Pepe Rodríguez, periodista y asesor sobre sectas destructivas para Gobiernos Europeos, en su libro "El Poder de las Sectas" define así el concepto: "Una Secta destructiva será todo aquel grupo que en su dinámica de captación y/o adoctrinamiento, utilice técnicas de persuasión coercitiva que propicien:

•  La destrucción de la personalidad previa del adepto o la dañen severamente.

•  El que, por su dinámica vital, ocasione la destrucción total o severa de los lazos afectivos y de comunicación afectiva del sectario con su entorno social habitual y consigo mismo.

•  Y por último el que su dinámica de funcionamiento le lleve a destruir, o conculcar, derechos jurídicos inalienables en un estado de derecho (Rodríguez 1989:45).

Esta definición toma como punto de referencia para su clasificación la conducta social. Hace énfasis muy particularmente en aquellos comportamientos grupales que dañan a la sociedad, que violan los derechos humanos y que destruyen al individuo. Una secta es según la definición sociológica de Pepe Rodríguez, cualquier organización que propicie esto, independientemente de su ideología. Esta definición tiene la ventaja de que no se circunscribe al ámbito religioso, pues abarca incluso a subgrupos políticos, psicoterapeúticos, pseudocientíficos, culturales, etc. La distinción "Destructivas" , añadida al término de "Sectas" , puede ayudar a diferenciar a aquellos grupos que encuadran en las definiciones teológicas o de uso cultural pero que no muestran una conducta antisocial o peligrosa, de aquellas organizaciones que si lo hacen.

Características de las sectas

    1. Las sectas por lo general tienen: (1) un líder fuerte o carismático con una estructura de poder de algún tipo; (2) un manifiesto, libro, doctrina, o código que, como lo interpreta el liderazgo, gobierna el comportamiento de los miembros a través de varias reglas y disposiciones; y (3) una fuerte frontera que define claramente quien está adentro, quien está afuera, y quien puede pasar en cualquiera de las dos direcciones.
    2. Los dirigentes exigen que sus órdenes sean ejecutadas sin la menor crítica.
    3. Exigir una adhesión total al grupo y obligar (bajo presión psicológica) a romper con todos los lazos sociales anteriores a la entrada al culto: padres, pareja, amigos, trabajo, estudios, etc.
    4. Vivir en comunidad cerrada o en total dependencia del grupo.
    5. Suprimir las libertades individuales y el derecho a la intimidad.
    6. Controlar la información que llega hasta sus adeptos, manipulándolas a su conveniencia.
    7. Utilizar técnicas psicológicas que sirven para anular la voluntad y el razonamiento del adepto; causándole, en muchos casos, alteraciones psíquicas graves.
    8. Propugnar un rechazo total de la sociedad y de sus instituciones . Fuera del grupo todos son enemigos.
    9. Tener como actividad principal el proselitismo y la recaudación de dinero .
    10. Obtener, bajo coacción psicológica, la entrega del patrimonio personal de los nuevos adeptos y de grandes sumas de dinero.

Mucha gente cree erróneamente que los jóvenes que se unen a las sectas son inadaptados, que son producto de familias dañadas o desunidas, o que buscaban precisamente la secta a la que se unieron.
Las investigaciones indican que aproximadamente dos terceras partes de los adultos jóvenes que se han unido a sectas han salido de familias normales y habían demostrado un comportamiento adecuado a su edad cuando entraron a la secta.  De la tercera parte restante, sólo el 6% tenía problemas psicológicos importantes antes de unirse a la secta. El resto de aquellos con problemas sufrían de depresiones que se podrían diagnosticar relacionadas con alguna pérdida personal (v.g. la muerte de un familiar, frustración por no haber conseguido la admisión a la universidad de su preferencia, o algún romance roto) o estaban batallando con conflictos en su carrera, o con problemas sexuales relacionados con la edad. Podría considerarse que casi cualquiera es un miembro potencial de una secta en un período vulnerable de su vida. Las investigaciones muestran que no hay un "tipo" propenso a unirse a las sectas. Más bien, cualquiera que pasa por un período de vulnerabilidad en su vida (v.g. un período de transición, tiempo de pérdidas, o períodos de soledad) queda abierto a su persuasión e influencia.   Aunque el período de vulnerabilidad sea transitorio, si un miembro de una secta se aparece y con destreza e insistencia emplea señuelos simples y procedimientos de control durante esos períodos el individuo puede ser influenciado fácilmente. Las depresiones leves a moderadas son la causa más frecuente de vulnerabilidad para los engaños de las sectas. Cuando un joven está deprimido por algún desengaño reciente, una pérdida, o algún fracaso, el ofrecimiento que hace el miembro de la secta de un grupo que aceptará a la persona incondicionalmente, una manera supuestamente positiva y sencilla de mejorarse a sí mismo, y los medios para ayudar a la humanidad, lo hace más propenso a ser atraído más en este momento que en otro.  

Las sectas satánicas Podemos dar una definición general de lo que es el satanismo “personas, grupos o movimientos que, de forma aislada o más o menos estructurada y organizada, practican algún tipo de culto (por ej: adoración, veneración, evocación) del ser que en la Biblia se indica con el nombre de demonio, diablo, Satanás”. El Diablo o Satán “no es una abstracción, sino que designa una persona, Satanás, el Maligno, el ángel que se opone a Dios”].

Para los satanistas el Diablo es considerado como: ser o fuerza metafísica; o como misterioso elemento innato en el ser humano; o energía natural desconocida. Es importante saber que muchas veces no se lo define propiamente. Muchos hablan de la “energía natural desconocida” no dando a conocer a quién se refieren. Los ritos satánicos son un conjunto de gestos y de palabras orientados a provocar un cambio de las situaciones o acontecimientos que no se pueden obtener a través de medios o instrumentos comunes. Es una especie de liturgia invertida.

No se puede excluir que durante estos ritos, algunos grupos lleguen a perpetrar actos de escarnio o profanación de cadáveres, violencias físicas incluso sobre menores y hasta homicidios rituales.

La misa negra es el rito principal. Este rito es oficiado por un celebrante, un diácono, y un subdiácono (servidores); como instrumentos se utilizan cirios, un pentáculo invertido, un cáliz lleno de vino o de licor, una campanilla, una espada, un crucifijo invertido. El altar es una mujer desnuda y los participantes llevan vestidos negros con capucha. El rito imita más o menos lo que es la Misa Católica con las oraciones en latín, francés e inglés. En lugar de invocar el nombre de Dios se invoca Satanás y a diversos demonios; se recita el Padre Nuestro en sentido contrario (padre nuestro que estas en el infierno); se dicen blasfemias contra Jesucristo, y la Hostia es profanada de varias maneras (utilizándola en prácticas sexuales, pisándola repetidamente y con odio).