Los alumnos de 3ºA escriben narraciones de miedo

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                  LA NOCHE DE LOS MUERTOS VIVIENTES

     Estando un día con mis amigos jugando cerca del cementerio, se nos hizo tarde y apenas se veía nada. El sol se había ocultado y algunas farolas ya estaban encendidas. De pronto, escuchamos un ruido extraño a nuestras espaldas. Miramos hacia atrás y pudimos ver hombre con aspecto extraño.      Al principio echamos a correr. Después decidimos acercarnos y vimos a un hombre con la cara ensangrentada. En ese momento nos acordamos que era la noche de los muertos vivientes. Más tarde pudimos ver como otros muertos intentaban arrancar la cancela del cementerio para salir afuera.      Uno de mis amigos estuvo a punto de recibir un bocado de uno de los muertos. Otro amigo y yo pudimos llegar a mi casa y refugiarnos debajo de la cama. Ellos nos siguieron y entraron en mi casa pero no pudieron dar con nosotros y volvieron a sus tumbas y así nos dejaron tranquilos.

SERGIO BELCHI 3ºA

                                     LA CASA FANTASMA

     Erase una vez una familia en la que todos sus miembros eran felices. Un día decidieron cambiar de casa mucho mayor con jardín y trastero, pero no sabían que esa nueva casa estaba encantada y ocurría cosas muy extrañas.
     Pasados unos quince días, en una de las noches de tormenta se apagaron las luces de repente y todos los miembros de la familia comenzaron a escuchar gritos y voces extrañas. Esa noche todos se fueron de la casa corriendo. Pasados unos metros miraron hacia atrás y vieron fantasmas persiguiéndoles. Se montaron en un coche y se fueron de allí rápidamente.

FRANCISCO JOSÉ BERNAL 3ºA


                                   UNA NOCHE DE MIEDO

     Erase una vez un niño que vivía junto con su familia en una casa embrujada. Una noche el niño llamado Guillermo se quedó solo en casa porque sus padres y sus hermanos habían ido a una fiesta.
     Guillermo tenía miedo de acostarse solo y prefirió quedarse sentado en el sofá frente al reloj de pared mientras que su padres regresaban.
     De pronto dieron las doce y comenzaron las campanadas del reloj del salón. Segundos más tarde la casa se quedó a oscuras y Guillermo se quedó sin visión, los cuadros comenzaron a caerse de la pared y se empezaron a escuchar voces de fondo.
     El niño asustado buscó una linterna y se puso a buscar en la casa para ver de dónde venía los ruidos. De pronto se escucha el cerrojo de la puerta y aparece sus padres y sus hermanos. A partir de ese momento los ruidos de desaparecieron, los cuadros volvieron a colgar de la pared y la luz volvió a la casa.

CARLOS TEBA 3ºA

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