4ºA: XVIII Certamen de Relatos Navideños del
Club Juvenil CAJASOL

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                                             UN NUEVO AMIGO

      El otro día por la tarde, cuando iba al baloncesto, vi a un niño indigente durmiendo dentro
de una caja de cartón.
      Le ofrecí un trocito de mi merienda y me dijo que muchísimos gracias.
      Le pregunté su nombre y me respondió que se llamaba Manuel, yo le dije
el mío y, después de presentarnos, estuvimos hablando durante un ratito.
      Me dijo que era analfabeto. Yo me comprometí a que cada día le iba a llevar la merienda y
él, a cambio, se comprometió a aprender a leer y escribir conmigo.
      Al día siguiente en el cole se lo conté a mis amigos y les pareció interesante lo ocurrido.
      Yo entonces les estuve contando cosas sobre él:
      Su nombre, su personalidad, dónde vivía, cómo vivía, etc. ya por la tarde fuimos a verlo Elena, Julia, Martín, Rubén, Belén y yo. Cuando lo conocieron, no paramos de preguntarle cosas:
      Elena preguntó:-¿Tienes amigos?
      Julia preguntó:-¿Tienes padres?
      Martín preguntó.-¿Sabes leer algo ya?
      Rubén preguntó.-¡Sabes escribir?
      Belén preguntó.-¿Sabes escribir?
      Y yo le pregunté.-¿ Quieres ser amigo nuestro?
      Y esto fue lo que respondió sobre nuestras preguntas:
      -No tengo amigos.
      -No tengo padres.
      -No sé leer apenas.
      -No distingo las letras demasiado bien. 
      -No sé escribir nada.
      -Sí quiero ser vuestro amigo.
      Pasados unos días le conté a mi seño la historia de mi nuevo amigo Manuel. Ella quiso conocerlo y cuando lo hizo, se interesó mucho por su historia y nos ayudó a encontrar un hogar para él. También conseguimos que asistiera al cole.
      ¡Bieeeen! ¡Por fin aprenderá a leer y a escribir!
      Es lo que él quería y ahora también tiene muchos amigos. Para celebrarlo, todos hicimos una gran merienda.
       El día de Navidad vendrá a cenar a mi casa y será una navidad inolvidable.
       Nuestro corazón se ha vuelto algo más humano, y eso nos pone el vello de punta.

       ROCÍO SAAVEDRA PECELLÍN, 4º CURSO COLEGIO MANUEL SIUROT


             UN DÍA CONOCÍ A UN NIÑO QUE NO CELEBRABA LA NAVIDAD

      Un día, fui con mis padres a Sevilla, a ver las carrozas de Navidad.
      ¡Cogí montones de caramelos y juguetes!.
      Pero, ví a un niño pidiendo dinero y me dio mucha pena, cuando yo disfrutando de la Navidad y él, sentado junto a un árbol, pidiendo dinero.
      Fui a acercarme para darle lo que tenía suelto, el me preguntó:
      -¿Cómo te llamas?
      Y yo respondí:
      -Manuel
      Y yo pregunté:
      -¿Y tú?
      Y él respondió:
      -José
      El día siguiente eran los Reyes, yo le dije en mi carta de Reyes que todo lo que yo pedí
se lo dieran a José, que no tiene apenas nada y yo tengo de sobra...
      El me preguntó:
      -¿Dónde vives?
      Y yo respondí:
      -Yo vivo en un pueblo de Huelva, llamado La Palma del Condado.
      Y yo pregunté:
      -¿Y tú?
     El respondió:
     -En un barrio de chabolas.
     Cuando fuimos a la compra de Navidad, le dije a mis padres:
     -He conocido a un amigo nuevo llamado José, vive en una chabola y pienso que el turrón, el champán, y los bombones… se los diéramos a José y a su familia.
      Un día fuimos a la chabola donde vivía, y era debajo de un puente. Fuimos a llevarle los bombones, el turrón, el champán y más cosas para comer, de paso le llevamos los regalos de Navidad.
      Pasamos el mejor día de nuestra vida con José, mi madre, mi padre, los padres de José
y yo.
      Al final pasamos buenísima Navidad compartiendo cosas con nuevos amigos.


      MANUEL DEL TORO MOLERO 4º CURSO COLEGIO MANUEL SIUROT

   

   
                                           EL DESEO DE CARLOTA

      Hacia frío. Una ventisca tambaleaba los árboles y desprendían la nieve caída la noche anterior.
      Las luces de navidad casi no encendían bien, chisporroteaban.
      No obstante, el sonido de las zambombas caseras resonaban al calor de las chimeneas.
      -¡Vamos Carlota, que te quedarás la última!
      Pero Carlota hacía oídos sordos a su padre.
      -¡No, papá, no iré!.
      Carlota había decidido que no entregaría la carta a los Reyes Magos. El año pasado no cumplieron su deseo, pues ella quería ver a Melchor, Gaspar y Baltasar en persona, para decirles que por qué había olvidado a los niños pobres.
      ¿Cómo es posible que hayan olvidado a los niños pobres? ¡Si ellos lo saben todo! ¡Nunca
les perdonaré!
      Pasaban los días y Carlota seguía sin entregar la carta.
      Entonces sus amigas le dijeron que los Reyes Magos no irían a visitarla. Cuando llegó a su casa todos le preguntaron, que cuando iba a entregar la carta a los Reyes Magos. Ella seguía
sin contestarles.
      En el colegio sólo se hablaba de regalos.
      -¿Cómo es posible que nadie me comprenda?.
      Por fin llegó el día de los Reyes Magos y Carlota estaba muy intrigada por saber lo que iba
a ocurrir esa noche. Al ver las noticias de la noche, surgió algo inesperado:
      Todos los gobernantes del mundo han creado una nueva ley: que por Navidad ningún niño del planeta se quedase sin su regalo.
      Ella se conmovió y se asustó al ver una ráfaga de luz en la pantalla del televisor.
      Comprendió que eran ellos y su cara también se iluminó con una gran sonrisa.

      ELENA VARELA MUÑOZ 4º CURSO COLEGIO MANUEL SIUROT
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