Patronato García Lorca


Huerta de San Vicente
Casa Museo de F.G.L.








Biografía
FEDERICO GARCÍA LORCA







Poeta en N.Y.


"La Magia de las Palabras"



Dibujos de F.G.L.








Apuntes biográficos.
Selección de Poesías






ACTIVIDADES


Amancio Prada :     Soneto de la dulce queja           Leonard Cohen :   Pequeño Vals Vienés           Radio Tarifa :   La Tarara  Carlos Cano :    Casida del sueño al aire libre                                    María Dolores Pradera :       El lagarto está llorando      Enrique Morente :    La Aurora de Nueva York          Camarón :     La leyenda del tiempo         Mikaela :    Nana de Sevilla   Camarón :    Nana del caballo grande             Paco Ibáñez :      Romance de la luna , luna 



1
Canción china en Europa
2
Caracola
3
Canción Tonta
4
La Tarara

5
Cancioncilla Sevillana
6
El lagarto está llorando
7
Canción Cantada
8
Paisaje

9

10
Los reyes de la baraja
11
Tengo los ojos puestos
12
Canción del jinete

13
Arbolé arbolé
14
La Lola
15
Adelina de paseo
16
Galán

17
Corredor
18
Primera página
19
Cortaron tres árboles
20
Campana

21
Hospicio
22
Recuerdo
23
Una
24
Dos lunas de tarde

25
Agua, ¿dónde vas?
26
Paisaje
27
Balada amarilla
28
Agosto

29
Cazador
30
Mariposa
31
Cuando se abre en la mañana
32
Vals en las ramas

33
De casa en casa
34
El niño mudo
35
Tio vivo
36
Escuela

37
Los Pelegrinitos
38
Balada de un día de Julio
39
Romance de Don Boyso
40


41

42

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45

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47

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CANCION CHINA EN EUROPA

A mi ahijada Isabel Clara

La señorita
del abanico,
va por el puente
del fresco río.

Los caballeros
con sus levitas,
miran el puente
sin barandillas.

La señorita
del abanico
y los volantes,
busca marido.

Los caballeros
están casados,
con altas rubias
de idioma blanco.

Los grillos cantan
por el Oeste.

(La señorita.
va por lo verde.)

Los grillos cantan
bajo las flores.

(Los caballeros,
van por el Norte.)









CARACOLA

A Natalia Jiménez

Me han traído una caracola.

Dentro le canta
un mar de mapa.
Mi corazón
se llena de agua
con pececillos
de sombra y plata.

Me han traído una caracola.



CANCION TONTA

Mamá,
yo quiero ser de plata.
Hijo,
tendrás mucho frío.
Mamá.
Yo quiero ser de agua.
Hijo,
tendrás mucho frío.
Mamá.
Bórdarme en tu almohada.
¡Eso sí!
¡Ahora mismo!



  LA TARARA

La Tarara, sí;
la tarara, no;
la Tarara, niña,
que la he visto yo.

Lleva la Tarara
un vestido verde
lleno de volantes
y de cascabeles.

La Tarara, sí;
la tarara, no;
la Tarara, niña,
que la he visto yo.

Luce mi Tarara
su cola de seda
sobre las retamas
y la hierbabuena.

Ay, Tarara loca.
Mueve, la cintura
para los muchachos
de las aceitunas.




CANCIONCILLA SEVILLANA

A Solita Salinas

Amanecía
en el naranjel.
Abejitas de oro
buscaban la miel.

¿Dónde estará
la miel?

Está en la flor azul,
Isabel.
En la flor,
del romero aquel.

(Sillita de oro
para el moro.
Silla de oropel
para su mujer.)

Amanecía
en el naranjel.


CANCION CANTADA

En el gris,
el pájaro Griffón
se vestía de gris.
Y la niña Kikirikí
perdía su blancor
y forma allí.

Para entrar en el gris
me pinté de gris.
¡Y cómo relumbraba
en el gris!



EL LAGARTO ESTÁ LLORANDO


El lagarto está llorando.
La lagarta está llorando.

El lagarto y la lagarta
con delantaritos blancos.

Han perdido sin querer
su anillo de desposados.

¡Ay, su anillito de plomo,
ay, su anillito plomado!

Un cielo grande y sin gente
monta en su globo a los pájaros.

El sol, capitán redondo,
lleva un chaleco de raso.

¡Miradlos qué viejos son!
¡Qué viejos son los lagartos!


¡Ay cómo lloran y lloran.

¡ay! ¡ay!, cómo están llorando!

PAISAJE

A Rita, Concha,
Pepe y Carmencica

La tarde equivocada
se vistió de frío.

Detrás de los cristales,
turbios, todos los niños,
ven convertirse en pájaros
un árbol amarillo.

La tarde está tendida
a lo largo del río.
Y un rubor de manzana
tiembla en los tejadillos.







LOS REYES DE LA BARAJA

Si tu madre quiere un rey,
la baraja tiene cuatro:
rey de oros, rey de copas,
rey de espadas, rey de bastos.

Corre que te pillo,
corre que te agarro,
mira que te lleno
la cara de barro.

Del olivo
me retiro,
del esparto
yo me aparto,
del sarmiento
me arrepiento
de haberte querido tanto

TENGO LOS OJOS PUESTOS 

Tengo los ojos puestos
en un muchacho,
delgado de cintura,
moreno y alto.
A la flor,
a la pitiflor,
a la verde oliva,
a los rayos del sol
se peina la niña.






CANCIÓN DEL JINETE

Córdoba. 
Lejana y sola.

Jaca negra, luna grande,
y aceitunas en mi alforja.
Aunque sepa los caminos
yo nunca llegaré a Córdoba.

Por el llano, por el viento,
jaca negra, luna roja.
La muerte me está mirando
desde las torres de Córdoba.

¡Ay qué camino tan largo!
¡Ay mi jaca valerosa!
¡Ay que la muerte me espera,
antes de llegar a Córdoba!

Córdoba.
Lejana y sola.

ARBOLÉ ARBOLÉ

Arbolé, arbolé
seco y verde.

La niña de bello rostro
está cogiendo aceituna.
El viento, galán de torres,
la prende por la cintura.
Pasaron cuatro jinetes,
sobre jacas andaluzas.
con trajes de azul y verde,
con largas capas oscuras.
"Vente a Granada, muchacha."
La niña no los escucha.
Pasaron tres torerillos
delgaditos de cintura,
con trajes color naranja
y espada de plata antigua.
"Vente a Sevilla, muchacha."
La niña no los escucha.
Cuando la tarde se puso
morada, con luz difusa,
pasó un joven que llevaba
rosas y mirtos de luna.
"Vente a Granada, muchacha."
Y la niña no lo escucha.
La niña del bello rostro
sigue cogiendo aceituna,
con el brazo gris del viento
ceñido por la cintura.

Arbolé arbolé
seco y verde.








LA LOLA

Bajo el naranjo lava
pañales de algodón.
Tiene verdes los ojos
y violeta la voz.

¡Ay, amor,
bajo el naranjo en flor!

El agua de la acequia
iba llena de sol,
en el olivarito
cantaba un gorrión.

¡Ay, amor,
bajo el naranjo en flor!

Luego, cuando la Lola
gaste todo el jabón,
vendrán los torerillos.

¡Ay, amor,
bajo el naranjo en flor!

ADELINA DE PASEO

La mar no tiene naranjas.
ni Sevilla tiene amor.
Morena, qué luz de fuego.
Préstame tu quitasol.

Me pondrá la cara verde,
zumo de lima y limón,
tus palabras, pececillos,
nadarán alrededor.

La mar no tiene naranjas.
Ay, amor.
Ni Sevilla tiene amor!


GALÁN


Galán
galancillo.
En tu casa queman tomillo.

Ni que vayas, ni que vengas,
con llave cierro la puerta.

Con llave de plata fina.
Atada con una cinta.

En la cinta hay un letrero:
"Mi corazón está lejos."

No des vueltas en mi calle.
¡Déjasela toda al aire!

Galán,
galancillo.
En tu casa queman tomillo.

CORREDOR

Por los altos corredores
se pasean dos señores.

(Cielo
nuevo.
¡Cielo
azul!)

...se pasean dos señores
que antes fueron blancos monjes.

(Cielo
medio.
¡Cielo
morado!)

...se pasean dos señores
que antes fueron cazadores.

(Cielo viejo.
¡Cielo de oro!)

...se pasean dos señores
que antes fueron..,
Noche.










PRIMERA PÁGINA


A Isabel Clara, mi ahijada.

Fuente clara.
Cielo claro.

¡Oh, cómo se agrandan
los pájaros!

Cielo claro.
Fuente clara.

¡Oh, cómo relumbran
las naranjas!

Fuente,
Cielo.

¡Oh, cómo el trigo
es tierno!

Cielo.
Fuente.

¡Oh, cómo el trigo
es verde!

CORTARON TRES ÁRBOLES


Eran tres.
(Vino el día con sus hachas.)
Eran dos.
(Alas rastreras de plata.)
Era uno.
Era ninguno.
(Se quedó desnuda el agua.)





CAMPANA


(Bordón)

En la torre
amarilla,
dobla una campana.

Sobre el viento
amarillo,
se abren las campanadas.

En la torre
amarilla,
cesa la campana.

El viento con el polvo,
hace proras de plata.
HOSPICIO

Y las estrellas pobres
las que no tienen luz,
¡qué dolor,
que dolor,
que pena!,
están abandonadas
sobre un azul borroso.

¡Que dolor,
qué dolor,
qué pena!


RECUERDO

Doña Luna no ha salido.
Está jugando a la rueda
y ella misma se hace burla.
Luna lunera.



UNA

Aquella estrella romantica
(para las magnolias,
para las rosas).
Aquella estrella romantica
se ha vuelto loca.
Balalin,
balalan.
(Canta, ranita,
en tu choza
de sombra).


AGOSTO

Agosto.
Contraponientes
de melocotón y azúcar,
y el sol dentro de la tarde,
como el hueso en una fruta.

La panocha guarda intacta
su risa amarilla y dura.

Agosto.
Los niños comen
pan moreno y rica luna.















DOS LUNAS DE TARDE

1

A Laurita, amiga de mi hermana

La luna está muerta, muerta;
pero resucita en la primavera.

Cuando en la frente de los chopos
se rice el viento del Sur.

Cuando den nuestros corazones
su cosecha de suspiros.

Cuando se pongan los tejados
sus sombreritos de yerba.

La luna está muerta, muerta;
pero resucita en la primavera.

2

A Isabelita, mi hermana

La tarde canta
una berceuse a las naranjas.

Mi hermanita canta:
La tierra es una naranja.

La luna llorando dice:
Yo quiero ser una naranja.

No puede ser, hija mía,
aunque te pongas rosada.
Ni siquiera limoncito.
¡Qué lástima!


AGUA, ¿DONDE VAS?

Agua, ¿dónde vas?

Riyendo voy por el río
a las orillas del mar.

Mar, ¿adónde vas?

Río arriba voy buscando
fuente donde descansar.

Chopo, y tú ¿qué harás?

No quiero decirte nada.
Yo..., ¡temblar!

¿Qué deseo, qué no deseo,
por el río y por la mar?

(Cuatro pájaros sin rumbo
en el alto chopo están.)




BALADA AMARILLA


En lo alto de aquel monte
hay un arbolito verde.

Pastor que vas ,
pastor que vienes.

olivares soñolientos
bajan al llano caliente

Pastor que vas,
pastor que vienes

Ni ovejas blancas ni perrro
ni cayado ni amor tienes

Pastor que vas

como una sombra de oro,
en el trigal te disuelves

pastor que vienes

CAZADOR

¡Alto pinar!
Cuatro palomas por el aire van.

Cuatro palomas
vuelan y tornan.
Llevan heridas
sus cuatro sombras.

¡Bajo pinar!
Cuatro palomas en la tierra están.




PAISAJE

El campo
de olivos
se abre y se cierra
como un abanico.
Sobre el olivar
hay un cielo hundido
y una lluvia oscura
de luceros fríos.
Tiembla junco y penumbra
a la orilla del río.
Se riza el aire gris.
Los olivos,
están cargados
de gritos.
Una bandada
de pájaros cautivos,
que mueven sus larguísimas
colas en lo sombrío.
MARIPOSA


Mariposa del aire,
qué hermosa eres,
mariposa del aire
dorada y verde.
mariposa del aire,
¡quédate ahí, ahí, ahí!...
No te quieres parar,
pararte no quieres.
Mariposa del aire
dorada y verde.
Luz de candil,
mariposa del aire,
¡quédate ahí, ahí, ahí!...
¡Quédate ahí!
Mariposa, ¿estás ahí?


CUANDO SE ABRE EN LA MAÑANA



Cuando se abre en la mañana
roja como sangre está;
el rocío no la toca
porque se teme quemar.
Abierta en el mediodía
es dura como el coral,
el sol se asoma a los vidrios
para verla relumbrar.
Cuando en las ramas empiezan
los pájaros a cantar
y se desmaya la tarde
en las violetas del mar,
se pone blanca, con blanco
de una mejilla de sal;
y cuando toca la noche
blanco cuerno de metal
y las estrellas avanzan
mientras los aires se van,
en la raya de lo oscuro
se comienza a deshojar.
VALS EN LAS RAMAS


Cayó una hoja
y dos
y tres.
Por la luna nadaba un pez.
El agua duerme una hora
y el mar blanco duerme cien.
La dama
estaba muerta en la rama.
La monja
cantaba dentro de la toronja.
La niña
iba por el pino a la piña.
Y el pino
buscaba la plumilla del trino.
Pero el ruiseñor
lloraba sus heridas alrededor.
Y yo también
porque cayó una hoja
y dos
y tres.
Y una cabeza de cristal
y un violín de papel
y la nieve podría con el mundo
si la nieve durmiera un mes,
y las ramas luchaban con el mundo
una a una,
dos a dos,
y tres a tres.
¡Oh duro marfil de carnes invisibles!
¡Oh golfo sin hormigas del amanecer!
Con el muuu de las ramas,
con el ay de las damas,
con el croo de las ranas,
y el gloo amarillo de la miel.
Llegará un torso de sombra
coronado de laurel.
Será el cielo para el viento
duro como una pared
y las ramas desgajadas
se irán bailando con él.
Una a una
alrededor de la luna,
dos a dos
alrededor del sol,
y tres a tres
para que los marfiles se duerman bien.


EL NIÑO MUDO

El niño busca su voz.
(La tenía el rey de los grillos.)
En una gota de agua
buscaba su voz el niño.
No la quiero para hablar;
me haré con ella un anillo
que llevará mi silencio
en su dedo pequeñito.

En una gota de agua
buscaba su voz el niño.

(La voz cautiva, a lo lejos,
se ponía un traje de grillo.)




ESCUELA

Maestro.

¿Qué doncella se casa
con el viento?

Niño.

La doncella de todos
los deseos.

Maestro.

¿ Qué le regala
el viento?

Niño.

Remolinos de oro
y mapas superpuestos.

Maestro.

Ella ¿le ofrece algo?,

Niño.

Su corazón abierto.

Maestro.

Decid cómo se llama.

Niño.

Su nombre es un secreto.




TIO-VIVO

A José Bergamín

Los días de fiesta
van sobre ruedas.
El tío-vivo los trae,
y los lleva.

Corpus azul.
Blanca Nochebuena.

Los días abandonan
su piel, como las culebras,
con la sola excepción
de los días de fiesta.

Estos son los mismos
de nuestras madres viejas.
Sus tardes son largas colas
de moaré y lentejuelas.

Corpus azul.
Blanca Nochebuena.

El tío-vivo gira
colgado de una estrella.
Tulipán de las cinco
partes de la tierra.

Sobre caballitos
disfrazados de panteras
los niños se comen la luna
como si fuera una cereza.

¡Rabia, rabia, Marco Polo!
Sobre una fantástica rueda,
los niños ven lontananzas
desconocidas de la tierra.

Corpus azul.
Blanca Nochebuena.



ROMANCE DE DON BOYSO


Camina don Boyso
mañanita fría
a tierra de moros
a buscar amiga.

Hallóla lavando
en la fuente fría:
¿Qué haces ahí, mora,
hija de judía?
Deja mi caballo
beber agua fría.
Reviente el caballo
y quien lo traía,
que yo no soy mora
ni hija de judía.
Soy una cristiana
que aquí estoy cautiva.
Si fueras cristiana
yo te llevaría,
en paños de seda
yo te envolvería;
pero si eres mora,
yo te dejaría.

Montóla a caballo
por ver que decía;
en las siete leguas
no hablará la niña.
Al pasar un campo
de verdes olivas
por aquellos prados
qué llantos hacía.
¡Ay prados! ¡Ay prados!
prados de mi vida.
Cuando el rey mi padre
plantó aquí esta oliva,
él se la plantara,
yo se la tenía,
la reina mi madre
la seda torcía,
mi hermano don Boyso
los toros corría.
¿Y cómo te llamas?
Yo soy Rosalinda,
que así me pusieron
porque al ser nacida
una linda rosa
n´el pecho tenía.

Pués tú, por las señas
mi hermana serías.
Ábra la mi madre
puertas de alegría,
por traerla nuera
le traigo a su hija.



BALADA DE UN DÍA DE JULIO

Julio de 1919

Esquilones de plata
llevan los bueyes.

-¿Donde vas, niña mía,
de sol y nieve'

-Voy a las margaritas
del prado verde.

-El prado está muy lejos
y miedo tiene.

-Al airón y a la sombra
mi amor no teme.

-Teme al sol, niña mía,
del sol y nieve.

-Se fue de mis cabellos
ya para siempre.

-¿Quién eres, blanca niña?
¿De donde vienes?

-Vengo de los amores
y de las fuentes.

Esquilones de plata
llevan los bueyes.

-¿Que llevas en la boca
que se te enciende?

-La estrella de mi amante
que vive y muere.

-¿Que llevas en el pecho
tan fino y leve?

-La espada de mi amante
que vive y muere.

-¿Que llevas en los ojos
vivos y solemne?

-Mi pensamiento triste
que siempre hiere.

-¿Por qué llevas un manto
negro de muerte?

-¡Ay, yo soy la viudita
triste y sin bienes

del conde de Laurel
de los laureles!

-¿a quién buscas aquí
si a nadie quieres?

-Busco el cuerpo del conde
de lo Laureles.

-¿Tú buscas el amor,
viudita aleve?

-Tú buscas un amor
que ojalá encuentres.

-Estrellitas del cielo
son mis quereres.
¿Donde hallaré a mi amante
que vive y muere?

-Está muerto en el agua,
niña de nieve,
cubierto de nostalgia
y de claveles.

--¡Ay!. caballero errante
de los cipreses,
una noche de luna
mi alma te ofrece.

-Ah Isis soñadora,
niña sin mieles
la que en bocas de los niños
su cuento vierte.
Mi corazón te ofrezco,
corazón tenue,
herido por los ojos
de las mujeres.

-Caballero galante,
con Dios te quedes,
voy a buscar al conde
de los Laureles....

Adiós, mi doncella,
rosa durmiente,
tú vas para el amor
y yo a la muerte.

Esquilones de plata
llevan los bueyes.

Mi corazón desangra
como una fuente.
LOS PELEGRINITOS


Hacia Roma caminan
dos pelegrinos,
a que los case el Papa,
porque son primos.

Sombrerito de hule
lleva el mozuelo,
y la pelegrinita,
de terciopelo.

Al pasar por el puente
de la Victoria,
tropezó la madrina,
cayó la novia.

Han llegado a palacio,
suben arriba,
y en la sala del Papa
los desaniman.

Le ha preguntado el Papa
como se llaman.
Él le dice que Pedro
y ella que Ana.

Le ha preguntado el Papa
que qué edad tienen.
Ella dice que quince
y él diecisiete.

Le ha preguntado el Papa
de dónde eran.
Ella dice de Cabra
y él de Antequera.

Le ha preguntado el Papa
que si han pecado.
Él le dice que un beso,
que le había dado.

Y la pelegrinita
que es vergonzosa,
se le ha puesto la cara
como una rosa.

Y ha respondido el Papa
desde su cuarto:
¡Quién fuera pelegrino
para otro tanto!

Las campanas de Roma
ya repicaron,
porque los pelegrinos
ya se casaron.