El ecologismo

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El texto que Tuiavii de Tiavea escribió a su pueblo es considerado un material que habría podido ser firmado por un ecologista radical. Pero ¿cuáles son las ideas del movimiento ecologista?

El ecologismo como movimiento social aparece en los años 70 en Europa, como una crítica a las sociedades industriales avanzadas, desarrollistas y productivistas.

Es evidente que el hiperdesarrollo occidental ha modificado profundamente el medio ambiente planetario, ha llenado nuestras ciudades de polución, ha deteriorado nuestros mares, ha hecho desaparecer un gran número de especies, ha agotado muchos recursos del planeta, minusvalorando el patrimonio que dejaremos a las generaciones futuras.

Y ha sido la ciencia de la Ecología la que ha recordado al hombre que no puede actuar sin freno sobre el medio ambiente, sin sufrir las consecuencias, en un plazo más o menos largo. También ha sido la Ecología la que nos ha aportado unos principios básicos que suelen ser muy invocados por los ecologistas.

Barry Conmoner, uno de los padres del ecologismo, los ha sintetizado así:

  • Todo está ligado a todo. El hombre y todos los seres vivos son interdependientes.
  • Toda cosa debe ir a alguna parte: Los polucionantes actúan sobre el hombre a corto o largo plazo.
  • No hay comida gratuita: las actividades del hombre son pagadas con energía.
  • La naturaleza sabe más: la naturaleza busca el equilibrio, de manera que la complejidad y diversidad de los equilibrios naturales es garantía de su estabilidad.

"No tenemos más que una tierra". Los miles de jóvenes reunidos en Estocolmo en 1972 lanzaron este grito en la 1ª Conferencia de las Naciones Unidas sobre el medio ambiente. Allí tuvo lugar el nacimiento del movimiento ecologista.

Pero es importante tener en cuenta también que el ecologismo radical no se cuestiona sólo el crecimiento industrial desenfrenado por sus efectos sobre el medio ambiente. Los ecologistas denuncian igualmente las desigualdades y desajustes que engendra este crecimiento.

Y frente al liberalimo económico, que sostenía la idea de que los bienes y servicios son producidos para responder a las necesidades de los individuos, el ecologismo sustenta el principio inverso: son las mercancias y productos industriales los que originan la necesidad. Y para hacerse desear, los productos lanzados al mercado son cargados de un valor simbólico, de modo que lo que cuenta en el objeto no es su utilidad, sino su función simbólica. Y para renovar continuamente las necesidades, la economía industrial recurre a otros artificios: el desgaste programado y rápido de los bienes de consumo, el estímulo de la novedad y la moda, la práctica sistemática del desecho de los objetos.

El ecologismo no está de acuerdo con el postulado desarrollista de que el crecimiento económico conduce a una mayor igualdad entre los grupos sociales. El crecimiento -piensan los ecologistas- refuerza las diferencias sociales.

La producción de un nuevo bien está reservada, en un primer momento, a una minoría y frustra al resto, que lo desea. Cuando éstos pueden acceder a él, el bien está desvalorizado. Un nuevo bien hará aparecer un deseo nuevo y así sucesivamente. "Cada clase social corre detrás del bien de las clases superior alcanzando los bienes pero no la clase".

El ecologismo cuestiona también la ideología tecnocrática, esto es, la convicción de que "todo lo que puede ser técnicamente realizado debe ser llevado a cabo".

Ivan Illich, uno de los teóricos más destacados del ecologismo ha estudiado la tiranía que ejercen las herramientas sobre el hombre.

Para Illich "herramienta" es cualquier técnica o sistema que ayuda a realizar las actividades económicas o sociales. El sistema de transporte, la salud, la enseñanza son herramientas como el martillo o la llave inglesa.

Al entender de Ivan Illich, a partir de un determinado umbral de crecimiento, el hombre no domina sus tecnologías, sino que es dominado por ellas..Y así ha ocurrido lo que Illich llama la "perversión el uso de las herramientas", de manera que el uso de dichas tecnologías produce más efectos negativos que positivos, incluso produce efectos inversos a los pretendidos.

Si se tiene en cuenta el tiempo real dedicado al automóvil, la suma de los tiempos de trabajo necesarios para pagar su compra, su mantenimiento, su seguro y los tiempos de búsqueda de aparcamiento y embotellamientos -y se examina la distancia real recorrida- se obtendrá la velocidad media generada, que será de 9km/hora. Con todo el tiempo invertido se da la paradoja de que el coche va menos rápido que la bicicleta.

Un análisis similar puede aplicarse a la medicina, pues la sobremedicación engendra enfermedades específicas y la asistencia terapeútica sistemática reduce las capacidades de resistencia del organismo.