¿Es la verdad una propiedad de las cosas o una cualidad del entendimiento humano?

Con tal disyuntiva aparece formulado el problema de la verdad, desde sus orígenes filosóficos en el mundo griego.

La primera opción concibe la verdad como "el descubrimiento del ser", la visión de lo que verdaderamente son las cosas y que se haya oculto bajo el velo de las apariencias. En esta concepción lo verdadero coincide con lo permanente del ser, frente a la variabilidad de lo apariencial ilusorio.

La segunda opción fue expresada también en el mundo griego en una fórmula acuñada por Aristóteles:

"Decir de lo es que no es o de lo que no es que es, es lo falso; decir de lo que es que es, y de lo que no es que no es, es lo verdadero".

Esta forma de concebir la verdad es la que se llamaría después concepción lógica o semántica de la verdad

En la formulación aristotélica la verdad, aun siendo una cualidad de los enunciados, ha de estar en conexión con la realidad, se ha de adecuar a ella o se ha de corresponder con ella. Pero a la hora de precisar esta correspondencia o adecuación surge un problema: ¿Cómo podemos saber que lo que yo pienso se corresponde con lo que las cosas son? Para ello tendría que comparar lo que pienso con lo que realidad en sí misma es (la realidad fuera de mi conocimiento), y esto evidentemente es imposible.

La imposibilidad de conocer lo que las cosas son en sí mismas, al margen de nuestro conocimiento, llevó a pensar la verdad en relación con el sujeto cognoscente, olvidándose la referencia directa a lo real. Son nuevos modelos de concebir el conocimiento verdadero. A saber:

La coherencia como criterio de un conocimiento verdadero:

Un conocimiento es verdadero cuando deriva lógicamente de los principios establecidos, cuando no está en contradicción con el resto de los enunciados de un sistema que ya hemos aceptado como válidos.

La evidencia como criterio de un conocimiento verdadero:

Tal como fue formulado por Descartes la evidencia es la claridad con que una idea aparece ante la conciencia cognitiva, claridad que se nos impone con tal fuerza como para no poder dejar de afirmarla como tal.

La verdad como construcción del sujeto según el modelo kantiano.

El objeto de conocimiento, el fenómeno, es construido por el sujeto a partir del caos de impresiones proveniente de la experiencia. El sujeto posee a priori (antes de la experiencia) formas puras de la sensibilidad (espacio y tiempo) y categorías vacías del entendimiento (substancia-accidente, causa-efecto, etc.) y con ellas ordena los datos caóticos de los sentidos. Lo que las cosas son en sí mismas no podemos saberlo, sólo podemos decir cómo el sujeto cognoscente construye el saber a partir de los datos aportados por la experiencia y sus propias estructuras a priori.

La teoría pragmatista, desarrollada por Dewey y James, equipara verdad y utilidad.

Al constatar la función práctica del conocimiento, el pragmatista reduce a verdad esa función y estima que un conocimiento es verdadero si nos permite actuar con éxito y falso si nos conduce al fracaso. Por esta regla de tres: un mapa de carreteras es verdadero si nos orienta y nos permite llegar a nuestro destino y es falso si nos desorienta y nos perdemos. En el ámbito de la ciencia, la verdad se manifiesta en el éxito de la experimentación. En el ámbito de las creencias, James sostiene que son verdaderas si producen efectos beneficiosos en el creyente y falsas si los efectos producidos son perniciosos .

El carácter ficticio de la verdad en Nietzsche

Siendo la realidad cambiante no puede dejarse atrapar por conceptos, que son estáticos e inmutables. Y siendo los conceptos la base de todos los juicios estos no pueden expresar ni captar la realidad. Los conceptos no nos sirven para captar lo real, ni los juicios para expresar la verdad de lo real.
La verdad ha de ser un resultado de la captación directa de la realidad. Por ello, no podrá ser una verdad inmutable ni siquiera única.
Frente al lenguaje de la razón, del concepto, Nietzsche propone el lenguaje de la imaginación, basado en la metáfora. Mientras que el lenguaje conceptual pretende ser un fiel reflejo de la realidad , el lenguaje metafórico respeta la pluriformidad y el movimiento de la realidad. El metafórico es el lenguaje del arte, de la vida, de la equivocidad, de la ambivalencia, de la belleza y, en definitiva, expresión de la libertad de la voluntad.

Taller de conceptos