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Martes 13 de noviembre de 2018
HISTORIA
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HISTORIA DEL CHAPARRAL

HISTORIA: ORIGEN DEL PUEBLO DE “EL CHAPARRAL”.

                               

La orden religiosa de los Cartujos, se instaló en Granada bajo la protección del Gran Capitán don Gonzalo Fernández de Córdoba. El Gran Capitán cedió las tierras donde se construyó el monasterio de la Cartuja. Poco a poco estos frailes fueron ampliando su patrimonio y compraron numerosas fincas de Granada. Entre las fincas que compraron se encontraba la "Viña del Chaparral" que pertenecía a D. Pedro de Castro en el año 1536. Su extensión era de 378 marjales, además poseía dos casas, lagares y otras dependencias.

Con el tiempo, los frailes reformaron las viviendas convirtiéndolas en convento con una tapia que lo cerraba al exterior. El convento fue dotado de suficientes dependencias para que pudieran criarse animales domésticos suficientes para abastecer al monasterio y a los demás frailes que vivían en las diferentes fincas, de tal modo que dejó de llamarse la "Viña del Chaparral" para convertirse en "Granja del Chaparral".

A partir de 1834, se produjeron las desamortizaciones de Mendizábal y Madoz, de modo que esta finca fue arrebatada a los Cartujos, pero no fue repartida en parcelas a los habitantes de Albolote y sus cercanías, sino que fue vendida al Marqués de Ibarra, que la poseyó hasta el año 1956.

El 19 de Abril de 1956, se produjo un fuerte terremoto de 5´1  grados en la escala de Richter con epicentro en la zona de Albolote y sus alrededores. El pueblo quedó prácticamente destruido. Franco vino a ver la situación del pueblo y también a inaugurar el Embalse del Cubillas. El alcalde de Albolote habló a Franco sobre la necesidad de Expropiar la finca "Granja del Chaparral" y parcelarla de modo que la gente de Albolote tuviera un trozo de tierra para poder buscarse la vida. La idea fue bien acogida y pronto comenzaron los trabajos de parcelación, así como la construcción del pueblo de El Chaparral.

Al principio, la casa grande o de Cartuja, que se encuentra debajo de la vía del tren y que hoy es, una granja de animales, por encima de la vía del tren y de la carretera, había una Venta bastante grande que se utilizaba para viviendas de los campesinos que trabajaban la tierra perteneciente al Marqués de Ibarra. Además de la Venta, un poco más arriba había un cortijo que parecía una Masía de las que hay por el norte de España. La masía había sido un molino de aceite. Tenía las paredes exteriores de piedra vista, con los tejados salientes de la pared y de dos pisos, el de abajo tenía una vivienda pequeña y el resto del bajo era el molino; le vivienda de arriba era enorme, con siete habitaciones, una de ellas era una escuela. Las paredes interiores eran de madera.

Por encima de estas viviendas había un pinar.

Las parcelas que se hicieron no eran todas iguales, dependiendo si eran de regadío o de secano tenían más o menos tierra, al igual que las parcelas de olivar. Además, no solo se hicieron parcelas, también se hicieron Huertos Familiares, es decir, mientras las parcelas podían tener entre 70 a 100 marjales de tierra, los huertos tenían entre 7 a 10 marjales.

De la misma manera, las casas de los "parcelistas" tampoco son iguales, ya que dependían del número de hijos que tuvieran, los de familia numerosa tienen más habitaciones que las de los que tuvieran menos. Los patios de las casas de los "parcelistas" son mucho más grandes que el patio de las casas de los "huertistas", además los "parcelistas disponen de unas "dependencias" que están compuestas por cuadras, pajares y graneros, que no tienen las casas de los huertistas.

En un principio existían en el pueblo unas tres manzanas y media de casas de huertos, el resto son de parcela. En la actualidad se han construido muchas casas nuevas que nada tienen que ver con las que se construyeron al principio, formando los nuevos barrios de la periferia. También se construyeron en las cercanías varias urbanizaciones, como El Cortijo del Aire, que fue la primera; Loma Verde, Villas Blancas y otras que se están construyendo actualmente.

A los parcelistas se les entregó un lote de animales consistente en una yegua y dos vacas. Además, se les dio las semillas para la siembra. Los parcelistas tenían que pagar cuando recogieran la cosecha, el lote de animales y las semillas.

            A los huertistas se les puso desde el principio una renta fija anual, pagando así la casa y el huerto.

Pasando el tiempo, tanto huertistas como a los parcelistas les pusieron una renta anual, mediante la cual pagaban la tierra y la vivienda. En la actualidad, la mayoría de las casas y las tierras pertenecen ya a sus dueños, aunque los secaderos del tabaco, que están medio derruidos, no se pueden derribar por existir problemas burocráticos que nadie se decide a solucionar ya que los viejos parcelistas han ido muriendo y en la actualidad, varios hijos o nietos de los colonos originarios, han continuado con la tierra y las casas.

Al principio y durante bastante tiempo, la gente, familias enteras, se dedicaban al cultivo de la tierra, pero con el paso del tiempo los hijos se fueron casando y formando sus propias familias. Muchos de ellos construían sus viviendas dentro de los patios de las casas de sus padres, tal y como están hoy. Estas nuevas familias se buscaron trabajo fuera del pueblo, en Granada u otros pueblos cercanos, ya que la parcela no daba suficiente para que vivieran todos de forma decente, así que con el tiempo se ha convertido en una "ciudad -dormitorio", ya que la mayoría de los habitantes dependen del trabajo exterior.

Actualmente, en la Plaza de la Rosa se erigió un monumento para homenajear a los primeros parcelistas de El Chaparral, en los que se puede ver un arado y un hombre.