Tradición cultural

Hay una diferencia sustancial entre el aprendizaje animal y el aprendizaje humano. Los animales sólo pueden aprender a través de la imitación de la conducta de sus mayores, lo que limita tremendamente la cantidad de información transmitida.

Gracias al lenguaje, los seres humanos podemos transmitir la casi totalidad de la información adquirida.

Y es tanta la cantidad de información adquirida y transmitida que ningún individuo sería capaz de asimilarla íntegramente. Son necesarias entonces dos operaciones: la división del aprendizaje y del trabajo o, lo que es lo mismo, la especialización, y el registro de esa información en determinados soportes externos de la información: escritura, libro, cintas...

Toda esta información originada en el pasado, transmitida y registrada de múltiples formas da lugar a la tradición cultural, que no es otra cosa que la acumulación cultural de un grupo en su historia. Y cada generación añade a esa tradición sus propias aportaciones, enriqueciendo así el acervo cultural de la comunidad de la que procede.