La Giralda                                        

 La Primitiva Mezquita

El lugar donde se levanta hoy la catedral de Sevilla ha sido tradicional asiento de edificios religiosos, puesto que en sus proximidades se ha detectado la presencia de un templo visigodo que a raíz de la dominación árabe fue derribado. La mezquita mayor de Sevilla se construyó en el siglo IX (800-900) durante el califato de Abderramán II (califato de los omeyas en Córdoba), y estaba situada en el terreno que hoy ocupa la Iglesia del Salvador. El esplendor alcanzado por los almohades (finales del siglo XII y comienzos del siglo XIII) convirtió a Sevilla en una ciudad populosa, por lo que el califa Abu Yacub Jusuf emprendió la construcción de una nueva mezquita mucho más amplia en el lugar que ocupa la actual catedral. Dirigió la construcción el arquitecto Ahmed Ihn Baso, quien trabajó al frente de las obras desde 1172, año de su comienzo hasta 1176 en que el edificio estaba concluido en sus aspectos fundamentales.

    La Mezquita tenía una planta rectangular con 17 naves que seguía la dirección norte-sur. Se levantaba con pilares y arcos de herradura apuntados. Un amplio patio precedía al recinto, parte de cuya arquitectura, realizada también con pilares de ladrillo y arcos de herradura apuntados, se ha conservado hasta nuestros días, configurando el actual Patio de los Naranjos.

    La Giralda    

El más famoso elemento constructivo de la Catedral es sin duda la Giralda, antiguo alminar de la mezquita almohade, comenzado a construir en 1184 por el arquitecto Ahmed Ibn Baso y concluido por Ali de Gomara en  1198.                                      

    El alminar o torre arranca sobre una base de piedra en la que se advierten sillares (bloques) que proceden de antiguos edificios romanos de Sevilla; el gran cuerpo de la torre se levanta en ladrillo alcanzando hasta la estatua que la corona la altura de 94 metros. En los cuatro lados de la torre se abren balcones y ventanas que iluminan los tramos de las rampas de su interior hasta la mitad de su altura. Los muros se dividen en tres paños verticales que se decoran con red de rombos (paños de sebka).

    El alminar original se remataba con un segundo cuerpo más reducido que culminaba en un casco semiesférico coronado con tres bolas de bronce de tamaño decreciente (yamur). En 1365 un terremoto destruyó este casquete y las bolas que fueron sustituidos por una modesta espadaña (remate hueco con la campana en medio).

    Afortunadamente el cabildo de la Catedral acordó en 1558 cambiar el remate de la torre encargando la obra al arquitecto Hernán Ruiz II, quien en diez años realizó el admirable campanario. La combinación del cuerpo superior cristiano renacentista con el inferior almohade está realizada de forma perfecta y armoniosa, fundiéndose de manera admirable elementos arquitectónicos de dos culturas distintas, separadas por cuatro siglos en el tiempo. 

    Para rematar el nuevo campanario se colocó una monumental escultura de la Fe fundida en bronce de cuatro metros de altura. Esta escultura hace de veleta al girar según la dirección del viento, lo que motivó la denominación popular de la Giralda que posteriormente ha pasado a dar nombre a la torre.

    El patio

    Su espacio corresponde al antiguo patio de la mezquita almohade realizándose su acceso por la Puerta del Perdón, cuyo arco de entrada conserva aún su forma almohade, con arco de herradura apuntado; la decoración de yeserías que lo recubre fue realizada en época cristiana, en 1522 por Bartolomé López.

    Las grandes puertas que cierran el recinto son también de época alhomade, al igual que la decoración de las grandes planchas de bronce que las recubren. Excepcional calidad muestran los aldabones de estas puertas que también son almohades, estando realzados por una preciosa decoración de ataurique. Es de advertir que estos aldabones son reproducciones exactas de los originales conservados en el tesoro catedralicio.

    El patio, antiguo "shan" de la mezquita, ha sido muy reformado por sus sucesivas restauraciones, aunque puede advertirse aún su estructura original con pilares que sostienen arcos de herradura apuntados. En su centro hay una fuente moderna que ocupa el lugar del antiguo "sabil". Sin embargo, la taza superior de esta fuente es visigoda y es la misma que tuvo la primitiva fuente almohade, por lo que en ella se realizarían las abluciones de los musulmanes sevillanos antes de ingresar en la mezquita. 

    De las tres galerías que originariamente tuvo el patio sólo se conservan dos, al haber desaparecido la que figuraba en el lado Oeste por haberse derribado para construir la iglesia del Sagrario. Estas galerías o naves han perdido sus techos originales, siendo el que cubre la llamada "nave del lagarto" obra mudéjar del siglo XVI, aunque no se hizo para este lugar sino que procede de un convento sevillano desaparecido. El nombre de "nave del lagarto" está motivado por el cocodrilo disecado que cuelga del techo y que, como en otras catedrales, fue colocado como talismán. 

    Al patio de los Naranjos se abre la portada del crucero de la Catedral correspondiente al lado norte denominada puerta de la Concepción. Es obra que quedó sin terminar en el proceso inicial del templo, permaneciendo así hasta 1887, año en que se completó con diseño del arquitecto Adolfo Fernández Casanova. En ella el arquitecto se ajusto al estilo gótico del resto del edificio, por lo que, a pesar de su tardía fecha, armoniza perfectamente con lo construido en siglos anteriores.

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