Recuerdo

I

Recuerdo.

Los racimos dorados,

los recuerdo,

colgando de las parras,

y los brotes de marzo,

llenando un universo de estrellas diurnas,

de moscas y mosquitos,

pululando en las aguas,

que dejo la lluvia, como lágrimas,

caídas desde el cielo.

Y aquel atardecer,

seguro pero incierto

y una luna preñada,

desafiando al viento.

Recuerdo aquellas manos,

que dibujaban flores imaginarias,

que, a escondidas,

deshojaban margaritas.

Pero llegó el otoño,

como llega la brisa,

y cayeron los pámpanos amarillos

y de nuevo la lluvia,

trajo el olor a tierra mojada.

Recuerdo aquellas manos,

cuando me acariciaban.

II

Recuerdo.

Recuerdo aquel quinqué,

que competía con el fuego,

por iluminar la estancia.

En todos los rincones,

la sombra o la penumbra

creaba imaginarios fantasmas.

Fuera la tormenta golpeaba

la puerta y las ventanas.

Como si quisiera entrar,

el viento lanzaba su lamento,

a intervalos ahogado

por el brutal estallido de algún trueno.

Eran las noches propias,

para escuchar historias de otros tiempos.

“Unos golpes violentos,

Rompieron el silencio,

Se detuvo el aullido del viento,

Se detuvo la noche, se paró el tiempo,

Aquel hombre tenía,

un halo de misterio.

Dijo que pasaría,

la noche junto al fuego

y marcharía temprano”.

Recuerdo que soñé,

que tuve un sueño.

Un sueño muy extraño.

III

Recuerdo

Recuerdo aquel reloj

que ya no marcaba el tiempo,

que vivía en la pared

un sueño de salamandras,

que esperaban escondidas,

en los vacíos agujeros de las horas,

el paso de algún insecto despistado.

Me quedaba mirando,

como si yo también esperara

que ocurriera algo extraordinario.

Pero el tiempo pasaba ajeno al espectáculo.

Tejiendo con hilos de silencio

una tela de araña.

La gotera seguía sonando en la jofaina,

hacía tres días que el cielo no dejaba

de regar los campos.

Todo era silencio y soledad.

Soledad y cansancio.

Cansancio de mirar los mismos actores,

escenificando su acto.

Mirando la salamandra

y el insecto volando.

¿Quién sería mas listo esta vez?

Me preguntaba.

Cansado de mirar la misma escena,

entornaba los ojos esperando

que el sueño me venciera.


J. A. Fernández