¿Somos libres?

 

   
 

 

Los replicantes en la película Blade Runner habían sido diseñados para servir a los hombres como esclavos en las tareas más peligrosas del espacio. También ellos quieren dejar de ser esclavos, quieren ser libres. Pero ¿en qué consiste la libertad?

La libertad es la capacidad de elegir; o bien elegir o no elegir, o bien elegir esto o bien lo otro. La libertad se opone al determinismo. Se suelen mencionar muchos factores que explican la elección humana, hay por lo tanto diferentes tipos de determinismo. La primera determinación fuerte de la conducta que suele invocarse para negar la existencia de la libertad es la herencia genética. Tendríamos que empezar por examinar el determinismo genético.

La versión más simple del determinismo genético afirmaria que nuestra conducta es el resultado de la herencia genética. Los investigadores en genética de la conducta entienden que los factores hereditarios intervienen, y bastante, en muchas conductas complejas, incluyendo capacidades cognitivas, personalidad y psicopatologías, por ej.:

Coeficiente de inteligencia : Ha sido, con diferencia, el rasgo más estudiado en genética de la conducta. Por inteligencia se entiende aquí aquello que miden las pruebas (cuestión aparte es si la inteligencia puede ser medida por las pruebas). El conjunto de los datos obtenidos con diferentes métodos (estudios de adopción, con gemelos idénticos, etc.) apuntan hacia una heredabilidad del CI en torno al 0,50. Esto significa que las diferencias genéticas entre los individuos darían cuenta aproximadamente de la mitad de las diferencias en la capacidad de los individuos para realizar las pruebas (Plomin: 68-75). El ambiente y los errores de cálculo aportarían la mitad restante.

Creatividad : Definida normalmente como «habilidad para pensar divergentemente, en lugar de adoptar las soluciones clásicas o habituales a un problema», su heredabilidad se estima en torno al 25% como mucho. Pero parece que en este caso la influencia del entorno compartido es mucho más decisiva que los factores genéticos (Canter 1973).

Dificultades para la lectura : Al menos un 25% de los niños tienen dificultades para aprender a leer. En algunos existen causas específicas como retraso mental, daño cerebral, problemas sensoriales y carencias culturales o educativas. Pero otros muchos niños sin estos problemas encuentran también dificultades para leer, y algunos estudios sobre familias han puesto de manifiesto que otros parientes tenían esta discapacidad. Se han propuesto estimas del 30% para la influencia de lo hereditario en este rasgo (4) .

Retraso mental : Hace referencia a una capacidad intelectual por debajo de lo normal, concretamente a coeficientes de inteligencia inferiores a 70. Es grave si el CI no llega a 50, y leve o familiar si está entre 50-70. Entre sus causas se incluyen factores genéticos poco frecuentes anomalías cromosómicas como la trisomía del 21 y desórdenes monogénicos como la fenilcetonuria u otros que originan procesos degenerativos así como factores ambientales (complicaciones al nacer, enfermedades en la infancia y deficiencias en nutrición). Los hermanos de individuos con retraso mental leve manifiestan, estadísticamente, cierto retraso mental; pero los hermanos de individuos con retraso mental grave suelen dar un CI normal. Esto indica que las causas del retraso mental ligero o leve no son congénitas.

Personalidad : Diferencias entre individuos en cuanto a emocionalidad, niveles de actividad, sociabilidad y otros muchos rasgos han sido también objeto de estudio. Las conclusiones más importantes de un amplio estudio indican que casi todas las destrezas cognitivas muestran una influencia genética apreciable y que la influencia del entorno, después de la infancia, es ante todo de la variedad no compartida (las experiencias de los individuos en la interacción con el ambiente no coinciden). Los estudios sugieren una heredabilidad del 40% para la emocionalidad y del 25% para los niveles de actividad y la sociabilidad (Loehlin y Nichols 1976).

Extroversión y neurosis : Son considerados dos rasgos importantísimos de la personalidad. La extroversión incluye dimensiones como la sociabilidad, impulsividad y animosidad. La neurosis incluye melancolía cambios bruscos de humor, ansiedad e irritabilidad. Es una dimensión amplia de la estabilidad e inestabilidad personal, no exactamente de tendencias neuróticas. Estudios sobre unos 25.000 pares de gemelos les atribuyen una heredabilidad media de 0,50 (Henderson 1982).

Pero el hecho de que conozcamos hoy los factores hereditarios de determinados rasgos del hombre no significa afirmar que la conducta esté determinada por los genes. Más taxativamente: no existen «genes de la conducta», como tampoco hay «genes para la belleza» ni «genes para la capacidad atlética» (Plomin 1990: 20). Los genes son estructuras químicas que sólo pueden codificar secuencias de aminoácidos, las cuales interactúan con todos los componentes celulares, orgánicos y estructurales, e indirectamente pueden afectar extremos tan complejos como la conducta; pero no hay genes para un tipo de comportamiento particular . El alcoholismo ilustra perfectamente el problema: Algunos estudios sugieren que hay factores genéticos implicados de algún modo en el alcoholismo; pero esto no significa que exista un gen que induce a su portador a consumir grandes cantidades de alcohol. Puede ocurrir que los factores genéticos influyan sobre la sensibilidad individual al alcohol, de manera que algunos necesiten beber más para «colocarse», y que por esa razón tengan una mayor propensión al alcoholismo.

No sólo la herencia genética condiciona nuestra elección, también lo hace la sociedad, la cultura y el ambiente en donde el sujeto se haya desarrollado. La libertad puede negarse en base al determinismo social.

Y es que en todas las sociedades, la cultura se impone a los individuos. El feto sufre influencias culturales en su vida intrauterina (alimentos, sonidos, músicas) y desde su nacimiento el individuo comienza a recibir el legado cultural que asegura su formación, su orientación, su desarrollo como ser social; sufre tabúes, imperativos, normas , y en él se fijan los automatismos sociales

En todo individuo, el legado cultural se combina con su herencia biológica, determinando estimulaciones o inhibiciones que modulan la expresión de esta herencia. Así cada cultura, mediante su sistema de educación, su régimen alimentario, sus modelos de comportamiento, reprime, inhibe, favorece, estimula, sobredetermina la expresión de tal aptitud, ejerce sus efectos sobre el funcionamiento cerebral y sobre la formación del espíritu, y así interviene para co-organizar y controlar el conjunto de la personalidad

La cultura llega a inscribir en el individuo su impronta matricial frecuentemente sin retorno que marca a los individuos en su modo de conocer y de comportarse desde la tierna infancia y que se profundiza con la educación familiar y luego escolar.

¿Supone esto negar la libertad?

El destino humano se conduce en zigzag, en un resultado del azar, la necesidad y la autonomía. Muchos de los resultados de nuestra conducta son fruto del azar pero también en ocasiones somos autónomos, somos dueños de nosotros mismos. Y la autonomía y la libertad humana es una conquista que se realiza:

- a través de la integración y las lecciones de las experiencias de la vida;

- a través de la capacidad de adquirir, capitalizar, explotar la experiencia personal (ciertamente también con la posibilidad de enormes errores e ilusiones);

- a través de la capacidad de elaborar estrategias de conocimiento y de comportamiento (es decir, de plantar cara a la incertidumbre );

- a través de la capacidad de elección y de modificar la elección;

- a través de la capacidad de consciencia

 


 

 

El mundo de Sofia. Sobre la negación de la libertad en Spinoza.

"Dios no es un titiritero que tira de todos los hilos y asi decide todo lo que ocurre. Un titiritero dirige a los títeres desde fuera y es por lo tanto la "causa externa", de los movimientos de los títeres. No es así como Dios dirige el mundo.
Dios dirige el mundo mediante las leyes de la naturaleza. De esa manera Dios -o la naturaleza- es la "causa interna", de todo lo que ocurre.Es decir que todo lo que ocurre en la naturaleza ocurre necesariamente. Spinoza tenia una visión determinista de la vida de la naturaleza.

-Me parece haberte oído decir algo parecido antes.

-Tal vez estés pensando en los estoicos. También ellos afirmaron que todo ocurre necesariamente. Por eso era tan importante responder a todo lo que sucede con una "serenidad estoica". Los hombres no debían dejarse llevar por sus emociones. Esta es también, muy resumida, la ética de Spinoza.

-Creo que entiendo lo que quiere decir.Pero no me gusta pensar que no decido sobre mí misma.

-Vamos a centrarnos de nuevo en aquel niño de la Edad de Piedra que vivió hace treinta mil años. Conforme iba creciendo tiraba jabalinas a los animales salvajes, amó a una mujer que se convirtió en la madre de sus hijos, y además seguramente adoraba a los dioses de la tribu. ¿Piensas que él decidía todo esto?

-No sé.

-O piensa en un león en África. ¿Crees que es él el que decide vivir como una fiera? ¿Por eso se lanza encima de un antílope cojo? ¿No deberia haber decidido vivir como vegetariano?

-No, el leon vive según su naturaleza.

-O, con otras palabras, según las leyes de la naturaleza.Eso lo haces tú también, Sofía. porque tu también eres naturaleza. Ahora podrás objetar, con el apoyo de Descartes, que el leon, es un animal y no un ser humano con capacidad espiritual libre. Pero piensa en un niño recien nacido. Llora y grita, y si no se le da leche se chupa el dedo. ¿Tiene este bebé una voluntad libre?

-No.

-¿Entonces cuándo obtiene el niño, la libre voluntad? A los dos años corretea por todas partes señalando lo que hay a su alrededor. A los tres da la lata a su mamá y a los cuatro de pronto le da miedo de la oscuridad. ¿Dónde está la libertad, Sofia?

-No lo sé.

-A los quince años se pone delante del espejo y hace pruebas con el maquillaje. ¿Es ahora cuando torna sus propias decisiones personales y hace lo que quiere?

-Entiendo lo que quieres decir.

-Ella es Sofia Amundsen, ya lo creo. Pero también vive según las leyes de la naturaleza. Lo que pasa es que no se da cuenta de eso porque hay muchas y muy complejas causas detrás de cada cosa que hace.

-No creo que quiera oír ya más.

-De todos modos has de contestar a una última pregunta. Dos árboles de la misma edad crecen en un gran jardín. Uno de ellos crece en un lugar con mucho sol y tiene fácil acceso a tierra nutritiva y al agua. El otro árbol crece en una tierra mala en un sitio de mucha sombra. ¿Cuál de los dos árboles crees que se hará más grande? ¿Y cuál de los dos dará más frutos?

-Naturalmente, el árbol que ha tenido las mejores condiciones de crecimiento.

-Según Spinoza ese árbol es libre. Ha tenido una libertad total para desarrollar sus posibilidades inherentes. Pero si es un manzano no ha tenido posibilidad de dar peras o ciruelas. Lo mismo ocurre con los seres humanos. Se nos puede inhibir nuestra evolución y nuestro crecimiento personal por ejemplo mediante determinadas condiciones políticas. De esa manera, una fuerza exterior nos puede poner impedimientos. Sólo vivimos como seres libres cuando podemos desarrollar libremente nuestras posibilidades inherentes. Pero estamos tan determinados por disposiciones internas y condiciones externas como aquel niño del valle del Rhin en la Edad de Piedra, el león de Africa o el manzano del jardin.

-Estoy a punto de resignarme.

-Spinoza afirma que sólo un ser que plenamente es la causa de si mismo puede actuar en total libertad.

Sólo Dios o la Naturaleza presentan una actividad así de libre y "no casual". Un ser humano puede esforzarse por conseguir una libertad que le permita vivir sin presiones externas. Pero jamás conseguirá una "voluntad libre". Nosotros no decidimos todo lo que ocurre con nuestro cuerpo, que es un modo del atributo de la extensión. Tampoco elegimos lo que pensamos. El hombre no tiene por tanto un "alma libre" que está más o menos presa en un cuerpo mecanico."