| |
|
|
UN NUEVO AMIGO
El
otro día por la tarde, cuando iba al baloncesto, vi
a un niño indigente durmiendo dentro
de una caja de cartón.
Le ofrecí un trocito
de mi merienda y me dijo que muchísimos gracias.
Le pregunté su
nombre y me respondió que se llamaba Manuel, yo le
dije
el mío y, después de presentarnos, estuvimos
hablando durante un ratito.
Me dijo que era analfabeto.
Yo me comprometí a que cada día le iba a llevar
la merienda y
él, a cambio, se comprometió a aprender a leer
y escribir conmigo.
Al día siguiente
en el cole se lo conté a mis amigos y les pareció
interesante lo ocurrido.
Yo entonces les estuve
contando cosas sobre él:
Su nombre, su personalidad,
dónde vivía, cómo vivía, etc.
ya por la tarde fuimos a verlo Elena, Julia, Martín,
Rubén, Belén y yo. Cuando lo conocieron, no
paramos de preguntarle cosas:
Elena preguntó:-¿Tienes
amigos?
Julia preguntó:-¿Tienes
padres?
Martín preguntó.-¿Sabes
leer algo ya?
Rubén preguntó.-¡Sabes
escribir?
Belén preguntó.-¿Sabes
escribir?
Y yo le pregunté.-¿
Quieres ser amigo nuestro?
Y esto fue lo que respondió
sobre nuestras preguntas:
-No tengo amigos.
-No tengo padres.
-No sé leer apenas.
-No distingo las letras
demasiado bien.
-No sé escribir
nada.
-Sí quiero ser
vuestro amigo.
Pasados unos días
le conté a mi seño la historia de mi nuevo amigo
Manuel. Ella quiso conocerlo y cuando lo hizo, se interesó
mucho por su historia y nos ayudó a encontrar un hogar
para él. También conseguimos que asistiera al
cole.
¡Bieeeen! ¡Por
fin aprenderá a leer y a escribir!
Es lo que él quería
y ahora también tiene muchos amigos. Para celebrarlo,
todos hicimos una gran merienda.
El día de
Navidad vendrá a cenar a mi casa y será una
navidad inolvidable.
Nuestro corazón
se ha vuelto algo más humano, y eso nos pone el vello
de punta.
ROCÍO
SAAVEDRA PECELLÍN, 4º CURSO COLEGIO MANUEL SIUROT
|
|
|
UN
DÍA CONOCÍ A UN NIÑO QUE NO CELEBRABA LA NAVIDAD
Un día, fui con mis padres
a Sevilla, a ver las carrozas de Navidad.
¡Cogí montones
de caramelos y juguetes!.
Pero, ví a un niño
pidiendo dinero y me dio mucha pena, cuando yo disfrutando de la
Navidad y él, sentado junto a un árbol, pidiendo dinero.
Fui a acercarme para darle lo
que tenía suelto, el me preguntó:
-¿Cómo te llamas?
Y yo respondí:
-Manuel
Y yo pregunté:
-¿Y tú?
Y él respondió:
-José
El día siguiente eran
los Reyes, yo le dije en mi carta de Reyes que todo lo que yo pedí
se lo dieran a José, que no tiene apenas nada y yo tengo
de sobra...
El me preguntó:
-¿Dónde vives?
Y yo respondí:
-Yo vivo en un pueblo de Huelva,
llamado La Palma del Condado.
Y yo pregunté:
-¿Y tú?
El respondió:
-En un barrio de chabolas.
Cuando fuimos a la compra de Navidad,
le dije a mis padres:
-He conocido a un amigo nuevo llamado
José, vive en una chabola y pienso que el turrón,
el champán, y los bombones
se los diéramos a
José y a su familia.
Un día fuimos a la chabola
donde vivía, y era debajo de un puente. Fuimos a llevarle
los bombones, el turrón, el champán y más cosas
para comer, de paso le llevamos los regalos de Navidad.
Pasamos el mejor día
de nuestra vida con José, mi madre, mi padre, los padres
de José
y yo.
Al final pasamos buenísima
Navidad compartiendo cosas con nuevos amigos.
MANUEL DEL TORO MOLERO 4º
CURSO COLEGIO MANUEL SIUROT
|
|
|
| |
|
EL
DESEO DE CARLOTA
Hacia
frío. Una ventisca tambaleaba los árboles y desprendían
la nieve caída la noche anterior.
Las luces de navidad casi
no encendían bien, chisporroteaban.
No obstante, el sonido de
las zambombas caseras resonaban al calor de las chimeneas.
-¡Vamos Carlota, que
te quedarás la última!
Pero Carlota hacía
oídos sordos a su padre.
-¡No, papá,
no iré!.
Carlota había decidido
que no entregaría la carta a los Reyes Magos. El año
pasado no cumplieron su deseo, pues ella quería ver a
Melchor, Gaspar y Baltasar en persona, para decirles que por
qué había olvidado a los niños pobres.
¿Cómo es posible
que hayan olvidado a los niños pobres? ¡Si ellos
lo saben todo! ¡Nunca
les perdonaré!
Pasaban los días
y Carlota seguía sin entregar la carta.
Entonces sus amigas le dijeron
que los Reyes Magos no irían a visitarla. Cuando llegó
a su casa todos le preguntaron, que cuando iba a entregar la
carta a los Reyes Magos. Ella seguía
sin contestarles.
En el colegio sólo
se hablaba de regalos.
-¿Cómo es
posible que nadie me comprenda?.
Por fin llegó el
día de los Reyes Magos y Carlota estaba muy intrigada
por saber lo que iba
a ocurrir esa noche. Al ver las noticias de la noche, surgió
algo inesperado:
Todos los gobernantes del
mundo han creado una nueva ley: que por Navidad ningún
niño del planeta se quedase sin su regalo.
Ella se conmovió
y se asustó al ver una ráfaga de luz en la pantalla
del televisor.
Comprendió que eran
ellos y su cara también se iluminó con una gran
sonrisa.
ELENA
VARELA MUÑOZ 4º CURSO COLEGIO MANUEL SIUROT |
|
|