Secciones
Inicio > BIBLIOTECA > CLUB DE LECTURA
Domingo 21 de abril de 2019
BIBLIOTECA
Enviar por email Imprimir Generar PDF
CLUB DE LECTURA

¿Qué leen nuestros hijos?

            La biblioteca del instituto ha organizado una actividad de lectura para los padres y madres de los alumnos que consiste en que los padres interesados, junto con la encargada de la Biblioteca, Ana Santos, se reunirán para comentar un título que habrán leído y que la biblioteca les habrá entregado.

            Los títulos serán elegidos de entre aquellos que están leyendo vuestros hijos.

            Los interesados pueden ponerse en contacto, a través de sus hijos, con la profesora de la Biblioteca del Centro.

Ana Santos, Tutora de Biblioteca.

A continuación, os ofrecemos dos artículos de dos madres de alumnos que nos cuentan cómo se aficionaron a la lectura:

Pasión por la lectura

            Mi nombre es Ana, tengo 43 años y  formo parte del Club de Lectura del IES Almunia, de Jerez de la Frontera (Cádiz). Quiero compartir con vosotros cómo me aficioné a leer.

             Nací en el campo, en una familia de nueve hermanos; a los siete años comencé a ir a la escuela rural donde un maestro daba clases a niños de todas las edades, con el mismo profesor estábamos desde mi hermano más pequeño hasta el mayor. El maestro vivía en la propia escuela, donde tenía una pequeña vivienda. Mi madre no sabe leer y escribir y, la verdad, en mi casa no tuve acceso a ningún libro ya que la situación económica no lo permitía.

              A los ocho años, nos trasladamos a un pueblo cercano donde empecé a asistir a clases en un colegio. Un día, a la salida de clase, me fijé en que, en la plaza del pueblo, había estacionado un autobús repleto de estantes llenos de libros. Resultó ser una biblioteca ambulante que viajaba por los diversos pueblos de la zona. Decidí entrar e informarme de cómo podía tener acceso a dicha biblioteca. Recuerdo que uno de los primeros libros que tomé prestado fue El diario de Anna Frank, que me impresionó mucho (al cabo de más de veinte años volví a leerlo y surgió de nuevo en mí la misma sensación).

               Así fue como a la edad de once años me aficioné a la lectura. Recuerdo aquellas largas noches en las que me pasaba horas y horas leyendo hasta que el sueño podía conmigo.

                A lo largo del tiempo mi pasión por la lectura ha aumentado y, aunque no tenga todo el tiempo que desearía, siempre encuentro algún ratillo para dedicar a la lectura.

                Cuando termino de leer un libro, me queda un vacío que no vuelve a llenarse hasta que otro consigue ocupar su lugar. Personalmente, pienso que la lectura es uno de los mejores hábitos que desgraciadamente no se practica lo suficiente. Por ello, he intentado transmitir mi pasión por la lectura a mis hijos e invito a todo el que siente un mínimo de curiosidad a leer.

Ana

Mi primera experiencia con los libros

            Me llamo Ama María, nací en una casa de campo un frío día de diciembre de 1955, soy la mayor de seis hermanos, tengo unos padres maravillosos y recuerdo mi infancia con mucho cariño aunque, por ser la mayor y, encima, mujer, tuve que abandonar el colegio a muy temprana edad para ayudar en casa puesto que en mi infancia si una niña sabía leer y escribir ya podía dejar de ir al colegio, era más importante aprender a coser, bordar y ser buena ama de casa. A mí me gustaba ir al colegio y quería estudiar arqueología, Egipto me fascinaba aunque, para una chica de mi edad, llegar a estudiar en la universidad era casi impensable.

            Como comprenderéis, en mi casa no había libros ni nada por el estilo aunque no sé por qué extraña razón a mí me gustaba leer, así que andaba siempre detrás de mis primos mayores para que me prestaran sus tebeos del Capitán Trueno aunque no eran mis favoritos, yo prefería los cuentos de hadas, siempre fui una romántica y hoy siento no haber conservado uno de esos cuentos.

            Con doce años me compraba fotonovelas en las tiendas de segunda mano y luego las cambiaba con mis amigas, leí muchísimas. Cuando cumplí catorce años mis padres se fueron a vivir a La Greduela y allí había una pequeña escuela y venía una maestra a darle clase a los niños que allí vivían, aunque hacía cuatro años que no iba al colegio me gustaba ir en el recreo a hablar con la maestra.

             Un día me dijo que no leyera fotonovelas que esa clase de lectura era poco real, en la vida no todo tiene un final feliz y se ofreció a prestarme libros.  Ha pasado tanto tiempo que no siquiera recuerdo el nombre de la maestra, aunque muchas veces la recuerdo con cariño.

             El primer libro que cayó en mis manos se titulaba Los cipreses creen en Dios de José María Gironella, recuerdo que me impactó, acostumbrada a leer novelas en las que los protagonistas siempre terminaban felices; Gironella me enfrentó a la cruda realidad de una posguerra. Desde entonces he leído muchísimos libros: los que puedo comprar porque son un poco caros, los que me regalan mis hijos, los que tomo prestados de la biblioteca. Cuando voy a casa de familiares y amigos siempre les repaso la librería por si tienen algún libro que yo no haya leído.

            Sé que en esta vida tan ajetreada que llevamos tenemos poco tiempo para dedicárselo a la lectura, pero siempre podemos sacar una horita para nosotras, nos la merecemos. Durante el invierno no hay mejor pasatiempo para las tardes de lluvia y frío que sentada en tu sillón favorito con un café calentito y el libro que te guste. Si trabajas y realmente no tienes tiempo, aprovecha las vacaciones, no hay mejor compañía que un libro, bajo la sombra de un árbol o en la orilla del mar, vivirás miles de historias. Aventuras. Otras culturas, viajarás por el mundo sin moverte de tu butaca.

Ana María