el niño ha descubierto que el cuerpo es el punto de referencia
para sus experiencias, es que se ha establecido un sentido de yo íntimo. Por lo
general el descubrimiento es gradual en los niños no discapacitados entre los 2
y los 6 meses de edad.
NIÑOS NO
DISCAPACITADOS
En esta fase se forman los elementos fundamentales del desarrollo
social. Ya no es sólo cuestión de satisfacer las necesidades fisiológicas, sino
desarrollar también los elementos básicos de la personalidad incipiente del
niño, entre otros, curiosidad, seguridad, confianza en los otros y la
conciencia de que los demás pueden ser útiles y lo ayudan en sus necesidades
fisiológicas y también en otras de tipo psicológicas.
El niño alcanza interiormente agradables sentimientos cuando está en
un estado psíquico que se ubica entre el límite personal más alto y más bajo
para la excitación y el estímulo. Ir por arriba del límite superior significa
ansiedad (o aún pánico) y sentimientos desagradables por estar acosado por una
excitación y estimulación fuera de control. Por debajo del límite inferior se
produce el aburrimiento. Estos dos tipos de experiencias provocan sentimientos
de desagrado que el niño quiere evitar. Las relaciones sociales son tan
importantes en el primer año de vida porque es en esta temprana edad cuando el
estado psíquico interior puede ser regulado al límite deseado a través de las
acciones recíprocas. A través de estas experiencias, el niño poco a poco
descubre que el nivel de las mismas está regulado por sus padres, pero también
en estafase el niño va adquiriendo conciencia de su capacidad para regular su
propio nivel de excitación al constituirse en un participante activo de la
interacción.
En este período las mejores experiencias emocionales se adquieren en
acciones sociales de juego cara a cara y no en actividades relacionadas a la
alimentación, el cuidado, etc., en las que se cumplen las necesidades
fisiológicas. Pero ambas formas de relación siguen los mismos patrones de
conducta.
La conducta está así caracterizada por ser exagerada y repetitiva, con
sólo algunas variaciones; en realidad está más bien estereotipada. Se debería
señalar que en este periodo los niños son muy egocéntricos, sólo se interesan
en sus propios sentimientos. No obstante son experiencias que en su mayoría
incluyen sentimientos, afectos y sensaciones temporarias y que tienen sólo
elementos cognitivos menores.
INFANTES CIEGOS
Los infantes ciegos no tienen los signos de las expresiones faciales
de los otros. Ellos y sus padres deben actuar sin el importante gesto del
contacto visual. A fin de llenar la necesidad del niño ciego de alcanzar una
escala individual para la estimulación y la excitación, es necesario que los
padres desarrollen un creciente sentido de cómo el hijo indica por expresiones
y pautas faciales, corporales y vocales el deseo de aumento o disminución en el
nivel de excitación y estimulo y poder así establecer variaciones de la
interacción.
Este período es muy importante para los niños ciegos y para su
desarrollo. En la primera fase mencioné el riesgo de la carencia en razón de
pocas experiencias sociales. Ese riego aún existe y en mayor medida en esta
fase. Por naturaleza, los niños buscan estímulos y también cómo lograr una
escala personal agradable para el estímulo y la excitación, con la ayuda de los
padres. Cuando han tenido experiencias placenteras buscarán repetirlas
invitando a los padres a compartirlas y ambos experimentarán muy buenos estímulos
y agradables interacciones. Por supuesto, que éste es también el caso de
infantes ciegos.
Sin embargo, si algo en el proceso entre padres y niños no anda bien,
se puede observar en la conducta de este. Llora, muestra angustia, está
soñoliento o tiene otros signos de malestar. Estos pueden ser los primeros
débiles signos de un desarrollo hacia una conducta no deseada, quizás autista. Si
faltan los sentimientos íntimos buenos, normalmente establecidos por la
interacción social, si el niño ha sido decepcionado muchas veces por
experiencias que fallaron al regular los niveles de excitación, puede resultar
que se retraiga de las interacciones sociales (los juguetes y entretenerse en
juegos estereotípicos bien conocidos serán preferidos a la relación social). Para
un infante ciego esto puede ser el comienzo de un desarrollo tardío, por su
dependencia de los demás para conseguir la necesaria cantidad de experiencias
sobre las que se basa el aprendizaje.
Al observar las interacciones en los videos, tengo la impresión de que
en esta fase los niños ciegos tienen dificultades para conseguir las necesarias
y ansiada cantidad de experiencias con alta excitación regulada. Pueden lograr
muchas experiencias agradables de un nivel de excitación medio, pero la mayoría
de ellas se caracteriza por tener más bien un monótono, no desagradable pero
tampoco incentivo, estereotípico nivel de excitación, que casi carece de la
culminación emocional que a los niños tanto les gusta tener y que hacen más
placenteras las relaciones sociales. (A esta edad los infantes sólo pueden
obtener estas buenas experiencias a través de la interacción social. Más
adelante, algunos niños mayores pueden encontrar sus propios medios para
regular su nivel de excitación y así ser capaces de compensar la falta de
sentimientos interiores gratos. Esto se puede hacer desarrollando, por ejemplo:
algunas formas de comportamiento auto estimulado (estereotipado) como hacen
algunos niños ciegos).
En esta fase existe realmente el riesgo de ignorar las señales mutuas
en la interacción. Ni los padres ni los niños están programados para ser parte
de una interacción en la cual uno de los participantes carece de capacidad
visual. Esto se tiene que aprender. El contacto visual es por lo tanto un
elemento importante para regular las interacciones.
CONSEJO A LOS
PADRES
• Tener muchas acciones recíprocas con sus niños, sobre todo juegos
frente a frente;
• Usar naturalmente todas las expresiones faciales y corporales que
hubiesen usado con un bebé vidente, porque ello da profundidad y riqueza que
trasciende el mero acto-vocalización, estimulación táctil, forma de levantar al
niño, etc. (No es tonto hacer gestos faciales exagerados a un infante ciego
cuando se conversa con él);
• Usar sus voces como medio de acentuar otros sentidos (el tacto,
por ejemplo) y para ayudar a exagerar cambios en los signos mediante el uso de
velocidad, ritmo y sonoridad todo ello como refuerzo para la estimulación y
excitación;
• Tener en cuenta la necesidad natural de] niño en cuanto a orden y
repetición y usarlo en la vida cotidiana haciendo las cosas en el mismo orden
con pequeñas variaciones. Esto le da al infante la posibilidad de clasificar
las experiencias y crearse expectativas.
• Tratar de no centrarse en el contacto visual, sino tener presente
otras señales del niño que indiquen una invitación a la interacción, el deseo
de una pausa, el aumento o disminución de la estimulación, el querer
variaciones en el juego;
• Hacer uso de la actuación en las interacciones diarias para
alcanzar el máximo de excitación del infante, pero siempre en el-marco de los
sentimientos agradables;
• No aceptar que el niño sea dormilón y cómodo.
Con todo esto en claro, les recomiendo a los padres que presten
atención y estén muy alertas cuando actúen con el niño. (Ese momento exige más
concentración de parte de los padres). Pero más que nada les recomiendo que se relajen y traten de ser espontáneos y
que disfruten la relación con su
niño. Al principio pueden aprender a usar diferentes aspectos de su
personalidad y a través de esto tratar de compensar la falta de claves visuales
y ayudar al niño a conseguirlas a, través de los otros sentidos.
FASE 3: EL SENTIDO
DE UN YO SUBJETIVO
Normalmente la tercera fase, para los niños no discapacitados,
comienza entre los 6 y los 9 meses. Entender el sentido del yo interior,
incluyendo la separación corporal y sensorial que existe entre uno mismo y los
demás, es anterior a entender el yo subjetivo. Primero y gradualmente, los niños
van comprendiendo que sus sentimientos íntimos pueden ser comparativos por los
demás. Poco a poco se dan cuenta que lo que creían, pertenecía estrictamente a
ellos también puede ser sentido por otras personas.
(En las dos fases precedentes los infantes responden al comportamiento
de sus padres |respuesta (empática) o conducta externa|. En esta fase los niños
también registran el proceso empático en la mente de sus padres, detrás de sus
actos). Los signos de la intersubjetividad están presentes cuando un niño
deliberadamente busca compartir experiencias de cosas y hechos con otras
personas. Se debe señalar que cuan do ocurren estas experiencias
intersubjetivas el niño aún está en el nivel preverbal (no se exige capacidad
verbal), pero tiene que haber desarrollado medios para que la comunicación se
lleve a cabo: gestos expresiones y posturas. los siguientes son tres actos que
no exigen capacidad verbal pero que muestran signos de un sentido de
intersubjetividad desarrollado:
1 - Compartir el
centro de la atención;
2 - Compartir las
intenciones;
3 - Compartir estados
afectivos.
COMPARTIR EL
CENTRO DE LA ATENCIÓN
Esto se demuestra normalmente por el gesto de señalar o de seguir la
línea de visión del otro (primer signo). Más o menos a los 9 meses de edad los
niño no sólo siguen la dirección señalando, sino que alcanzan el objetivo y
luego -y éste es el signo de que comparten el centro de atención- miran otra
vez la cara de sus madres para corroborar, por su expresión, que ellos han
encontrado el objetivo correcto. (Esto involucra un intento consciente para
evaluar si tiene lugar o no el compartir el centro de atención).
INFANTES CIEGOS
El signo es visual e ilustra una de las dificultades en esta fase. ¿Cómo
y cuándo los niños ciegos son capaces de saber que comparten el mismo foco de
atención, en este nivel pre-verbal? ¿Es en realidad posible que suceda? Por lo
menos, es una tarea difícil, aunque estoy segura que se puede hacer. Si los
niños no lo saben por sí mismos, se lo tenemos que decir, explicarles qué es lo
que ellos y nosotros estamos haciendo (en ese momento específico). Sobre todo
se puede obtener un compartir el centro de atención con los sonidos. Tiene que
hacerse en interacciones estrechas y concentradas para asegurarse que comparten
la atención.
CONSEJOS A LOS
PADRES
Concentrarse totalmente en la interacción y ser parte de ella y a
través de la voz, de vocalizaciones (intensidad, ritmo y sonoridad), del tacto
y el contacto corporal con el infante, tratar de hacerle entender que se
comparte el foco de atención.
COMPARTIR
INTENCIONES
Aún el niño está en el nivel pre-verbal, antes de desarrollar el
lenguaje hablado, pero tiene intención de comunicarse. Generalmente, a los 9
meses tratan de comunicarse mediante el uso de gestos, posturas, actos y
vocalizaciones no verbales. (Es más que el deseo de influenciar a otra
persona). Se conoce bien el gesto de pedir estirando la mano en dirección de un
objeto y produciendo sonidos sistemáticos. Al mismo tiempo la mirada del niño
va y viene de la mano de la cara de la madre.
INFANTES CIEGOS
Este también es un acto visual. Cuando los niños ciegos quieren que
sus deseos se satisfagan, a menudo hacen sonidos verbales. Se ha visto a
algunos también estirando la mano al azar. Si los padres conocen bien a su
niño, pueden comprender espontáneamente lo que quiere y satisfacer su deseo. En
caso contrario, le dan una cosa tras otra, si la respuesta afirmativa o
negativa se ha establecido, y le hacen preguntas hasta que tienen éxito. Se
comprende que en este nivel algunos niños ciegos desarrollen una conducta de
autodestrucción que se ve claramente en la frustración que sienten cuando
fallan sus intentos de que sus padres entiendan sus deseos. Otros niños
abandonan todo. Cuando los intentos por hacerse entender fallan repetidamente,
el niño puede tener la impresión de que la comunicación intencional es inútil y
a veces esto puede demorar el entender el uso comunicativo del lenguaje o
quizás resultar en un apartarse de las interacciones sociales. Para los niños
ciegos puede ser difícil hacer señales corporales apropiadas (excepto las
expresiones faciales) por su imposibilidad de imitarlas a través de la vista. Encontrarse
con dificultades cuando se intenta hacer comunicación intencional, crea
problemas para el desarrollo de un progresivo entendimiento de la
intersubjetividad.
CONSEJO A LOS
PADRES
Deben acelerar el desarrollo del lenguaje mediante la costumbre de
nombrar los objetos cuando se los dan al niño o cuando este los toca, para
intentar que desde temprano aprenda palabras verdaderas en lugar de signos para
que cumplan sus necesidades y deseos. Deberían haber lugares específicos para los
juguetes y las cosas, en caso de que el niño ciego sea capaz de moverse por sí
mismo. De esta manera solo puede alcanzar las cosas en caso de que los padres
duden qué quiere.
Sin duda que este período preverbal es difícil para los niños ciegos
(y también para los padres); sólo ayuda cuando empieza a hablar.
COMPARTIR ESTADOS
AFECTIVOS
Este acto involucra el concepto de referencia social cuando los niños
se sienten en una situación insegura, miran las expresiones faciales de los
padres y sus actitudes para asegurarse que pueden continuar con su actividad.
(A través de este-acto los infantes demuestran que ellos están convencidos que
sus padres tienen capacidad para hacer señales de tipo emocional con relevancia
frente a sus reales situaciones y emociones -un signo de comprensión de la intersubjetividad-)
.
INFANTES CIEGOS
Acá hay otro problema para los niños ciegos. A menudo estarán en
situaciones de inseguridad; aun pequeños pero nuevos detalles pueden hacerlos
sentir inseguros y en duda en cuanto a las proporciones del posible peligro. No
es de sorprenderse que prefieran juguetes viejos y conocidos y que reaccionen
con resistencia a las actividades nuevas. Este comportamiento puede resultar
estereotípico, aferrado fuertemente a rituales y, debido a la reacción en
contra de experiencias nuevas, tener pocas posibilidades de aprender cosas
nuevas, y lo que trae como consecuencia, un desarrollo retardado, pobre,
restringido, dando la impresión de poco inteligente.
CONSEJO A LOS
PADRES
Deben usar sus voces para asegurar a sus niños en situaciones
inciertas, y al comienzo, hacerlo más a menudo de lo que crean necesario. Si
los padres no son muy comunicativos, algunos niños necesitan proximidad y
ayuda, pequeños indicios táctiles en situaciones nuevas, para conseguir la
misma confianza.
Como conclusión de la fase tres, debo admitir que no veo cómo los
infantes ciegos pueden hacerlo. Parece muy difícil estar aún en el nivel
pre-verbal y desarrollar una comprensión del sentido de intersubjetividad
cuando no se tiene vista.
Creo que algunas de las frustraciones de ciertos niños ciegos, en este
nivel de desarrollo, se derivan de las dificultades que presenta esta fase.
Pienso que algunos en cierta forma, se la saltean y recién logran un tipo de
comprensión de la intersubjetividad cuando empiezan a hablar. (En alguna
medida, esto puede explicar por qué comprender el uso del yo y del tú es tan
difícil para los niños ciegos).
FASE 4: SENTIDO
DEL YO VERBAL
Cuando se desarrolla el lenguaje real y verbal, durante el segundo año
de vida del infante, se introducen nuevas dimensiones a las interacciones. El
lenguaje se basa en la interacción social, en la relación y, por lo tanto,
tiene influencia en la identidad. A través de la adquisición del lenguaje, se
adelanta un paso la identidad. El lenguaje le da al niño otras formas de
compartir experiencias interpersonales (miedo, ansiedad, amor, felicidad), y
forma la base de su capacidad para el juego y el pensamiento simbólico
(haciendo posible la actuación y los cuentos vivos). Signos de un sentido real
de identidad, creciente y establecido, son reconocidos cuando un infante de 18
meses, normalmente desarrollado y no discapacitado, es capaz de reconocerse en
el espejo como "él" y no sólo como un niño. Algunos niños de la misma
edad comienzan a usar nombres, pronombres personales (yo, mi, mío) y se los ve
con todos los signos de un creciente sentido de identidad.
NIÑOS CIEGOS
Para los niños ciegos, y especialmente para sus padres, la adquisición
del lenguaje tiene un significado especial. Los padres gozan cuando sus niños
comienzan a comunicarse con palabras. Para ambos, esto tiene especial
importancia, abarcando más allá de las palabras y de la mera capacidad en sí
misma. Cuando los niños ciegos adquieren el lenguaje, a menudo sus padres
sienten que por primera vez se ponen en contacto con ellos. Lo mismo les pasa a
los niños. Por primera vez son capaces de asegurarse que realmente están
compartiendo las mismas experiencias que los demás, al preguntar y obtener una
confirmación. Antes no tuvieron forma de verificarlo (generalmente los otros
niños lo hicieron miles de veces con la vista).
De esta manera los padres de un niño ciego aseguran, a través del
lenguaje verbal, que ellos tienen contacto con el niño. El lenguaje compensa la
falta de contacto visual, también compensa la búsqueda visual de la
intersubjetividad y el compartir el foco de atención. El lenguaje le abre al
ciego nuevas formas de ponerse en contacto con los demás y mantener ese
contacto. Por lo tanto, es una nueva manera, un requisito útil que hace más
fácil las invitaciones a la interacción social.
Como ya se dijo anteriormente, los niños pueden encontrar dificultades
en las 3 fases precedentes. Se hace necesario tener más tiempo para acumular
una razonable cantidad de experiencias sobre las cuales crear el sentido de
identidad.
Esto se hace visible cuando el niño ciego igual que el no
discapacitado, usa yo-tú en forma comprensible, no como una repetición
enfermiza, cuando aprende frases de memoria y en alguna medida puede jugar
juegos simbólicos. Pero todavía en este nivel la comprensión de la identidad es
muy egocéntrica y concreta (en los años preescolares), pero aumentará a lo
largo de toda la vida, llegando a manifestarse en un concepto de identidad más
abstracto, filosófico y -psicológico, como el que se usa en la pubertad,
juventud y adolescencia.
CONSEJO DE LOS
PADRES
Deben trabajar con el uso de los pronombres, primero para afianzar la
base de la comprensión de que se ha establecido el uso de los pronombres
personales, de que se han alcanzado y pasado las fases del sentido del yo
interior y quizás de la intersubjetividad y que el niño está listo para dar el
paso siguiente para el desarrollo de la identidad. Es importante no establecer
el uso de los pronombres como eco, sino lograr un entendimiento sensorial,
verbal y, a medida que el tiempo pase, cognoscitivo, de la identidad. Quizás
sea necesario explicar a los padres por qué el desarrollo de la identidad se
demora y enseñarles a aceptarlo como natural en su niño ciego. Además, todavía
tiene mucha vigencia motivar a los padres para que usen los pronombres personales
de forma clara (mí, tú - yo), en combinación con cosas y actos en situaciones
naturales y no creadas.
Ingsholt, A.
Refsnaesskolen,
Instituto
Nacional de Niños y Jóvenes Ciegos y con visión parcial.
Referencia bibliográfica:
INGSHOLT, A (1991): ¿Cómo desarrolla un niño ciego su
identidad? Una comparación entre el desarrollo de la identidad de un niño ciego
y la de un niño sin discapacidad (desarrollo general de 0 a 2 años de edad. En ICEVH, Nº 75. Córdoba
(Argentina): ICEVH.
INTEREDVISUAL