Sábado, 17 de agosto de 2019
Resume, que algo queda (segunda parte)
Escrito por: Manuel Jiménez Friaza, jueves 16 de junio de 2011 , 18:36 hs, en la categoría: El rincón de Manuel Jiménez

  1. La única manera de romper la razón circular es mediante la comparación y la metáfora, las viejas amigas de los maestros hoy un poco olvidadas. En mi caso, vino en mi auxilio una cuadrilla de podadores que estaban dejando mondos los árboles de doña Elvira una mañana en que andaba en clase con estas cuestiones: «esos trabajadores están resumiendo los árboles, les quitan lo anecdótico y les dejan lo esencial», les dije señalándoles por la ventana. Y así les explico lo de la esencia desde entonces con cierto éxito y a falta de algo mejor. Pero también esa metáfora es mentira, claro.

  2. Porque una de dos: o no existe lo esencial en un texto o sólo se accede a ello mediante la intuición. En un caso o en otro, es un esfuerzo inútil incorporarlo a la enseñanza como objeto de aprendizaje y práctica. O mucho menos útil que otras cosas que no enseñamos y serían más necesarias.

  3. La pretensión de que se pueda decir lo mismo que dice un texto pero en forma breve y con otras palabras, es un acto de naturaleza mágica parecido al de los jíbaros que empequeñecían las cabezas de sus enemigos hasta lo inverosímil. Hoy me parece simplemente una mentira, un lugar común, de carácter metafísico, heredado por nuestra pedagogía y nunca sometido a crítica. Late en ese empeño una «traición» parecida a la que perpetran los traductores («traduttore, traditore», según la conocida paranomasia en italiano, traductor, traidor) al querer volcar «el espíritu» (¿podemos llamar así al elixir misterioso que llamamos contenido de un texto?) de cualquier secuencia textual. Cuando leemos los tercetos -algunos precisos y preciosos, otros forzados y contrahechos- con que el poeta Ángel Crespo pretendió traducir los de Dante en la "Commedia", lo que leemos no es a Dante, es a Ángel Crespo. Empeños titánicos como la «traducción» del Kalevala finlandés en eneasílabos castellanos se pueden admirar en la medida en que se quiera, por su empeño artesano e incluso por su inspiración, pero a condición de olvidarnos de la pretensión de que se lee el Kalevala en castellano. Es otra cosa, mejor o peor, pero infinitamente lejos de aquello que se pertendía transmutar.

  4. «Textum» es tela o tejido, decíamos, trama y urdimbre. Imaginad que para «hacernos una idea» de un vestido que no es nuestro, al que no tenemos acceso, pedimos que nos corten un trozo de tela con lo esencial de sus colores, hilos y cosido y hechura. ¿Consideraríamos que ese trocito es el vestido «resumido» o un desdichado vestigio de él? En el caso más optimista lo podríamos considerar como una muestra del arte total del vestido entero. A lo más que puede aspirar un resumen es a ser una muestra o huella o vestigio de lo que aspira a trasvasar.

  5. Con el tiempo he pensado que mi alumno, el que miniaba de amarillo su libro de texto, tenía razón: un texto no se puede resumir porque es como una tela convertida en vestido y medida para un cuerpo, y sólo el corte y ensamblado final le da el sentido único que despliega y completa en el acto de la lectura.

  6. Otras tareas desechadas en nuestra profesión, como la «imitatio» con que enseñaban a escribir los romanos, tendrían más utilidad y sentido que los trabajos de síntesis. Imitar la construcción sintáctica y el ritmo -da igual el contenido en esto- de un texto consagrado por el canon, por no salir de lo políticamente correcto, fomentaría -pues se aprende imitando o mimetizando- la construcción de otros textos que, con el tiempo, acabarán adquiriendo voz y música y contenidos propios.

  7. «Resume que algo queda», he llamado a esta entrada. Los que queda tras esa labor descarnada y mentirosa de querer decir en cinco tristes e impersonales líneas lo mismo que un texto dice en una página hermosa, tras ese incendio lingüístico devastador, lo que queda son, justamente, las cenizas.

Comentarios
1 - Antonio Romero Ysern | jueves 16 de junio de 2011, 19:55 hs

Si digo que, en resumen, lo que Manuel quiere decir es que no se puede resumir un texto, una de dos: o estoy resumiedo lo que Manuel ha dicho o no lo estoy resumiendo.

Si lo estoy resumiendo es porque cabe resumir un texto, luego Manuel no tiene razón, y se puede resumir un texto.

Si no lo estoy resumiendo es porque Manuel sostiene lo contrario, es decir que sí se puede resumir un texto.

Luego se puede resumir un texto, QED.

 

2 - Gabriel de la Riva Pérez | martes 21 de junio de 2011, 00:47 hs
Pienso que nos pasamos la vida haciendo una interpretación personal de la realidad. En este sentido al leer un texto, e interpretarlo bajo nuestra óptica particular, ya lo estamos desvirtuando. Por tanto pienso que el resumen es un paso más en la labor de interiorización personalísima que hacemos al leer. Y esto es un resumen de lo que Manuel, con su texto, me hace pensar ...
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