|
-¡Me
voy al bosque! –dijo casi sin aliento a su madre, corriendo como su
perro cuando ve una salchicha.
En una hora ya estaba en el
bosque buscando aquella mansión. Según su libro había un malvado que
contaminaba el bosque, que vivía en la mansión que nadie había logrado
descubrir jamás.
De pronto, escuchó un extraño
ruido. Pero... eran su amigos:
-¿Qué
buscas?
-
Busco una mansión.¡Este bosque está encantado!
-Tú
y tus fantasías, ¿quién te ha dicho una tontería tan grande?
-
Este libro. Estoy seguro que en él se cuenta la verdad.
-¡Ese
libro contiene tantas mentiras como “Pinocho”! – se
rieron todos.
-
Dejadme ya. Si encuentro la mansión encantada, me debéis cada uno cinco
euros. Si no yo seré quien os los dé. ¿De acuerdo?
-Vale
J - dijeron sus amigos satisfechos.
José siguió buscando, mientras
sus amigos se marchaban entre risas y bromas. Vio entonces un árbol azul,
que según su libro escondía la mansión. Al escuchar un ruido se dio la
vuelta y vio a su perro.
-¿Qué
haces aquí? ¿Me has seguido? – dijo José después del sobresalto que
sintió.
Su perro sólo ladraba y movía la
cola. Pero de pronto y con la cola el perro le dio al árbol azul y la tierra comenzó a temblar. El árbol
se transformo en mansión. ¡Ese árbol era la mansión! ¡Por eso nadie podía
encontrarla! Sin pensarlo ni un momento, José y su perro entraron y en una
de las muchas habitaciones escucharon una voz que decía:
-¡Alevín,
alevín, alevón, más latas y contaminación! – repetía un hombre bajo,
enmascarado y sin sombra.
Entonces cayó en la cuenta de que
aquel hombre era el malvado que aparecía su libro. Y descubrió que el
bosque se contaminaba al momento. El perro de José no tardó en ladrar como
un loco, y aunque rápidamente José le tapó la boca...
-¿Quién
anda ahí? – gritó el enmascarado.
El enmascarado se dirigió a una
sala de la que había creído oír el ladrido del perro. José y su perro se
escondieron. Entonces descubrió un papel que se le cayó al malvado mientras
corría. En él podía leerse: “Quien toque el azul cordel me hará
desaparecer”.
El perro comenzó a correr en
dirección a la cortina de la ventana, se fue a por una especie de hilo y lo
mordió. José vio que ese era el cordel que describía su cuento. De
repente el bosque se volvió muy
verde y el malvado desapareció dejando sólo su máscara en el suelo. Recogió
la máscara y el cordel y fue a enseñárselos a sus amigos.
El ganó veinte euros y el respeto
de sus compañeros y siempre recordó aquel día como el mejor de su vida.
Además, su perro, ganó muchas salchichas por su valiente colaboración.
ESTO COMO PODRÉIS IMAGINAR NO ES
REALIDAD SINO UNA INVENCIÓN. PERO RECORDAD AMIGOS, QUE TODO ES POSIBLE EN
VUESTRA IMAGINACIÓN.
ANTONIO JESÚS SÁNCHEZ RODRÍGUEZ 6º B
|