Los ciegos también sueñan con
imágenes, aunque éstas sean de carácter tácti=
l o
auditivo, especialmente las personas ciegas de nacimiento. Si comparamos,=
a
estos efectos, a un invidente congénito con quien ha perdido la
visión a lo largo de su vida, el primero tendrá imág=
enes
senso-perceptivas en sus contenidos oníricos mientras que, en el c=
aso
del segundo, puede que experimente aún percepciones visuales,
dependiendo de la edad en que haya perdido la visión y el tiempo
transcurrido. Con respecto a las posibles alteraciones del sueño,
investigaciones recientes han demostrado que los ciegos sufren, en genera=
l,
más trastornos que las personas videntes.
SEGISMUNDO CRESPO, , personaje
principal de la obra de Calder&=
oacute;n
de la Barca, se enfrenta con preocupación, en la <=
em>"La vida es sueño", al
enigma de la existencia<=
/strong>
humana; y se pregunta confuso: &=
iquest;qué
es la vida? Ese soliloquio contiene la célebre
reflexión: "una
ilusión, una sombra, una ficción, y el mayor bien es
pequeño, que toda la vida es sueño, y los sueños,
sueños son"… ¿Es la vida un sueño? La vida, desde
luego, es más que sueño, pero no olvidemos que nos pasamos =
casi
un tercio de el=
la durmiendo.
El sueño ha fascinado al sabio o al estudioso pero también =
al
ciudadano de la calle. En un se=
ntido
fisiológico, hemos sabido muy poco de él ha=
sta
los años sesenta<=
/strong>,
en los que, gracias a los estud=
ios
electroencefalográficos, la ciencia comenzó=
a
interesarse por el control y diagnóstico de las enfermedades del sueño,
así como por nuestras co=
nstantes
fisiológicas mientras dormimos. Con los polígrafos se determin=
a si
la persona duerme una cantidad<=
/span>
de horas suficiente, si tiene una organización
cíclica normal y si ésta tiene una
composición porcentual de fases
normal. Este mundo oníri=
co
se estudia en las llamadas y recientes Unidades
del Sueño. Y es en estos laboratorios del sueño humano donde se ha
confirmado que nuestra actividad, mientras dormimos, es muy intensa.
En el sueño normal,
que consta de cuatro estadios=
span>
que van desde el sueño ligero hasta el profundo, nos recuperamos del cansancio físico. En e=
l sueño paradójico o "sueño con sueños",
en el que se experimentan movimientos oculares rápidos, la actividad encefalográfica es
intensa y muy <=
strong>veloz; en esta fase nos recup=
eramos
del cansancio psíquico=
span>,
eliminando tensiones e incluso memorizando y organizando nuestras ideas.
Durante la noche, los ciclos de sueño normal y paradójico se
alternan.
Sueños táctil-aud=
itivos
PERO EL estudio=
del complejo mundo de los sue&nti=
lde;os
no se limita al de nuestras con=
stantes
fisiológicas. Cuando soñamos, experimentamos
una serie de estímulos
internos en el =
sistema
nervioso, ya que los externos están limitados, ent=
re
otras cuestiones para que podamos seguir durmiendo. El cerebro sintetiza estos estímulos y surge una =
historia… es decir, un =
sueño. Cada relato se
construye dependiendo de lo que conservemos del cerebro. Por eso, en las =
personas ciegas, al tener anu=
lada
la sección correspondiente de la corteza visual, que ha dejado de funcionar, es
más difícil que el contenido de dicho relato sea visual. "En mi sueño, mi hermana me
decía algo, no recuerdo qué... De pronto, sonaba la puerta y
era una tía mía que hacía años que no
veía. Durante el sueño, sé que llovía"=
span>,
nos cuenta Manuel,
ciego de nacimiento… Manuel identifica en el sueño a su herm=
ana,
o a su tía, pero ¿=
;cómo
sabe que son ellas? A través del olor, de su presencia, de su voz. En el sueño perc=
ibe
que son ellas al igual que escu=
cha el
sonido de la lluvia. Si comparamos la actividad onírica de un cieg=
o congénito y la de la p=
ersona
con ceguera sobrevenida<=
/strong>,
el primero experimentará senso-percepciones
no visuales en los contenidos de su sueño, mientras
que es fácil que algunas percepciones del segundo puedan seguir si=
endo
visuales. La
explicación es que las personas ciegas de nacimiento utilizan los =
conceptos pero no los =
preceptos. Es decir, pueden d=
ecir
que la nieve es blanca pero nunca la han visto, sin embargo tienen
perfectamente definido el concepto de "blanco". Sus sueñ=
os
se materializarán así, en general, a través de
contenidos de tipo táctil-auditivo.
Estudio comparativo
EN UN estudio comparativo
entre personas ciegas (con duración variable de su pérdida =
de
visión) y ciegos de nacimiento, el afiliado a la ONCE Luis Fernández Gosende,
psicólogo del departamento de orientación del centro educat=
ivo "Antonio Vicente Mosquete"=
strong>,
llegó a la conclusión, hace ya algunos años, de que =
los
ciegos que habían perdido la visión de niños (en eda=
des
entre los siete u ocho años), cuando llegaban a adultos tení=
;an
aún recuerdos visuales en sus sueños. En los que habí=
;an
perdido la vista entre los dos y cinco años, sin embargo, generalm=
ente
sus percepciones oníricas eran las mismas que si la ceguera fuese =
de
nacimiento: tenían sueños puramente senso-perceptivos. Las
personas que van perdiendo la vista paulatinamente es=
normal que sigan soñando con imágenes visuales, porque el
cerebro mantiene su recuerdo. "=
;Posteriormente
-aclara Fernández Gosende-, =
hay
una época de transición, con un contenido dual. Y después,
indiscutiblemente, los sueños serán más ricos en sonidos, ecos o
sensación de movimiento. Hay personas -continúa- que se esfue=
rzan
por soñar aún con imágenes visuales incluso tiempo
después de que su visión haya desaparecido por completo... =
Lo
que ya no está tan claro es si esas imágenes son reales o caricaturas de la realidad".
Trastornos
EN ESE estadio =
tan placentero que es el sue&ntil=
de;o
todo lo que sucede en nuestro entorno nos afecta. El cansancio, el estrés e incluso los <=
strong>factores ambientales pueden <=
strong>dificultar el inicio o provoc=
ar despertares nocturnos. El
sueño es por tanto un pr=
oceso
frágil en el que muchas personas sufren trastornos. Diversos estudios
realizados tanto en España como en Europa apuntan que las =
personas ciegas tienen más alteraciones del
sueño que los videntes. Los doctores Léger y Hommey
llegaron a esa conclusión en el año 1997 tras haber estudia=
do en
Francia durante nueve meses a un grupo de personas ciegas y videntes. Con
independencia de que a la persona ciega le puedan afectar en mayor medida=
las
dificultades de=
su vida diaria, su sensibilidad al entorno y
especialmente al ruido=
strong>,
el estudio demostró que la principal causa de estas diferencias
estribaba en la ausencia, en su caso, de regulación de la luz. En los años 50=
del
siglo pasado un grupo de investigadores quiso saber cómo evolucion=
aban
los ritmos biológicos
cuando se aislaba a un individuo, sin luz, en una cueva. Las experiencias
demostraron que el hombre no vive ciclos de 24 horas, sino más bie=
n de
25, que en el caso de los ciegos suelen ser, estadísticamente, de =
24.8
ó 24.9 h. La periodicidad de su reloj
biológico no es la misma que la de su reloj de pulsera. Si se quiere
sincronizar el reloj interior para que sea de 24 horas, habrá que
tener en cuenta dos factores esenciales: el ritmo social, es decir, horario de comidas, de
trabajo, etc. y la exposici&oac=
ute;n
a la luz a lo largo del día, que es un poderoso sincronizador. Es lo que se l=
lama
el ritmo circadiano=
em>,
el reloj biológico, la sucesión de sueño y vigilia. A las personas ciega=
s que
no ven en absoluto o ven muy poco les cuesta mantener un ritmo de 24 hora=
s. Por
eso muchas de ellas sufren problemas, como el de mantener el equilibrio e=
ntre
el sueño y la vigilia.
Disciplina
OTRO ESTUDIOSO =
del
tema, el Dr. Antonio Vela Bueno=
,
neurofisiólogo de la Facultad de Medicina de la Autónoma de
Madrid, ha llegado a la misma conclusión: las personas ciegas duermen peor.
En un estudio realizado entre 39 personas con ceguera total, trabajadores
activos y con buena salud, psicológica y física, un 23,1 por 100 reconoció=
que
tenían pesadillas=
y un 25 por 100=
que
sufría habitualmente de =
insomnio.
El mismo porcentaje también padecía hipersomnia, es decir, excesi=
vo
sueño durante el día. Para el Dr. Vela, el problema m&aacut=
e;s
común entre personas ciegas es la alteración de los =
ritmos de libre curso. Esto q=
uiere
decir que, en nuestra vida diaria, el ritmo tiene unos sincronizadores
ambientales, de los cuales la luz es el más importante. Si falta,
porque hay un daño en la vía visual, el ritmo tiende a ir p=
or
su cuenta: "ninguno de los
entrevistados, sin embargo, reconocía
o tenía noción de este trastorno. Esto nos pasa mucho en general a todos. Asu=
mimos
que dormir mal=
span> forma parte de cómo somos",
añade Vela. "Hay otros =
factores añadidos<=
em> que pueden contribuir -continúa-. Por
ejemplo, que la persona tenga sobrepeso
puede favorecer una apnea
del sueñ=
o, por
obstrucción de las vías respiratorias". En=
el
estudio, un 69,2 por 100=
sufría este problema o al menos roncaba en exceso, con
acompañamiento de episodios de ahogo.
Influencia de la actividad
física
LA EXPLICACIÓN, <=
/strong>para
este especialista, podría radicar en que muchos ciegos no tienen la
misma actividad=
que
los videntes, por una objetiva =
limitación
de su movilidad=
y
tienden a desarrollar más peso corporal. Hay que añadir los=
trastornos neurológicos asociados,
pues el origen de la ceguera
en cuestión puede tener relación directa con el desarrollo =
de
la actividad onírica. No repercutirá igual una pérdi=
da
de visión debida a un tr=
aumatismo
que por un glaucoma;
el traumatismo craneal, por ejemplo, actuaría además como un
factor de riesgo añadido a los trastornos del sueño...<=
span
style=3D'font-family:Arial'> "Además -concluye Ve=
la-, hay que añadir las reacciones a la ceguera, o la psicopatología=
asociada. A veces, el paciente acompañ=
;a la
pérdida de la vista con problemas que asocia a las limitaciones que
conlleva la ceguera: adicción, uso de fármacos, abuso del
alcohol y otras sustancias, etc." La mejor terapia para dormir bien es, =
en
todo caso, la disciplina=
intentando evitar los fá=
rmacos
siempre que sea posible. "Es m=
uy
importante dormir siempre unas horas concretas -añade Luis
Fernández Gosende-, intentar=
acostarse a una misma hora y evitar la siesta o dormir durante el día=
, si vemos que esto va a contribuir a perturb=
ar
nuestro sueño nocturno".