Canciones infantiles
-1-

(Canciones populares infantiles
para jugar al corro)

Al corro de la patata

Al corro de la patata,
comeremos ensalada,
lo que comen los señores,
naranjitas y limones.
Achupé, achupé,
sentadita me quedé.


Arroz con leche

Arroz con leche,
me quiero casar
con una señorita
de este lugar.
Que sepa coser,
que sepa bordar,
que sepa abrir
la puerta para jugar.
Con ésta sí, con ésta no,
con esta señora me caso yo.


Hoy es día de fiesta

Hoy es día de fiesta,
vamos a jugar;
salgamos a la siesta
después de almorzar.


Jardinera, tú que entraste

Jardinera, tú que entraste
en el jardín de la flor,
de las flores que tú riegas
dime cuál es la mejor,
dime cuál es la mejor.
La mejor es una rosa
que se viste de color,
del color que se le antoja;
y verde tiene la hoja,
y verde tiene la hoja.


Al salirme de La Habana

Al salirme de La Habana
de nadie me despedí,
sólo de un perrito chino
que andaba detrás de mí.
El perro, como era chino,
un señor me lo compró
por un poco de dinero
y unas botas de charol.
Las botas se me rompieron,
el dinero se acabó.
Voy en busca de mi perro,
que valía más que yo.


Han puesto una librería

Han puesto una librería
con los libros muy baratos,
con un letrero que dice:
aquí se venden baratos.
Madre, deme usted la capa,
que me voy a torear,
que me han dicho los toreros
que el toro me va a matar.
A mí no me mata el toro,
ni tampoco los toreros;
a mí me mata una niña
que tenga los ojos negros.
y tú, como no los tienes,
morena, yo no te quiero;
y tú, como sí los tienes,
morena, yo sí te quiero.


Doña Ana no está aquí

Doña Ana no está aquí,
que está en su vergel,
abriendo la rosa
y cerrando el clavel.
Que pasen los estudiantes,
que pasen por aquí;
ni de día ni de noche
la dejan dormir.


A la víbora, víbora del amor

A la víbora, víbora del amor,
por aquí podrá pasar
una niña, cuál será,
la de alante o la de atrás;
la de alante corre mucho,
la de atrás se quedará.
Pase misí, pase misá,
por la Puerta de Alcala;
la de alante corre mucho,
la de atrás se quedará.
Verbena, verbena,
jardín de Cartagena;
verbena, verbena,
jardín de Cartagena.


Saltar y jugar

Saltar y jugar,
andar por los aires
y moverse con mucho donaire.
Déjenla sola, sola, solita;
que la quiero ver bailar,
saltar y jugar...


Nosotras somos las indias

Nosotras somos las indias,
las indias de Pariguán,
que venimos a bailar
este lindo sabucán.
El baile del sabucán
es de gran facilidad,
pero para destejerlo
está la dificultad.


Pasen, pasen, niños

Pasen, pasen, niños,
que el puente está quebrado.
¿Quién lo quebró?
La hija del rey.
La tomaremos presa,
uno, dos y tres.


Vamos jugando al hilo de oro

Vamos jugando al hilo de oro
y al hilo de plata también,
que me ha dicho una señora
qué lindas hijas tenéis.
Yo las tengo, yo las tengo;
yo las he de mantener
con un pan que Dios me ha dado
y un vaso de agua también.
Vuelva, vuelva, caballero;
no sea tan descortés.


Vamos jugando

Vamos jugando
a la ronda de San Miguel;
el que se ría
se va al cuartel.


Caballito blanco

Caballito blanco,
llévame de aquí,
llévame a mi tierra,
donde yo nací.
Tengo, tengo, tengo;
tú no tienes nada;
tengo tres cabritas
en una cabaña.
Una me da leche,
otra me da lana,
y otra mantequilla
para la semana.


Estaba la paloma blanca

Estaba la paloma blanca
sentada en el verde limón;
con el pico cortaba la rama,
con la rama cortaba la flor.
¡Ay, ay, ay!, ¿cuándo veré a mi amor?
Me arrodillo al pie de mi amante,
me levanto constante, constante.
Dame una mano, dame la otra;
dame un besito sobre la boca.
Daré un pasito atrás
y haremos la reverencia;
pero no, pero no, pero no,
porque me da vergüenza;
pero sí, pero sí, pero sí,
porque te gusta a ti.


Yo soy la viudita

Yo soy la viudita
del Conde Laurel,
que quiero casarme
y no tengo con quién.
—Pues siendo tan bella
no tiene con quién,
elija a su gusto
que aquí tiene cien.


Sale el sol, sale el sol

Sale el sol, sale el sol
en la esquina de mi casa.
Voy a ver, voy a ver
la figura solitaria.
Que salga la dama, dama,
vestida de marinero;
que vale más dinero
que estrellas en el cielo.


Al pasar la barca

Al pasar la barca
me dijo el barquero:
—Las niñas bonitas
no pagan dinero.
—Yo no soy bonita,
ni lo quiero ser;
pero mi dinero
no lo verá usted.


Pobrecita la huerfanita

Pobrecita la huerfanita,
que no tiene padre ni madre;
la echaremos a la calle
a llorar su desventura,
tura, tura;
lata, lata, garrapata.


A la rueda, rueda

A la rueda, rueda,
de pan y canela,
dijo la maestra,
que fuera a la escuela.
Yo no quise
ir y me dio un coscorrón,
que viva la pipa
del viejo Pipón.


Andando por un camino

Andando por un camino,
cansado de andar,
a la sombra de un árbol
me puse a descansar.
Estando descansando
por allí pasó
una niña muy guapa
que me enamoró.
Estrecha de cintura,
blanca de color,
rubia de cabellos,
así la quiero yo.


Al alimón, al alimón

Al alimón, al alimón
la fuente se ha caído.
Al alimón, al alimón,
mandarla componer.
Al alimón, al alimón,
no tenemos dinero.
Al alimón, al alimón,
nosotros lo tenemos.
Al alimón, al alimón,
pasen los caballeros.
Al alimón, al alimón,
nosotros pasaremos.


Arroyo claro

Arroyo claro,
fuente serena,
quién te lavó
el pañuelo
saber quisiera.
Me lo ha lavado
una serrana,
en el río de Atocha
que corre el agua.
Una lo lava,
otra lo tiende,
otra le tira rosas,
y otra claveles.


Al juego chirimbolo

Al juego chirimbolo,
¡qué bonito es!
Con un pie, otro pie;
una mano, otra mano;
una oreja, otra oreja;
la figura de una vieja.


La viudita del conde de Cabra

La viudita, la viudita,
la viudita se quiere casar
con el conde, conde de Cabra,
conde de Cabra se le dará.
Yo no quiero al conde de Cabra,
conde de; Cabra, ¡triste de mí!
Yo no quiero al conde de Cabra,
conde de Cabra, si no es a ti.


¿Quién es esta gente?

—¿Quién es esta gente
que pasa por aquí?
Ni de día ni de noche
me deja dormir.
—Son las hijas del rey moro
que vienen por doña Ana.
Doña Ana no está en casa,
que está en el jardín
abriendo la rosa,
cerrando el jazmín.


Cu-cú

Cu-cú, cu-cú, cantaba la rana,
cu-cú, cu-cú, debajo del agua;
cu-cú, cu-cú, pasó un caballero,
cu-cú, cu-cú, de capa y sombrero;
cu-cú, cu-cú, pasó una señora,
cu-cú, cu-cú con falda de cola;
cu-cú, cu-cú, pasó una criada,
cu-cú, cu-cú, llevando ensalada;
cu-cú, cu-cú, pasó un marinero,
cu-cú, cu-cú, vendiendo romero;
cu-cú, cu-cú, le pidió un ramito,
cu-cú; cu-cú, no le quiso dar;
cu-cú, cu-cú, se metió en el agua,
cu-cú, cu-cú, se echo a revolcar.


La pastora

Estaba una una pastora,
larán, larán, larito,
estaba una pastora
cuidando un rebañito.
Con leche de sus cabras,
larán, larán, larito,
con leche de sus cabras
haciendo los quesitos.
El gato la miraba,
larán, larán larito,
el gato la miraba
con ojos golositos.
Si me hincas las uñas,
larán, larán, larito,
si me hincas las uñas
te corto e! rabito.
La uña se la hincó
larán, larán, larito,
la uña se la hincó
y el rabito le cortó.
A confesar la falta,
larán, larán larito,
a confesar la falta
se fue al padre Benito.
A vos, padre, me acuso,
larán, larán, larito,
a vos, padre, me acuso,
que le corte el rabito.
De penitencia te echo,
larán, larán, larito,
de penitencia te echo
que reces un credito.
El credo lo rezó
larán, larán, larito,
el credo lo rezó
y el cuento se acabó.


El patio de mi casa

El patio de mi casa
es muy particular:
cuando llueve, se moja,
como los demás.
Agáchate
y vuélvete a agachar,
que las agachaditas
saben bailar.
H-I-J-K,
L-LL-M-A,
que si tú no me quieres,
otro amante me querrá.
H-I-J-K,
L-LL-M-O,
que si tú no me quieres,
otro amante tendré yo.


Quisiera ser tan alta

Quisiera ser tan alta
como la luna,
¡ay! ¡ay!,
como la luna,
para ver los soldados
de Cataluña,
¡ay! ¡ay!,
de Cataluña.
De Cataluña vengo
de servir al rey,
¡ay! ¡ay!,
de servir al rey,
con licencia absoluta
de mi coronel,
¡ay! ¡ay!,
de mi coronel.


Tengo una muñeca

Tengo una muñeca
vestida de azul,
con su camisita
y su canesú.
La saqué a paseo,
se me constipó,
la tengo en la cama
con mucho dolor.
Dos y dos son cuatro,
cuatro y dos son seis,
seis y dos son ocho
y ocho dieciséis,
y ocho, veinticuatro,
y ocho, treinta y dos.
¡Animas benditas,
me arrodillo yo!


Al pasar por el puente

Al pasar por el puente
de Santa Clara,
se me cayó el anillo
dentro del agua.
Por sacar el anillo
saqué un tesoro,
¡ay!, ¡ay!,
saqué un tesoro:
una Virgen de plata
y un Cristo de oro,
¡ay!, ¡ay!,
y un Cristo de oro.


Monjita del monasterio

Yo me quería casar
con un mocito barbero
y mis padres me querían
monjita del monasterio.
Una tarde de verano
me sacaron de paseo,
y al revolver una esquina
había un convento abierto.
Salieron todas las monjas,
todas vestidas de negro,
me cogieron de la mano
y me metieron adentro.
Me empezaron a quitar
los adornos de mi cuerpo,
pulseritas de mis manos,
anillitos de mis dedos,
pendientes de mis orejas,
gargantilla de mi cuello,
mantilla de tafetán
y jubón de terciopelo.
Lo que más sentía yo,
lo que más sentía yo
era mi mata de pelo,
era mi mata de pelo.
Vinieron mis padres
con mucha alegría,
me echaron el manto
de Santa María.
Se fueron mis padres
con mucha tristeza,
me echaron el manto
de Santa Teresa.
Vinieron las monjas
con mucho fervor,
me echaron el manto
de la Concepción.
Si voy a la torre
toco la campana,
dice la abadesa
que soy holgazana.
Si voy a la huerta
corto el perejil,
dice la abadesa
que eso no es así.
Entre los árboles
y entre las flores
hay muchos nidos
de ruiseñores.


A la rueda, rueda

A la rueda, rueda,
de pan y canela;
toma un ochavito
y vete a la escuela.
Si no quieres ir,
échate a dormir.
Maripé, Maripé,
sentadita me quedé.


En la calle del Carmen

En la calle del Carmen,
número uno,
vive mi amante,
piso segundo,
piso segundo.
Las escaleras
son de tomate
para que Paco
suba y se mate,
suba y se mate.
Las barandillas
son de marfil
para que Pepe
pueda subir,
pueda subir.
La campanilla
es de cristal
para que Pepe
pueda llamar,
pueda llamar.
El ventanillo
es de oro fino
para que Pepe
hable conmigo,
hable conmigo.


A la lata, al latero

A la lata, al latero,
a la niña del chocolatero.
A la a, a la a,
Mariquita no sabe planchar.
A la e, a la e,
Mariquita no sabe barrer.
A la i, a la i,
Mariquita no sabe zurcir.
A la o, a la o,
Mariquita no sabe el reloj.
A la u, a la u,
¡Mariquita eres tú!


Para saltar a la comba

Bate, bate,
chocolate,
con harina
y con tomate.


Chocolate

Chocolate,
molinillo,
corre, corre,
que te pillo.


En el mar hay un pescado

En el mar hay un pescado
que tiene la cola verde,
la cola verde, la cola verde.
Desengáñate, Pepita,
que tu novio no te quiere,
que no te quiere, que no te quiere.
En el mar ha y un pescado
que tiene la cola azul,
la cola azul, la cola azul.
Desengáñate, Pepita,
que tu novio es un gandul,
es un gandul, es un gandul.


Yo tengo un carro y una galera

Yo tengo un carro y una galera,
y un par de mulas cascabeleras.
Sus cascabeles son de oro y plata,
y una morena que a mí me mata.
Morena mía, ponte a servir
y lo que ganes, dámelo a mí,
para tabaco, para papel,
para cerillas para encender.


El cocherito, ¡leré!

El cocherito ¡leré!
me dijo anoche ¡leré!
que si quería ¡leré!
montar en coche ¡leré!
y yo le dije ¡leré!
con gran salero ¡leré!
no quiero coche ¡leré!
que me mareo ¡leré!


Dicen que Santa Teresa

Dicen que Santa Teresa
se comió una milanesa,
y a las doce de la noche
le dolía la cabeza.
Achumba, calacachumba,
achumba, y olé,
achumba, calachumba,
¡qué bonita que es usted!

"Antología de la Literatura
infantil española"
. Vol. 3
2ª edición (1983)
Ed. Escuela Española.

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