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Miércoles 22 de mayo de 2019
Cincuentenario
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Museo de Ciencias Naturales
 Museo de Ciencias Naturales
 I.E.S. Nuestra Señora de la Victoria
 
Viñeta marcador verde   El Museo de Ciencias Naturales

 Sin duda que, para el visitante del Instituto de Martiricos –y para todos sus alumnos-, la joya de la corona de su patrimonio histórico lo constituye el “Museo de Ciencias Naturales”.


En un espacio de singulares dimensiones se expone al visitante una atractiva colección de especies animales que fueron engrosando los fondos del llamado en sus orígenes Gabinete de Historia Natural. Y es que, mediado el siglo XIX, en una disposición gubernamental se encomendaba a los catedráticos de Historia Natural de los Institutos la obligación de incorporar al mismo las especies propias de su ámbito provincial.

La historia del Museo la ha contado con detalle y emoción Manuel Garrido Sánchez en la revista Jábega
(número 96, del año 2008).

De su importancia puede darnos idea el hecho de que el centro dispusiera durante años de su propio taxidermista hasta que a finales de aquel siglo se suprimió su plaza.



Su conservación desde entonces sólo la ha podido asegurar el buen hacer de algunos profesores del centro -en particular, algunos catedráticos como Antonio Acosta o José Ferrer- y el trabajo inestimable del citado Manuel Garrido, acreditado ornitólogo, que acude semanalmente a trabajar en tareas de conservación. De cuáles eran sus fondos en el año 1882 conservamos una detallada referencia en un excelente catálogo elaborado por el catedrático Cesáreo Martínez Aguirre, que luego completara el también catedrático y director del centro en los años anteriores a la Segunda República, Luis Muñoz-Cobo Arredondo.
 


El profesor Acosta García. Foto de Francisco Rengel. Diario Sur
 


Según los datos proporcionados por Manuel Garrido, el número de vertebrados censados en 1989 era de 493 ejemplares, distribuidos entre los grupos de peces, anfibios, reptiles, mamíferos y aves. Estas últimas constituyen el grueso de la colección con 347 ejemplares que, a su vez, representan más del 68% de las aves hispanas, aves que “pueden contemplarse en las vitrinas de este irrepetible museo. Irrepetible también ante lo irrealizable de crear nuevos museos de Ciencias Naturales sin transgredir la legislación vigente en materia de especies protegidas”.


Si a ello añadimos la importancia de contar con ejemplares disecados de aves hoy en grave peligro de extinción, la excepcionalidad del museo queda confirmada. Algunos de los 77 mamíferos –primates, un lince ibérico, un ornitorrinco…-, un caimán entre los reptiles y algunos peces exóticos completan las “estrellas” de una colección zoológica extraordinaria.

Aunque, sin duda, que -para estrellas- el feto humano, parada obligatoria para todos los que hemos sido alumnos de aquel centro, y el esqueleto articulado que parece querer confirmar la leyenda de que algún conserje o profesor quiso donar su cuerpo al Gabinete de Historia Natural.

Este Museo podría ser, además, enriquecido y ampliado con otros fondos que permanecen en otros laboratorios del centro y que esperan encontrar su necesario acomodo para una correcta conservación.


  Si quiere ver una presentación de imágenes de la visita en gran formato pulse en el siguiente ENLACE.
 

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José Francisco Jiménez Trujillo
Profesor del Departamento de Ciencias Sociales, Geografía e Historia