Un día nos encontramos la mierda de una persona en el porche de infantil. Todos los padres pusieron el grito en el cielo, se comentó el hecho, se criticó, se buscaron posibles soluciones y se olvidó. Yo estuve dándole vueltas al asunto y pensé que una mierda en el cole no era algo malo, porque pertenecía a algún alumno/a que pasaba en el recinto más tiempo que en su casa. Seguramente buscó un grupo de amigos que lo valora, que lo anima y le de el calor que no encuentra en otro lado. Posiblemente busque un techo donde guarecerse los días de lluvia y frío y seguramente se acuerde del sitio donde se le ha prestado cierta atención. Posiblemente al pasar tantas horas fuera de casa, alguna vez le de un retortijón de tripas y como el chico/a se encuentra cómodo entre cigarro y litrona, pues hace sus necesidades en su segundo hogar que para eso ha estado en él durante 10 años y lo considera suyo. Pero los días pasan y el aburrimiento continúa, porque los estudios no suelen ser los entretenimientos de estos okupas. Así que un día que no tiene ganas de ver el tiempo pasar se le ocurre otra brillante idea, pues lo de defecar no ha tenido el éxito esperado. Camuflado por un máscara, puesto que es halloween, se dedica a romper unas ventanas, expositores y cristales de las puertas. Con eso consigue demostrar al grupo lo valiente que es y lo bien que se lo pasa en sus ratos libres.
¿Pero el colegio no era mi segundo hogar? Me acaban de romper la hipótesis sobre la bondad de los alumnos que no tienen un hogar donde los mimen, puesto que en su casas si van al váter, pero no realizan destrozos. Entonces va a ser otra cosa. Va a ser que tenemos una pandilla de gamberros que hay que tratar como tales, pues no queremos que sean futuros delincuentes que un día tengan que pagar por algún delito. Policías y guardias civiles tendrán que buscar las pistas que nos den con los malhechores y sus cómplices, pues alguien tendrá que pagar por los destrozos. De momento el Ayuntamiento se hará cargo, ¿pero el Ayuntamiento no somos todos? ¿No pagamos impuestos todas las personas adultas de este municipio? Entonces posiblemente también los padres de estos gamberros pagarán una parte, o dejarán de recibir alguna ayuda porque el dinero de las arcas municipales no es inagotable. A lo mejor se deja de poner un parque en un barrio, o quizás el dinero no llegue para arreglar una acera o una farola.¿Quién sabe las cosas que se podrían hacer si no hubiese cierto vandalismo?
Pero nosotros a lo nuestro, a trabajar, a luchar por mejorar la sociedad, a formar a futuros ciudadanos que sabrán comportarse como es su casa y que algún día nos PAGARÁN de otra manera más agradecida.