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EL
COLEGIO ENCANTADO
Érase
una vez un colegio encantado que todos los días a las
doce
en punto surgía cosas muy extrañas: la pizarra
se movía y su contenido se borraba.
Los niños pensaban que
quizás había fantasmas en el colegio por las cosas
tan extrañas que ocurrían. Los niños estaban
muy asustados. Un día la puerta de pronto se cerró
y se escuchó un silbido. Era un fantasma. Los niños
que estaban en la primera fila salieron corriendo, mientras
que los demás permanecían sentados.
Las demás clases se dieron
cuenta y pidieron ayuda a la policía. Los niños
de Infantil no se advirtieron de lo que ocurría y siguieron
dando clases hasta que un alumno se percató y todos ellos
se echaron a correr.
Quizás estos hechos eran
porque en aquel sitio había habitado muertos de la Guerra
Civil. Se llamaban Andrés Salgado y Javier Antón,
los dos eran militares de primer grado, muy exigentes y egoístas.
De pronto vino la policía
y desalojo a los niños del colegio. Los fantasmas huyeron
despavoridos y sanos y salvos estuvieron los niños y
maestros del colegio.
Pablo
Moreno Lepe |
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UN
PARTIDO
Un día fui jugar un partido de
fútbol a Escacena. Se enfrentaba el equipo de fútbol
sala de la Palma con el equipo de fútbol sala de Escacena.
Los jugadores de mi equipo La Palma, es decir, mis amigos estaban
muy contentos de poder jugar, ya que no jugaban desde hacía
dos semanas por culpa de la lluvia y del mal tiempo.
El partido empezó a su
hora, las cinco y media. A los cinco minutos, mi hermano Guille
marcó el primer gol, por lo que íbamos ganando
0-1.
Todo iba pasando como siempre,
como casi siempre, pero entonces en el minuto treinta y cinco
de partido mi amigo Jorge hizo una entrada leve y el árbitro
lo expulsó sin pensárselo dos veces. A partir
de ese momento el partido cambió radicalmente y nos remontaron
en menos de diez minutos. El tiempo se hizo muy largo.
Al final empatamos por lo que finalizamos
el partido contentos y con volver a jugar y ganar.
Manuel
Jesús Martínez Rodríguez |
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