Mario trae la esperanza

El Hospital Virgen de las Nieves consigue que dos jóvenes con ocho y nueve abortos en su historial finalicen su embarazo

poli servián / FOTOS: ramón l. Pérez / granada

 

  el equipo
La Unidad de Síndrome Antifosfolípido y Embarazo del Hospital Universitario Virgen de lasNieves está formado por el dr. Cáliz Cáliz (reumatólogo), la dra. Gutiérrez Pimentel (hematóloga) y el dr. Rosales Escribano (ginecólogo), además de un importante grupo de especialistas en medicina interna, laboratorio, pediatría, etc.
MARIO es un bebé de quince días que ha convertido a Mª Luisa Robles Rossel en «una mujer plenamente feliz». En realidad eso no tiene nada de novedoso. Millones de madres comparten a diario ese sentimiento con esta joven de Caniles. Pero el suyo ha sido un parto especial. Mario vino al mundo el pasado 12 de abril en el Hospital Universitario Virgen de las Nieves con una esperanza bajo el brazo para 300 mujeres que, como ella, sufren en Granada el síndrome antifosfolípido asociado a la enfermedad del lupus eritematoso sistémico.

Estos vocablos tan desconcertantes encierran una realidad mucho más extraña y lo que es peor aún, más dramática. Quienes los padecen (jóvenes en edad fértil) llegan a sufrir hasta 9 ó 10 abortos en sus embarazos si no son tratadas. Además, la frustración se agrava porque las interrupciones siempre se producen de forma tardía, es decir, durante el segundo y tercer trimestre.

El síndrome se caracteriza por la presencia de anticuerpos en la sangre, generados por las propios enfermos, que provocan infartos y trombosis, sobre todo en miembros inferiores y cerebro o, como en el caso de estas pacientes, en la placenta, dando lugar a los llamados embarazos de repetición.

La descripción de esta patología se conoce desde hace apenas 20 años, por lo que su tratamiento se encuentra en fase empírica. Más grave aún es el hecho de que la anticoagulación oral con la que se combate resulte perjudicial para las embarazadas. Por eso, a ellas se les administra aspirina y heparina durante todo el proceso de gestación. La combinación suele ser suficiente, aunque no siempre. En los casos donde los abortos persisten, la enfermedad es atajada además con gammaglobulinas intravenosas.

Dos éxitos

A la asociación de ese 'milagroso' fármaco deben su feliz maternidad Mª Luisa y otra joven que ha preferido mantenerse en el anonimato. Ambas, con ocho y nueve abortos en su historial, han sido atendidas en la Unidad de Síndrome Antifosfolípido y Embarazo del Hospital Universitario Virgen de las Nieves. Son los dos éxitos más llamativos de este servicio en funcionamiento desde hace un par de años, pero no lo únicos. Durante todo este tiempo, el equipo médico del mismo ha asistido a cerca de cuarenta pacientes con «muy buenos resultados».

Lo novedoso de la unidad, no es en realidad el tratamiento, al alcance de cualquier hospital (aunque su aplicación puede costar alrededor de treinta mil euros) sino el procedimiento que sigue. El fracaso de la fórmula se ha debido generalmente más a una aplicación descoordinada que a la ineficacia de los fármacos. Por eso, el Virgen de las Nieves ha creado una unidad interdisciplinar, integrada por un reumatólogo, un ginecólogo y un hematólogo, que ven a las pacientes de forma conjunta y continuada.

Ahora Mª Luisa se siente afortunada, pero no puede evitar lamentarse de no haber tenido está oportunidad hace nueve años, cuando trajo al mundo a su primer hijo. Hasta conseguirlo sufrió cuatro abortos y fue tratada con aspirina infantil. El seguimiento resultó ser más exhaustivo que el de cualquier otra embarazada, pero no suficiente. Como resultado, su primogénito nació desnutrido y pesando poco más de un kilo. «Con Mario ha sido diferente, yo lo he pasado muy mal porque he tenido muchos vómitos, pero mi hijo llegó sano y con dos kilos y medio».