El soņador

Llevaba semanas soñando lo mismo. Y no, no era ningún tipo de pesadilla abrumadora de las que te levantas jadeando, sobresaltado. Era algo sumamente diferente, una belleza insólita, increíble, imposible de imaginar. Y como he dicho, es imposible que nadie pueda imaginarla.

Esa mujer era únicamente mía.

Ligeramente y muy de tarde en tarde se me venía a la mente la popular y eterna frase "La mujer de mis sueños" que todo el mundo solía decir cuando encontraba a tal mujer.

Aún siendo así, los vecinos tenían un gravísimo problema. Estribaba en llamarme loco. Loco por contarles mi sueño o tal vez por la manera en que lo desarrollaba, mas yo no veía nada raro en mi argumento. Cierto es verdad que yo no lograba encontrarle sentido a este comentario. Era sutil para mí. No me importaba demasiado y mi mente ni siquiera lo analizaba.

Esa misma noche volví a soñar con ella. <> Me redecía yo cuando me despertaba. Y que conste que no estamos hablando de obsesión, yo no estoy obsesionado. Claro que no. ¡Qué tontería!...Sólo me hacía feliz, muy feliz, soñar con ella.

Mas... después de pensar en los comentarios de mis vecinos, finalmente he llegado a la conclusión de que probablemente tengan parte de razón, pero estoy convencido que no padezco de locura, la disfruto cada instante.

Ella es mi alegría, mi entusiasmo, mi descanso...

Sólo estoy seguro de una cosa: algún día aparecerá.

Seguro.