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Hace ya algunos años, varios
centros de educación de Personas Adultas, iniciamos una estrecha colaboración
de trabajo conjunto porque estamos interesadas en otra realidad (lejos del
individualismo, del consumo desmedido, de las desigualdades, de la
violencia,...), porque estamos convencidas de la urgencia de iniciar caminos de
cambio y porque creemos en la educación como instrumento indiscutible e
indispensable para ese cambio, que tiene
que ver con la transformación desde lo más íntimo del ser humano y que se hace
en comunión con otras personas.
El objetivo de nuestra
colaboración ha sido trabajar conjuntamente en un proyecto educativo compartido
y la experiencia nos ha demostrado que trabajar así nos enriquece, como hemos
tenido oportunidad de demostrar en el tiempo que hemos estado desarrollando
este proyecto.
Como Centros de EP sabemos que
somos espacios para la comunicación, la reflexión crítica, el diálogo y la
formación y queremos aprovechar esta circunstancia para negociar y trabajar los
valores necesarios para una convivencia más enriquecedora.
Lo que nos une es:
Un modelo de educación integral
que aglutina la adquisición de conocimientos, el desarrollo personal y la
inserción social, es decir, tener un conocimiento del mundo en el que vivimos y
asumir nuestra responsabilidad y nuestro compromiso en la construcción de la
realidad que hoy vivimos.
Pensamos que los Centros de Educación
Permanente deben de ser espacios abiertos a otros centros, instituciones, personas y colectivos para
llevar a cabo la labor educativa.
Vemos la necesidad de impregnar
nuestra tarea educativa en una educación en valores. La realidad social a nivel
mundial, los problemas que se nos plantean en la vida cotidiana, el cómo
tenemos establecidas las relaciones humanas, el aumento de los conflictos en la
familia, en los centros escolares y un largo etc. nos ha llevado a dirigir
nuestro trabajo a una educación en valores, y de entre ellos, nos hemos centrado en "la paz" como un valor esencial.
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