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Esta historia
trata de un hecho muy extraño que le ocurrió a Adrián.
Adrián, un niño de nueve años, odiaba el invierno: odiaba el frío,
la lluvia y todas las cosas típicas del invierno. Añoraba el
calorcito del verano, las vacaciones.
Un día, Dios, cansado de ver enfadado a Adrián, encargó a Frío,
Nieve y Hielo, ángeles del invierno, que convencieran a Adrián de
las cosas buenas del invierno.
Los ángeles se pusieron nerviosos porque no tenían mucha
experiencia en casos como ese. Los tres se reunieron y pensaron
convencer a Adrián en sus sueños.
Esa noche, cuando Adrián se durmió, Frío preparó un sueño en el
que Adrián y su familia comían cosas típicas del invierno:
castañas asadas, migas, polvorones …
Cuando Adrián despertó, por lo comilón que era, empezó a pensar
que el invierno no era tan malo.
A la noche siguiente, Nieve preparó su sueño favorito: Adrián y
sus compañeros de clase disfrutaban de deportes de invierno,
esquí, trineo, batalla de bolas de invierno, etc.
Al despertar, Adrián, estaba tan contento que casi se le olvida
que era invierno.
Por fin, la tercera noche, Hielo ideó un sueño de Navidad. Adrián
y toda su familia festejaban la Nochebuena cantando villancicos y
divirtiéndose mucho.
Cuando Adrián despertó, estaba supercontento, y no sabía porqué,
aunque tras pensar un rato, reconoció las cosas buenas del
invierno. Y así los ángeles cumplieron su trabajo.
Dios, muy contento por el buen trabajo hecho por los ángeles, les
ascendió a la categoría de ángeles expertos.
Ignacio Fuentes Lasaga, 4º
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Érase una vez un niño llamado
Alejandro que vivía en Linares, en el paseo de Linarejos y era un
niño que continuamente se portaba muy mal.
Su madre, Pepita, le regañaba continuamente y le advertía que si
seguía portándose así los Reyes Magos no le iban a traer juguetes
estas Navidades.
A Alejandro le daba todo igual y decía que lo de los Reyes Magos
era una mentira que se inventaban sus padres para que se portara
bien.
Su hermana Marta, sin embargo, si que hacía caso a sus padres, era
obediente, estudiosa, hacía los deberes y todas las cosas que le
mandaban.
Alejandro siempre se estaba metiendo con ella y no la dejaba en
paz, le decía cosas para enfadarla pero en el fondo Alejandro
quería a su hermana, lo que pasa es que como era muy travieso
Parecía como que no la quería.
Marta que había oído a su madre decirle a Alejandro que los Reyes
Magos no le dejarían juguetes este año le dijo a Alejandro: -No te
estás portando bien y los Reyes no te van a traer juguetes estas
Navidades.
-Me da igual contestó Alejandro, además verás como cuando lleguen
los Reyes yo voy a tener juguetes como todos los niños.
Así pasaron los días y a Alejandro raro era el día que en el
colegio no lo castigaban, unas veces porque se portaba mal y otras
veces porque no traía los deberes o porque le preguntaban y no se
lo sabía, el caso que siempre tenía algún castigo.
Marta que también quería mucho a su hermano le daba pena de cómo
se portaba porque sabía que los Reyes no le dejarían juguetes e
intentaba ayudarle en los deberes y en todo lo que podía, pero
como se había pasado todo el trimestre sin hacer nada, pues cuando
llegaron las vacaciones de Navidad las notas fueron un desastre y
encima como había tenido mal comportamiento la tutora de Alejandro
le dijo a sus padres lo mal que había portado.
Cuando llegaron a casa sus padres se enfadaron mucho con él y lo
castigaron sin jugar un montón de días.
Alejandro se creía que con eso ya estaba el castigo cumplido y les
escribió una carta a los Reyes muy larga pidiéndole un montón de
cosas: balones, juegos para la video consola, coches para el
excalextrix etc.
Cuando llegó la noche de Reyes y se acostaron Alejandro miró a su
hermana con una cara como diciendo: - “verás como yo también voy a
tener juguetes”. Pero al día siguiente Alejandro no tenía nada en
su habitación, se puso muy triste y no quería salir de la cama,
Marta si que tuvo muchos regalos por su buen comportamiento y por
sus buenas notas y al ver que su hermano no salía de su cuarto se
acercó a verlo y cuando lo vio lo triste que estaba le dijo: - Ya
te lo advertí, Alejandro, te dije que esas no eran las maneras de
hacer las cosas.
Alejandro le dijo:- Hermana, ya no lo voy a hacer más y te prometo
que desde ahora en adelante me portaré muy bien.
Marta le contestó: - Pues mira como los Reyes Magos son muy buenos
y muy listos te han dejado en mis zapatos un
libro, y Marta le dio a su hermano un libro de aventuras
que le habían regalado a ella para que Alejandro tuviera algo para
entretenerse y los dos hermanos se dieron un abrazo y desde
entonces Alejandro es uno de los mejores niños de la clase.
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