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La sordoceguera: una forma de interpretar la realidad

 

 

Be= goña Espejo de la Fuente

Lda. en Pedagogía

 

 

Qué es la sordoceguera.

 

        Muchos de nosotros, cuando pensamos en la ceguera, imaginamos un mundo con los ojos cerrados, sin luz ni color y con unas sen­saciones espacia­les muy particulares. Imaginar­ un mundo sin sonido resultar­ía algo menos complicado, aunque difícilmente llegaríamos a comprender muchas situaciones sin la información lingüística de la = que dependemos. Pero lo que sin duda supone un reto para la capacidad adaptativa del ser humano es la afectación de varios canales sen­soriales a= la vez: la vista y el oído.

 

        La sordoceguera es un término poco conocido, que no indica (a pesar de = su nombre) una yuxtaposición ni una sumatoria de la deficien­cia auditiva más la ceguera ni viceversa. Debe contemplarse como una discapacidad multisen­so­ri= al que exige servicios especializados (Art 21 de la Declaración de las Necesidades básicas de las personas sordociegas, IV Conferencia Helen Keller, Estocolmo 1989). Las necesidades = de los sordocie­gos son diferentes a las de los ciegos o los sordos, aunque además incluya las de ambos grupos por separado.

 

        La alteración simultánea de los canales más importantes de recogida de información para el ser humano (vista y oído), provoca una discapacidad multifuncional que implica, entre otras, una serie= de consecuen­cias (McINNES y TREFFRY, 1988):

 

·      =   Privación de gran cantidad de estimulaci&oacu= te;n del medio.

·      =   Percepción distorsionada de los estímu= los medio-ambien­tales.

·      =   Ausencia de habilidades para comunicarse eficazmente= con el entorno.

·      =   Dificultad para relacionarse con otras personas.

·      =   Incapacidad para anticipar el resultado de las propi= as ac­ciones.

·      =   Necesidad de mayor cantidad de tiempo para aprender.=

·      =   Desarrollo evolutivo general más lento, que en muchos casos se agrava con los problemas médicos que surgen durante = las primeras edades.

·      =   Suelen emitirse diagnósticos equivocados de retraso mental o trastornos emocionales y conductuales graves.

·      =   Para compensar la multideficiencia se desarrollan en= los sujetos estilos de aprendizaje individuales y muy particu­lares.

 

   &n= bsp;    Se hace necesario considerar la sordoceguera desde un punto de vista diferente= al resto de las deficiencias: el mundo del niño sordociego puede reduci= rse de tal forma que su capacidad perceptiva&n= bsp; dependa de lo que pueda tocar con sus manos y las yemas de sus dedos= . Se trata de una doble incapaci­dad que limita enormemente la posibili­= dad de interactuar física y cognitivamente con el entorno. Una persona sordociega es una personalidad única (ÁLVAREZ, 1989).

 

 

Causas principales de la sordoceguera.

 

   &n= bsp;    Al igual que ocurre con otras minusvalías, la sordoceguera puede manifestarse en diferente grado, dependiendo de los restos visuales y,o auditivos que el niño posea y en función del tipo de lesiones auditivo-visuales que padezca.

 

   &n= bsp;    Daniel ÁLVAREZ, sordociego, asesor en asuntos sobre la sor­doceguera de= la ONCE, habla de una serie de factores a tener en cuenta a la hora de analiza= r la composición del colectivo de personas sordociegas:=

 

a) La causa de la sordoceguera y la edad en la que aparece.

b) La forma y el orden en que se presentan las anomalías visuales y auditivas.

c) La asociación de la sordoceguera con otras deficiencias.

 

 

a) Sobre las causas de la sordoceguera y la edad de apari­ción.

 

   &n= bsp;    Suele hacerse la siguiente clasificación: las de etiología prenatal, adquirida y hereditaria.

 

   &n= bsp;    La sordoceguera por causas prenatales.= - Tiene su origen en infecciones víricas que la madre padece durante el embarazo, y que muchas veces no se manifiestan a través de síntomas externos. Son los casos afectados por la rubéola, la toxoplas­mosis o el citomegalovirus (muchas de las causas prenatales de sordera aparecen asociadas con enfermedades oculares).

 

   &n= bsp;    El virus de la rubéola, que durante el primer trimestre de gestaci&oacu= te;n produce graves secuelas en el feto, es la causa prenatal más importa= nte de sordera y puede incluir además lesiones oculares, cerebrales y cardiovasculares. Según McINNES y TREFFRY (1988), el niño que padece una combinación de alteraciones visuales y auditivas por caus= a de la rubéola es clasifi­cado a menudo de retrasado, e incluso puede presentar conductas de tipo hiperactivo. La incapacidad para comunicar­= se suele producir un retraso en su desarrollo social, emocional y cognitivo. S= on muy corrientes las manifestaciones de autoestimulación, tales como d= arse cabezazos, meterse los dedos en los ojos, agitar los dedos frente a los ojo= s, mecerse o mirar luces fijamente.

 

   &n= bsp;    La sordoceguera adquirida.- Tie= ne su origen en enfermeda­des padecidas generalmente durante la infancia (com= o en los casos de meningitis) o por otro tipo de enfer­medades que afectan al oído o a los ojos de las personas que ya son deficientes visuales o auditivas respectivamente (sería el caso del deficiente visual al qu= e le sobreviene una pérdida grave de audición, o del sordo que pie= rde la visión). Se incluyen además causas perinatales como la ictericia y la falta de oxígeno durante el parto, que pueden dañar el sistema visual y auditivo, entre otras.

 

   &n= bsp;    La sordoceguera por causas hereditarias.- Dentro de este grupo, las personas afectadas por el Síndrome de Usher son mayoría en el colectivo de sordociegos de casi todos los países del mundo. Se trata de una enfermedad hereditaria recesiva, caracterizada por sordera congénita=   (en la mayoría de los casos), y por retinosis pigmentaria; los primeros síntomas de la deficiencia visual suelen manifestarse tardíamente, a partir de la adolescencia, con lo cual la pérd= ida de visión es progresiva.

 

   &n= bsp;    Hay además otras enfermedades hereditarias que llevan consigo degeneraci= ones retinianas y alteraciones auditivas: síndromes de Alstrom, Bardet-Bi= edl, Cockyne, Flynn-Aird, Hallgren, Kearns-Sayre y Enfermedad de Refsum (ADMIRAA= L, 1990).

 

 

b) Sobre las características de la población sordociega.

 

   &n= bsp;    Las características de la población sordociega son muy heterogé­neas, dependiendo de la forma y el orden en que aparezc= an la deficiencia visual y auditiva. Así, pues, podremos encontrarnos e= n la escuela alguno de los siguientes casos (THIBAUD y SOUTIAU,1982):=

 

·      =   Niños con pérdida total de visió= ;n y audición, desde el nacimiento o antes de la adquisición del lenguaje.

·      =   Niños sordos congénitos, o que han suf= rido una lesión auditiva grave antes de la adquisición del lenguaj= e, que posteriormente sufren la pérdida de los restos visuales.

·      =   Niños deficientes visuales graves o ciegos de= sde el nacimiento que sufren una pérdida auditiva grave después d= e la adquisición del lenguaje.

·      =   Niños ciegos con disminución parcial d= e la audición.

·      =   Niños sordos congénitos con baja visión.

 

   &n= bsp;   

c) Sobre la asociación de la sordoceguera con otras deficiencias.

 

   &n= bsp;    Es preciso tener en cuenta que un grupo importante de niños sordociegos presentan otro tipo de deficiencias físicas o lesiones cerebrales graves. Tal es el caso de algunos niños con encefalopatías congénitas y postnatales que presentan una falta de respuesta a los estímulos visuales y auditivos, o de algunos niños con Síndrome de Down.

 

   &n= bsp;    Muchos niños sordociegos, sin otro tipo de deficiencia añadida, pued= en manifestar en los primeros años de la vida una serie de conductas típicas de los deficientes mentales. Sin una estimula­ción multisensorial adecuada durante los primeros años de la vida podemos sospechar, sin temor a equivocarnos, que el retraso no se debe tanto a una = lesión cerebral como a la ausencia de estrate­gias para comunicar­se con el mundo de las personas y de los objetos, a la falta de instrumentos para explorar e imitar.

 

   &n= bsp;    Podemos concluir afirmando que la pérdida de la visión y la audición en el niño sordociego puede surgir desde el nacimien= to, o bien posteriormente a lo largo de la vida. Puede darse o no simultáneamen­te, y el grado de pérdida ser variable de u= nos niños a otros (aun cuando tengan el mismo diagnóstico), de un= as enfermedades a otras. Además las causas son múltiples. Pero e= n la mayoría de los casos hay un punto en común: la dificultad para interactuar con el medio de forma indepen­diente.

 

 

Necesidades de los niños sordociegos.<= /u>

   &n= bsp;     Cuando el profesional que trabaja c= on niños ciegos o deficien­tes visuales graves se encuentra ante el caso de un niño sordo congénito con un problema grave de visión, se plantea en un primer momento, que lo único que conoce son los datos del informe of= tal­mológico y algunas observaciones acerca del compor­tamiento visual (si es que ti= ene restos visuales); carece de formación e información sobre la deficien­cia auditiva (aspectos teóricos, médicos y educa= ti­vos). Desconoce por completo sistemas de comunicación alternativos al leng= uaje oral, por lo que es incapaz de comunicarse eficazmente con el niño sordociego. Y en el caso de que éste no haya adquirido ningún sistema de comunicación, se sentirá impotente para intervenir= con él de alguna manera.

 

   &n= bsp;    Aunque esta descripción pueda parecer exagerada es simplemente reflejo de u= na situación con la que se han encontrado muchos educadores de ni&ntild= e;os deficientes visuales, y que en cierta medida también les ha sucedido= a los profesio­nales especializados en la educación de sordos.<= o:p>

   &n= bsp;    Ante esta situación, el educador ha de superar una primera fase en la que toma conciencia de que no se encuentra ante un niño ciego que no per= cibe estímulos auditivos y al que hay que educar como a un sordo que no v= e o tiene baja visión. Se plantea entonces dos cues­tiones fundamentales:

 

a) La necesidad de conocer el nivel de funcionamient= o de cada uno de los canales sensoriales afectados.

 

b) La necesidad de adquirir información acerc= a de lo que implica la ausencia de audición y conocer las estrategias de comunicación y de intervención educativa con niños sor= dos. Conocer el mundo del sordo es fundamental para aprender a conocer el mundo = del niño sordociego.

 

   &n= bsp;    Podremos encontrarnos con alumnos deficientes visuales graves que, a pesar de su deficiencia auditiva, posean un nivel funcional que les permita desenvolver= se con la misma eficacia que una persona sorda sin problemas de visión.= En estos casos la cantidad de estimula­ción recibida a travé= s de ambos canales sensoriales les permite adquirir una información suficiente para aprender por sí mismos y comunicarse con los demás a través de medios convencionales (lenguaje oral, gestu= al, sistemas alternativos).

 

   &n= bsp;    El niño que presente una afectación importante en ambas ví= ;as sensoriales necesitará programas y técnicas específicas para desarro­llar al máximo su potencial. Esta es la necesidad educativa básica de cualquier alumno sordociego.

 

   &n= bsp;    No obstante, para intervenir directamente en la educación de un ni&ntil= de;o sordociego hay que saber cuáles son sus necesidades priorita­ria= s, aparte de las particulares e intransferibles de cada caso. Los educadores c= on largos años de experiencia en la educación de sor­dociegos coinciden en señalar, entre otras, las siguientes:=

 

1.&n= bsp;    Necesidad de recibir una estimulación multisensorial, para compensar el deterioro de las dos vías básicas de informa­ción para el cerebro (vista y oído).

2.&n= bsp;    Necesidad de estimular al máximo los restos visuales y auditivos de cada niño.

3.&n= bsp;    Necesidad de mantener un contacto físico continuado, como medio fundamental para establecer unas buenas relaciones de apego con las personas más cercanas. Sólo así el niño sordociego podrá adquirir la confianza y seguridad necesarias para un adecuado desarrollo de la comunica­ción.=

4.&n= bsp;    Necesidad de adquirir habilidades básicas de autonomía personal (habilidades de vida diaria) e independencia.

5.&n= bsp;    Necesidad de seguir una rutina diaria que facilite la integra­ción espacio-temporal en el medio que le rodea. Los niños sordociegos ven alterado su comportamiento con los cambios del calendario cotidiano o de ambiente, debido a las dificultades que tienen pa= ra anticipar las situacio­nes en el tiempo y en el espacio.

6.&n= bsp;    Necesidad de mediadores o intermediarios para ayudar= a interpretar al niño sordociego las informaciones que recibe del medi= o.

7.&n= bsp;    Necesidad de efectuar una valoración diagnóstica multipro­fesio­nal, que proporcione diferentes puntos de vista acerca de cada niño sordociego. No se trata de etiqu= etar sino de ayudar a conocer cuáles pueden ser las formas de intervención más adecuadas para estimular sus potenciali­= dades.

8.&n= bsp;    Necesidad de utilizar medios técnicos y adaptaciones especiales que faciliten las actividades de la vida diaria.

9.&n= bsp;    Necesidad de ser comprendido y aceptado por la famil= ia. Los padres son las primeras personas que deben aprender a tratar al ni&ntil= de;o sor­dociego.

10. = Necesidad de cre= er en el niño sordociego como persona educable y capaz de desarrollar sus potencialidades como cualquier otro ser humano.

 

 

Consideraciones a tener en cuenta para realizar una valoración inicial.

 

   &n= bsp;    Cuando conocemos a un niño sordociego podemos acceder, en la mayoría= de los casos, a sus diagnósticos médicos, pero suele faltar cualquier otro tipo de información sobre su desarrollo general o sob= re la forma en que utiliza sus canales sensoriales en los aprendizajes. En esos momentos necesitamos conocer su situación individual y sus necesidad= es para así poder facilitar su aprendizaje, adaptando nuestra intervención a través de programas para el colegio y el hogar= .

 

   &n= bsp;    La evaluación debe contemplarse como un instrumento de ayuda para tomar decisiones acerca de las posibilidades educativas, sobre lo que hay que enseñar prioritariamente al niño sordociego.

 

   &n= bsp;    La Perkins School of the Blind (USA), pionera en la educación de niños sordociegos, propone un modelo de evalua­ción "ecológico". Se trata de conocer cuáles son los comportamien­tos relevantes, contando con los puntos de vista de la fam= ilia y de todas las personas que trabajan diariamente con el niño de forma directa: "Al evaluar, nuestras valora­ciones se han desviado del individuo para centrarse en el entorno total... tomamos en con­sideraci= ón la historia del niño, el entorno residencial, las relaciones m&aacut= e;s próximas y las diferentes formas de comunicación" (COLLI= NS, M., 1992).

 

   &n= bsp;    En este proceso participan además todos los especia­listas de la Escuela (audiólo­go, estimulador visual, psicólogo, especialista en sistemas de comunica­ción, fisioterapeuta, terap= euta ocupacional), aunque no en todos los casos es necesaria la intervenci&oacut= e;n de todos ellos. Cuando el alumno llega por primera vez al Centro, se establ= ece un período inicial de 30 días, ofreciéndole un ambiente rico es es­timulación (con muchas actividades), para observar cómo reacciona visual, auditiva, comunicativa y motóricamente. Paralelamente se siguen los siguientes pasos (RYAN, 1990):

 

1.&n= bsp;    Evaluación de los restos auditivos. Recogida = de información sobre la historia anterior mediante una entrevista con l= os padres y profeso­res anteriores.

2.&n= bsp;    Evaluación psicológica. Se utilizan pruebas estandari­zadas, teniendo en cuenta el grado de dificultad de l= as tareas propuestas, la capacidad de memori­zar, las capacidades comunicativas y el tiempo que necesita el niño sordociego para responder. Como no existen en= el mercado pruebas psicométricas adaptadas para personas sordociegas, no resultan significativos los datos sobre el CI, sino los niveles de ejecución de las tareas, las habilida­des que se observan y las actitudes que adoptan.

3.&n= bsp;    Evaluación de la comunicación y del lenguaje. El objetivo es conocer cómo se relaciona el niño con distintas personas, en distintos entornos y en diferentes situaciones (alimento, juego, aseo,etc).

4.&n= bsp;     Evaluación del desarrollo psicomotor y de las capacida­des de orientación y movilidad.

5.&n= bsp;    Evaluación del comportamiento visual, en el c= aso de que existan restos visuales.

 

   &n= bsp;    Cuando se trata de llevar a cabo una evaluación de la inteligen­cia de = un niño sordociego, tal y como se contempla tradicionalmente en psicometría, apenas se dispone de tests específicos, y además la aplicación de cualquiera de ellos resulta dificulto= sa, sobre todo por las limitaciones que impone el uso de determinado material, = que muchas veces no es motivador par el niño (ÁLVAREZ y LEYTON, 1989).

 

   &n= bsp;    El desarrollo general del niño sordociego depende en gran medida del ti= empo que necesite para adquirir los diferentes aprendiza­jes, por lo que se presenta un "desfase" entre la edad mental y la cronológic= a, que no puede ser contemplado fuera del contexto "ecológico" del que hablábamos anteriormente.

 

 

Declaración de las necesidades básicas= de las personas sordociegas.

 

   &n= bsp;    En la IV Conferencia Mundial Helen Ke= ller, celebrada en Estocolmo del 28 de septiembre al 3 de octubre de 1989, sordociegos y profesio­nales con experiencia en este campo educativo de= 30 países redactaron una declaración de necesida­des básicas, con el fin de que la Comunidad Internacional deje de considerarlos como "los invisibles" (en palabras de Helen Keller)= y tenga en cuenta cuáles son sus necesidades fundamen­tales.<= /o:p>

 

   &n= bsp;    Conocer dichos principios debe ser el punto de partida para cualquier persona que quiera comprender y trabajar en el mundo de la sordoceguera. A continuación exponemos un extracto de los diez artículos de la Declaración de Estocolmo:

 

1.&n= bsp;    Todos los países deben crear censos demográficos de la población sordociega, para planificar los servicios que necesitan para ayudarles&nbs= p; a desarrollar plenamente sus potencialidades como ciudadanos.

2.&n= bsp;    La sordoceguera es una discapacidad diferente que ex= ige servicios especializados.

3.&n= bsp;    Es imprescindible que las personas que trabajan con = la sordera y la ceguera conjuntamente, sean profesionales cualificados, capace= s de evaluar y valorar el potencial de los sordociegos.

4.&n= bsp;    La comunicación es el mayor obstáculo = con el que se enfrentan los sordociegos. La educación tendrá como objetivo prioritario la enseñanza de varios sistemas de comunicación que les proporcionen estrategias de comunión tan= to a nivel expresivo como receptivo.

5.&n= bsp;    Todos los sordociegos tienen derecho a recibir una educación especializada que satisfaga sus necesidades particulares.<= o:p>

6.&n= bsp;    La pérdida de la vista y del oído no d= ebe ser una barrera para acceder a un puesto de trabajo. Deben estudiarse las posibilidades laborales para que cada sordociego trabaje en un empleo produ= cti­vo.

7.&n= bsp;    Los sordociegos necesitan en muchos momentos de su v= ida la ayuda de un intérprete. Los servicios de interpretación so= n la clave de la independencia de los sordociegos.

8.&n= bsp;    Los adultos sordociegos necesitan disponer de sistem= as alternativos de residencia con respecto a su vivienda, de acuerdo con sus preferen­cias y capacidad.

9.&n= bsp;    Los sordociegos necesitan oportunidades para el ocio= y la interac­ción social.

10. = La sociedad debe= tomar conciencia de las necesidades, capacidades y logros de los sordociegos, como medio para conseguir y mantener los servicios que necesitan.

 

   &n= bsp;   

Sistemas de comunicación.

 

   &n= bsp;    Acceder a la comunicación con otras personas es el reto más difícil para un niño sordociego, que necesita manifestar sus necesida­des y deseos, y comprender lo que sucede a su alrededor."= La comunica­ción es la barrera más tremenda con la que se enfrentan los sordocie­gos. La comunicación es la clave del aprendizaje, de la adquisición de conocimientos y del acceso a las o= tras personas. Representa un imperativo, independientemente del nivel de los log= ros de cada individuo sordociego". (Art 4, Declara­= ción de las necesidades básicas de las personas sordociegas, IV Conferenc= ia Helen Keller, Estocolmo 1989).

 

   &n= bsp;    Hablar de los sistemas de comunicación para los niños sordociegos requiere partir de una consideración: si el niño ha alcanzado= o no un nivel simbólico en su lenguaje, es decir si muestra capacidad = para utilizar por sí mismo un sistema de comunicación (gestual, or= al, gráfico, táctil), tanto a nivel comprensivo como expresivo y = en las situaciones adecuadas.

 

 

 

   &n= bsp;    Cuando un niño nace con sordera congénita y con una enfermedad visual grave, va a necesitar toda la ayuda posible para asimilar con eficacia la información que procede del mundo que le rodea.

 

   &n= bsp;    Antes de alcanzar el estadio simbólico del desarrollo lin­gü&iacu= te;stico, el niño sordociego puede mostrar niveles de comunica­ción elemental muy diferentes, que van desde manifestaciones corporales (llantos, risas, vocalizaciones) para indicar un deseo o expresar satisfacción, hasta manipular la mano del adulto para designar lo que quiere, e incluso utilizar su propia mano para señalarlo o coger fotografías y dárselas al adulto para conseguir­lo(en un nivel más avan= zado de comunica­ción).

 

   &n= bsp;    Es fundamental que el niño crezca en un ambiente estructu­rado: las actividades cotidianas deben seguir una secuencia temporal, repitién= ­dose día tras día, en los mismos lugares y con las mismas personas= . Y más tarde, tanto en el hogar como en la escuela, debe utilizar un calendario que le ayude a anticipar lo que va a suceder, y por tanto, a controlar sus acciones. Poco a poco, tras repetir día a día l= as mismas actividades, en los mismos lugares, a la misma hora y con las mismas personas, irá observándose una actitud más participati= va en el niño sordociego, se sentirá más seguro y gradualmente será capaz de afrontar situaciones nuevas.

 

   &n= bsp;    El desarrollo del lenguaje va a depender directamente del desarrollo de conduc= tas sociales y afec­tivas. La comunicación en el sordociego es un ju= ego de dos. La relación de dependen­cia que establezca con un adulto-mediador (madre, padre, educa­dor...) para relacionarse con el mundo, sobre todo durante los primeros años de la vida,convier­t= en la relación de apego en una necesidad. Es vital para él que o= tra persona le dé seguridad, le sirva de intérpre­te con el medio. Al princi­pio, el mediador va a ser como la prolongación = del propio cuerpo del sordocie­go, y lo utilizará intencional­me= nte para conseguir lo que desea. Casi nunca actuará espontá­n= eamente, sin él.

 

        Poco = a poco deberá superar este "egocentrismo", facilitán­d= ole formas de comunicación intencionales (SHANE y COSTELLO, 1988); deberá aprender a comunicar activamente sus necesidades y deseos. Pa= ra ello deben ofrecérsele opciones que le obliguen a elegir. Es una for= ma de ayudarle a que anticipe lo que va a suceder:

 

Antedente=    >        Comportamiento     >        Consecuencia

(opción)   &n= bsp;              &= nbsp;   (elección)        &= nbsp;         &= nbsp;           &nbs= p;   (consecución de la opción)

 

   &n= bsp;    Cuando el niño sordociego es incapaz de manifestar un deseo o pedir algo, y utiliza al adulto para intentar conse­guirlo, es el momento de intentar provocar otro tipo de reacciones. Para ello debemos averiguar cuáles= son los objetos y actividades que prefiere y las que le desagradan. Las opciones deben presentarse claramente y de forma espaciada, para facilitar que el niño las identifique. Por ejemplo: QUÉ QUIER= ES? (con gesto y palabras). El objetivo es que señale con su mano o con = el dedo lo que desea. Hay que esperar, darle tiempo para que reaccione. Si no obtenemos respuesta, le ayudaremos CO-ACTIVAMENTE a realizar la elección, cogiendo suavemente su mano y haciendo el movimiento de señalar, para a continuación dejar el objeto en= sus manos unos instantes, volvién­dolo a colocar donde estaba. Se repetirá el procedimien­to en otras sesiones, a ser posible dent= ro de un mismo horario e idéntica situa­ción.

 

   &n= bsp;    En este procedimiento puede ser de gran utilidad el empleo de fotogra­f&ia= cute;as, en lugar de objetos, que deben colocarse bien visibles en un panel vertical, colgado de la pared. Las fotos deben ser de los mismos objetos que el ni&nt= ilde;o conoce (idénticas). Suele empezarse a trabajar con 2 ó 3, correspondientes a los objetos o situaciones más conocidas por el niño (por ejemplo, una luz, comer, ir al patio, ir con mamá, = un juguete).

 

   &n= bsp;    El niño sordociego necesita adquirir un sistema de comunicación = que tenga sentido para él. Tiene que aprender cuál es la finalida= d de la utilización del lenguaje: es un instru­mento que va a ayudarl= e a controlar su medio.

 

   &n= bsp;    Desde un principio es necesario utilizar con el niño señales anticipatorias, que deben ser símbolos concretos que se le enseñan en cada momento, utilizados para ayudarle a anticipar situaciones (por ejemplo, cogerle la mejilla si vamos al patio, tocarle los labios si va a utilizar el micrófono, etc). Es también muy útil realizar un calendario del día, en el que aparecen varias casillas, depen­diendo de las actividades que se realizan cotidianamen&= shy;te, respetando siempre el mismo horario. El calendario más básico= se realiza con objetos reales, representativos de cada actividad, y que el niño puede manipular antes de participar en ella. Posteriormente el calendario se hará más complejo utilizando dibujos o fotogra&= shy;fías.

 

   &n= bsp;    Cuando el niño sordociego sea capaz de imitar conductas, habrá alcan= zado uno de los objetivos clave para el desarrollo de su apren­dizaje en general. Ya no necesitará depender tan estrechamente de otra persona para realizar una actividad, sino que podrá repetir lo que ha visto, tocado o experimentado previa­mente. Esta situación le proporcio= na una autonomía que permite a los educadores ampliar el repertorio de actividades, lugares y situaciones. Es el momento adecuado para enseñarle a que imite las señales anticipatorias que habíamos estado utilizando.

 

   &n= bsp;    Una fase fundamental es el inicio en el lenguaje de signos: una acción d= ebe ser englobada por un gesto, de la misma manera que para otros niños,= en sus primeras etapas del lenguaje, expresan toda la acción con una so= la palabra. Enseñarle a relacionar una acción, un gesto o un obj= eto con una palabra es una tarea que necesitará tiempo y paciencia" (ÁLVAREZ y LEYTON, 1989).

 

   &n= bsp;    Los primeros gestos que se presentan al niño tienen que cor­responde= r a actividades muy conocidas por él (dormir, comer, ir al aseo, ir al patio, jugar), que poco a poco comenzará a utilizar a petición del adulto, que continuamente tendrá que demostrarle que sus señales producen determinados efectos que él desea. Cuando comience a comprender este "juego", empezará a usar espontáneamente los gestos. El lenguaje de signos se irá introduciendo paulatinamente, de acuerdo con los niveles de respuesta de ca= da niño.

 

   &n= bsp;   

 

   &n= bsp;    En la educación de los niños sordociegos debe darse prioridad a = la enseñanza de métodos de comunicación efectivos. Los si= stemas de signos de cada idioma, los alfabetos manuales, el lenguaje oral, el Brai= lle y otros medios técnicos son  instrumentos inapreciables como apoyo al sistema táctil de comunicación que emplean los sordociegos. "Se insta enér= gica­men­te a que a las personas sordociegas se les ofrezca un entrena­miento en va= rios métodos de comunicación para proporcio­narles mayor flexibilidad tanto de recepción como de expre­sión".= (Art1 4, Declaraci&oa= cute;n de las necesidades básicas de las personas sordociegas, IV Conferenc= ia Helen Keller, Estocolmo 1989).

 

   &n= bsp;    El niño sordociego que ha tenido la oportunidad de acceder al lenguaje a través de sus restos visuales y,o auditivos y es capaz de comunicars= e a través del lenguaje oral, escrito y,o, gestual debe aprender a utili= zar otros sistemas de comunica­ción, en función de las necesidades que le plantea la vida en la comunidad. Los sistemas de comunicación utilizados en la educación de sordociegos suelen repar­tirse en dos grupos: alfabéticos y no al­fabéti= cos.

 

 

   &n= bsp;    a) Alfabeto dactilológico.= - Es el alfabeto manual utilizado por la comunidad sorda. Utiliza una posición manual para cada una de las letras del alfabeto ordinario. = Su adaptación táctil se conoce con el nombre de "dactilológico en palma" y es utilizada por los sordociego= s.

 <= /o:p>

   &n= bsp;    Para entablar una conversación con este sistema debemos colocarnos a la derecha de la persona sordociega, preferiblemente sentados. Cogeremos suavemente su mano derecha con nuestra mano izquierda, y sobre la palma ire= mos trazando las letras de cada palabra, haciendo pequeñas pausas entre ellas.

 

   &n= bsp;    b) Escritura de mayúsculas en = palma.- Es el método de más fácil acceso para cualquier persona que quiera comunicarse con un sordociego. Consiste en escribir las letras d= e cada palabra en mayúscula sobre la palma de su mano, intentando seguir el mismo trazado de la escritura en tinta. Debe partirse de la misma situación que en el dac­tiloló­gico en palma.

 

   &n= bsp;    c) Tablilla de comunicación.- Es un rectángulo pequeño, del tamaño de media cuartilla, = con las letras del alfabeto y las cifras en sistema Braille, y sus homól= ogas en tinta escritas encima en relieve.

 

   &n= bsp;    Para utilizarla, debemos sostenerla horizontalmente, con nuestra mano izquierda;= con nuestra mano derecha cogemos el dedo índice derecho del niño sordociego y lo vamos colocando suavemente sobre las letras que forman el mensaje que queremos transmitirle. De la misma forma, el niño cogerá la tablilla y nos responderá sujetándola &eacut= e;l mismo y tocando letra por letra, mientras nosotros las vamos leyendo.<= /o:p>

 

   &n= bsp;    d) Tetlatouch.- Es una máq= uina con teclado en tinta y en Braille para que el sordociego pueda recibir información por medio de una celdilla en Braille, mientras la otra persona está escribiendo en un teclado semejante al de una má= quina de escribir convencional. Paralela­mente, puede contestarle utilizando = el teclado de una máquina Braille, mientras el vidente recibe el mensaj= e en tinta.

 

 

   &n= bsp;    a) Lenguaje de signos o lenguaje gest= ual de sordos.- Es el lenguaje más utilizado por la comunidad de sordos= , en el que cada palabra o estructura gramatical del lenguaje oral tiene su correspon­diente en uno o varios gestos. Es un sistema de comunicación muy utilizado por los sordociegos, junto con el dactilo= lógico, ya que es en muchos casos el lenguaje formal que han adquirido desde los primeros años.

 

   &n= bsp;    Con las personas sordociegas se utiliza ofreciéndoles nuestras manos, colocándolas suavemente junto a las suyas para que pueda apoyarse en ellas. De esta forma, frente a frente (de pie o sentados), puede entablarse= una conversación de ida y vuelta, con todas las carac­terísti= cas de una comunicación lingüística interpersonal.

 

   &n= bsp;    Cuando el niño ha comenzado a comunicarse intencionalmente y no ha adquirid= o un lenguaje oral, es el momento de proporcio­narle un medio para comunicar= se eficaz­mente. La enseñanza del sistema gestual, como hemos dicho anterior­mente, puede comenzar cuando el niño sea capaz de utili= zar señales (por ejemplo, empujar al adulto para que le de algo, señalar con el dedo) y símbolos (fotografías, tar­= jetas) con intención comunicativa. Puede comenzarse presen­tando  gestos sencil­los, relacionado= s con actividades cotidianas y sig­nificativas para él. Si hay restos visuales, los gestos se harán dentro de su campo visual; si no presta atención visual, cogeremos suavemente sus manos (para que se apoye) y haremos el gesto correspon­diente, frente a él (no por detrás). De esta manera, puede asimilar la forma del gesto a través del movimiento.

 

   &n= bsp;    En este proceso el niño irá adquiriendo un nivel de comprensión muy superior al de expresión gestual. Es decir, v= a a ser capaz de hacer lo que le pedimos a través de nuestros gestos, pe= ro no los utilizará cuando él se encuentre en la misma situación. Necesitará mucho tiempo, variable de unos ni&ntild= e;os a otros, hasta llegar a la fase de imitación, y poste­riormente = a la de emisión espontánea.

 <= /o:p>

   &n= bsp;    b) El lenguaje oral.- Es sistema = de comunicación utilizado por todas las personas que no tienen problemas graves de audición u otras deficien­cias que le impidan la emisión vocal.    El aprendizaje del sistema oral exige que el niño sordociego tenga un b= uen nivel de atención y una buena agudeza visual, condicio­nes sin l= as cuales la lectura labial sería prácticamente imposible, si no= muy costosa (lectura de los labios a través de las manos).

 

   &n= bsp;    La mayoría de los niños sordociegos con restos visuales tienen u= na gran dificul­tad para imitar expresiones faciales, y en particular las labiales, a no ser que la distancia de la conversación sea muy pequeña (10-15 cm). De esta manera el niño no es capaz de imi= tar movimientos de los labios a la distancia convencional de una conversación oral. Teniendo en cuenta estas circunstancias, el planteamiento de una educación oralista requiere un serio planteamie= nto en los casos de los alumnos sordos con baja visión.

 

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Materiales específicos para la educació= ;n de las personas sordociegas.

 

    &n= bsp;   Además de las ayudas técnicas específicas que pueden ser utiliza­= ;das por las personas con baja visión, ciegas o sordas, existen una serie= de instrumentos diseñados específicamente para facilitar la comu= nica­ción de los sordociegos y su desenvolvimiento en el medio que les rodea. La mayoría de ellos requieren que la persona tenga capacidad para comunicarse con algún tipo de lenguaje convencional, además de una madurez personal a todos los niveles, por lo que no suelen ser utilizad= os con niños pequeños, salvo raras excepciones.

 

   &n= bsp;    Los mecanismos vibrotáctiles (Fonator, Kanieuski) propor­cion= an una entrada sensorial de los sonidos a través de vibraciones en la p= iel. Constan de un micrófono para recoger los sonidos, de un amplifi­= cador que transmite sus señales a un pequeño vibrador, fijado el br= azo o al dedo. Son útiles para el entrenamiento del lenguaje oral, ya que permiten el control del tono vocal, la duración, la intensidad y el ritmo.

 

        Diálogos 200= 1 A es un instrumen= to que permite la comunica­ción instantánea de un sordociego con otro, o con una persona vidente, incluso en conver­saciones telefónicas. Consta de una consola braille (emisor-receptor), una máquina de escribir electrónica (emisor de mensajes) y un mag= ­netófono donde se pueden registrar los mensajes, que por medio de un modem se traduc= en en signos braille.

 

        Dexter (la mano deletr= eadora mecánica) utiliza una mano mecánica con el propósito de que el deletreo táctil sirva de medio de accedo a un ordenador.=

 

   &n= bsp;    El Telebraille consiste en una conexión de un terminal braille c= on un modem, que posibilita la comunicación telefónica de person= as sordociegas al transformarse las señales electróni­cas (digitales) que proceden del terminal braille en audiotonos que se transmit= en por la línea telefónica.

 

   &n= bsp;    El Teledext permite el acceso receptivo de mensajes a través del teléfono (vía modem).

 

   &n= bsp;    Algunas ayudas técnicas para orientación y movilidad  como el Mowat Sonar Sensor y el <= span style=3D'color:red'>Russell Pathsounder son dispositivos que = se utilizan como complemento al bastón, y transmiten vibraciones al usu= ario cuando detectan algún obstáculo. El bastón láser C-5 lleva incorporado un dispositivo que emite tres rayos infrarrojos simul­t&aac= ute;neamente, cada uno en diferente dirección (hacia arriba, enfrente y hacia abaj= o), de forma que puede avisar de obstáculos situados en diferentes puntos del campo de acción del bastón; está considerado actua= lmente como la ayuda de movilidad más eficaz para las personas sordociegas.=

 

   &n= bsp;    Existen también en el mercado instr= umentos para facilitar las actividades de vida diaria, tales como relojes desperta­dores<= /span> diseñados específicamente para que el usuario pueda percibir = la alarma a través de un vibrador incorporado, indicadores de luz para detectar (mediante vibraciones) si las luces están encendidas o apagadas, indicadores de sonidos (el Silent Page) que sirven para avisar sobre diferentes sonidos en un radio de= 30 m.

 

 

Orientaciones para elaborar un programa de intervención con un alumno sordociego.

 

   &n= bsp;    Las conductas de los niños pequeños sordociegos congénitos= son muy diferentes de unos casos a otros, y suelen presentar un nivel de respue= sta bastante bajo. Por dónde empezar es la cuestión que debemos plantearnos a la hora de planificar nuestra intervención con un niño sordociego.

 

   &n= bsp;    Cuando el niño es aparentemente incapaz de recibir o expresar lenguaje, un = entorno reactivo le impulsar&aac= ute; a comuni­carse con los demás,a interesarse por los objetos, a expl= orar su entorno y a resolver situaciones. Y durante este proceso de interacción con el medio pasará por diferentes etapas (McIN&s= hy;NES y TREFFRY, 1988):

 

·      =   Resistencia a la interacción (el niño rechaza toda actividad con el mediador, incluso el contacto físico o visual, centrando su atención en ac­tividades autoestimu­lat= orias o en la deambulación solitaria).

·      =   Tolera la interacción  co-activa (el mediador maneja el c= uerpo del niño para que realice la actividad).

·      =   Cooperación pasiva con el mediador (es una et= apa de transición de un modo co-activo a otro cooperativo).

·      =   Disfruta de la actividad que realiza con el mediador (aunque todavía es pasivo, expresa conductas que indican que desea la actividad y que le agrada).

·      =   Responde a la actividad que propone el mediador, cooperan­do con él (el mediador puede trabajar enfrente del niño o a su lado, y ya no necesita manipular su cuerpo constan­t= emente).

·      =   Indica al mediador la actividad que quiere realizar = (le coge de las manos para que la haga con él, lo lleva hasta el lugar d= onde normal­mente juegas, etc).

·      =   Imita la actividad del mediador cuando éste s= e lo pide.

·      =   Inicia una actividad espontáneamente, interactuando por sí mismo.

 

   &n= bsp;    Planificar la interven­ción educativa con un niño sordocie­go ex= ige tener en cuenta las necesidades que lleva consigo su peculiar forma de recibir la informa­ción del medio. De ellas se desprenden un conjunto de sugeren­cias generales a tener en cuenta (McIN­NES y TREFFRY, 1988)= :

 

1.- Establecer un vínculo afectivo con el niño.

   &n= bsp;    Durante los primeros años, el objetivo fundamental debe ser que los padres s= epan cómo interactuar con su bebé sordocie­go, aprendiendo a interpretar sus reacciones. Mediante el contacto físico con sus padr= es y la manipula­ción podrá relacionarse con el mundo que le rodea, siempre guiado por el adulto, que sirve de mediador, de intérprete de lo que sucede a su alrededor.

 

   &n= bsp;    De la misma manera, los educadores deben establecer una relación emocio= nal con el niño, actuando como mediadores de sus interacciones. La intervención del adulto siempre será directa (que no directiv= a), para evitar conductas de aislamiento.

 

2.- Partir de una valoración del desarrollo general y de sus conductas comunicativas, huyendo de cualquier etiquetación diagnóstica. Sólo después de intervenir directamente con el niño sordociego, en diferen­tes situaciones y actividades, podremos comenzar a definir comp= or­tamientos y actitudes.

 

3.- Establecer u= nos objetivos claros y concretos, de acuerdo con los  niveles de funcionamiento reales d= el niño. Punto de partida para todas las actividades cotidianas, respetando= un orden de tiempo, lugar y persona.

 

   &n= bsp;    No puede establecerse tiempo para su consecución. Se necesitarán muchas horas y muchas situaciones repetidas para obtener respuestas espont&= aacute;neas y directas.

 

4.- Crear un ent= orno reactivo, facilitando situaciones y activida­des que le obliguen a intervenir en el medio. Las actividades del programa deben adecuarse a los niveles de respuesta del niño, facili­tando aquéllas en l= as que pueda tener éxito. Deben ser actividades que le obliguen a utili= zar sus restos sensoriales junto con otros sentidos (multisensoriales), y le po= ngan en situación de resolver pequeños problemas.

 

5.- Estar pendie= nte de las señales y comportamientos del niño cuando se realiza una actividad (lo que hace cuando quiere comenzar o acabar). Es conveniente = desde un principio hacer determinado gesto para comenzar y otro para terminar. Siempre se hablará al niño, con el lenguaje oral que utilizam= os normalmente en nuestra conversación.

 

   &n= bsp;    Receptividad por parte del mediador no significa que responda inmediatamente a todas sus demandas y necesidades, sino que le ayude a responder por sí mismo.<= o:p>

 

6.- Analizar positivamente las respuestas del niño sordociego, preguntándonos qué ha causado determinada respues­ta, qué quiere realmente, cómo podemos mejorar su capacidad comprensiva y expresiva.

 

   &n= bsp;    Todos los programas específicos para niños sordociegos tienen en cu= enta estas ideas, advierten de la necesidad de aprovechar al máximo los r= estos visuales y,o, auditivos y potencian al máximo las ac­tividades de independencia personal (aseo, comida, vestido, desplaza­miento) y de estrategias comunicativas.

 

   &n= bsp;    Las personas que participan diariamente en la tarea de educar a un niño sordociego, tanto en la escuela como fuera de ella, parten de un objetivo fundamental: el desarrollo de la comunica­ción. Se trata un esfu= erzo común, tanto en la escuela como en el hogar, por proporcionar estrategias de socializa­ción, de autonomía personal, de desarrollo de capacidades cognitivas, adaptando metodologías, defendiendo el derecho de una atención individualizada como requisito imprescindible para su educación. Estas son las ideas que está= ;n haciendo posible, en la actuali­dad, que las personas sordociegas tengan derecho a una educación como el resto de los ciudadanos.<= /span>

 

 

BIBLIOGRAFÍA

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Be= goña Espejo de la Fuente

Lda. en Pedagogía

 

 

Documento publicado con el mismo título en: Puerta Nueva. Anexo: 8. Titulado CAID= V. Una intervención educativa en niños ciegos y deficientes visuales= en Málaga. Revista de la Delegación Provincial de Málaga = de la Consejería de Educación y Ciencia de la Junta de Andalucía. Málaga. Enero, 1995.

 

Cedido por la autora para su publicación en línea (Diciembre de 2001) en:

 

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