LA LEYENDA DEL “ENCANTAO

  Antonio García Sanz  

            En plena Vega del Guadalquivir, en la ribera derecha según el curso del río y dentro del término municipal de Jabalquinto, se halla sostenida por el único cimiento del tiempo, una cueva morisca, aunque de origen romano, construida en piedra, que alberga en su interior un aljibe de idénticos rasgos.

             Sabedores del conocimiento y dominio hidrográfico que los árabes poseían, cabe pensar, sin riesgo de equivocarse, que debió ser utilizada por nuestros antepasados y hermanos para regar las próximas y fértiles tierras circundantes.

             Una higuera ancestral se erige, placentera, entre la maleza que abraza la cueva.

            La única vía de acceso es una veredita estrecha e inclinada que nos conduce hasta su misma boca.

             Como único testigo, un estrepitoso vacío entrerramado, que deja entrever el sereno discurrir de unas aguas sabedoras del largo camino que aún les queda por recorrer.

              Un fino y corto hilo de agua cristalina se desliza, dirigente, para unirse definitivamente a sus compañeras de viaje.

 

ANTECEDENTES HISTÓRICOS

             De este bello paraje, recubierto hoy de álamos y olivos, ayer de tierra polvorienta y espadas entrelazadas; daba cuenta el historiador local Mateo Frencisco de Rivas, en su “Memoria Histórica sobre la villa de Jabalquinto”, allá por el año 1.797, de la siguiente manera:

             “Existen en sus inmediaciones ciertos desmantelados terrenos de su fuerte y famoso castillo llamado Esclamel por la historia general de España, que mandó derribar con su antemuro y reductos el Santo Rey D. Fernando, sin que le quedade otra reliquia que la mina de comunicación murada de arquitectura Gótica, que conserva por bajo del río Guadalimar con la torre de Mengibar”.

              “De Ventosilla, no ha quedado más monumento que el que se reconoce por cima de la huerta de su título con nombre de Encantado, el qual se reduce a una concavidad repartida en diferentes piezas circulares o anfiteátricas de construcción romana, de donde se han sacado columnas bien pulimentadas, figurones de fuente y ciertas monedas de oro y plata del emperador Vitelio”.

              Continua narrando el citado historiador:

             “De estas medallas o monedas antiguas se han encontrado varias en este término, sin conocerse el sitio ni ser de interés, a excepción de ciertas arábigas de oro y plata sin estudiar, de que conservamos exemplares por raros y apreciables, y otra de igual mérito y última especie hallada en las ruinas de ossigi o Ventosilla del Emperador Aulo Vitelio Germánico, hijo de L. Vitelio, sucesor de M. Salvio Oton, año 69 de C.”

LA LEYENDA

Pervive aún en la frágil memoria de los viejos del lugar la siguiente leyenda:

Era mediodía, El bochorno apuntillaba la tierna espalda de Luis, Juan y Teresa, que aporreaban silenciosos el polvo del camino entre descampados y olivos.

            Teresa, custodiada por sus hermanos, sostenía celosamente en la centenaria capacha, el magullado puchero que contenía un bullidor cocido preparado amorosamente por la madre.

             Entre Tomás y sus hijos mediaban dos largos e inclinados kilómetros todavía.

             El padre, en lontananza, inclinaba una y otra vez su cuerpo sudoroso sobre a amarillenta mies recién segada.

              Luis, el más pequeño, se agachaba de cuando en cuando a recoger las piedras del camino mientras los sabios pajarillos silvestres huían de rama en rama adivinando sus intenciones.

              Ya divisan Ventosilla. El pilar recibe, cariñoso, el abundante chorro de agua subterránea.

              Teresa, diligente, deja reposar cuidadosamente la desventurada capacha sobre el verde prado circundante; entre tanto sus hermanos chapotean el agua con las manos, clavando los ojos en el horizonte.

- ¡ Padre ¡, grita Juan, el mediano.

             Tomás, reposado, se incorpora torciendo tímidamente la mirada sobre sus hijos.

             Los cuatro, juntos como tantas veces, se sientan sobre el borde del sembrado. Y Teresa presenta la ofrenda al padre que la acoge pleno de regocijo. Sus pupilas centellean por momentos, clavadas en el deleitoso manjar recién caído del cielo.

              Poco a poco el fondo del puchero va ganando nitidez. Ya se escucha claramente la metálica melodía. Los niños, estatuados, no consiguen apartar la mirada de su padre.

             El sustento apenas engullido, unido al calor ineludible hacen pesada la siega para Tomás; quien profundo conocedor de la proximidad del “Encantao”, invita gentilmente a sus hijos a acercarse para llenar la desnutrida botija.

             Los niños inmutaron cuando al dar vista a la cueva descubrieron la presencia de una bella dama cuyas extremidades inferiores habían adoptado la asombrosa forma de un pez.

-         ¡ Una sirena ¡, deletrea Teresa, la mayor de los hermanos.

Los tres huyeron desapoderadamente, sin mediar palabra, hacia el lugar donde esperaba impaciente el sediento padre.

Una vez a salvo contáronle lo ocurrido, notando que el recipiente se hallaba repleto de la insólita e insípida agua cristalina

 

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NUESTRO PADRE JESÚS NAZARENO, PATRÓN DE JABALQUINTO  

Antonio García Sanz  

Introducción

             Hace años que sentía la necesidad material y espiritual de recabar información sobre la sagrada y venerada imagen de Jesús Nazareno. Desde entonces, vengo recopilando datos del archivo parroquial, de otros archivos históricos y también, por qué no decirlo, de muchas personas amigas que me han aclarado diversas dudas entorno a éste propósito, que pretende, de una parte, llenar un vacío particular y de otra, que cada jabalquinteño, esté donde esté, pueda decir de él, algo más que: ¡Qué hermoso es!, que dicho sea de paso, no es poco.

            En honor a la verdad y a pesar de todo, no son demasiado abundantes las referencias localizadas pero si suficientes para atreverme a iniciar lo que un día me propusiera.

La imagen     

      

         En una pequeña capilla de la parroquia de Ntra. Sra. De la Encarnación de nuestra localidad, se erige, majestuosa, la bella imagen del Hijo de Dios cargando la pesada cruz sobre su hombro. Su rostro, transido de dolor, vislumbra la generosidad, la entrega y el amor a la humanidad entera, puesto de manifiesto en la Pasión. Sus manos, que sostienen el madero, parecen regalar el abrazo a todos cuantos ansiosos se acercan a él en busca de consuelo. Una sencilla túnica, hasta los pies, deja entrever el duro y lento caminar hacia el calvario.

            Se trata de una talla completa realizada en madera, de vestir, brazos articulados y cabellera al natural que a lo largo de su historia ha sufrido, por diversas causas, varios procesos de restauración, pero que a pesar de ello, sigue conservando los rasgos característicos que nos autorizan a decir que es el nuestro, el de siempre.

            Desgraciadamente se desconoce el autor; sin embargo, y a la luz de su análisis artístico,  bien podría tratarse de un trabajo procedente del taller de los hermanos Mora (Escuela Granadina del siglo XVII), o tal vez de alguno de sus discípulos.

Su historia

            No conocemos el motivo, ni tampoco la fecha concreta en que Nuestro Padre Jesús Nazareno llegó a nuestro pueblo. Sin embargo se conoce que en principio se veneró en la parroquia de la Concepción, hoy de la Encarnación y en otro tiempo de Santa María. De ahí y posiblemente por el capricho de algún marqués o marquesa fue trasladado hasta la Ermita de Ntra. Sra. De las Mercedes y San Juan Bautista, justificándose así que durante algún tiempo se la conociera como: “La Ermita de Jesús”.

            Mateo Francisco de Rivas y Soriano, historiador local, a propósito de ello, escribió en 1.797: “En 1.779 se construyó un camarín adonde se trasladó desde la parroquia la divina y milagrosa efigie de Jesús Nazareno”.

            De los bienes de dicha Ermita, se conserva un inventario, sin fechar, del cual reproducimos a continuación, sólo lo referente al asunto que nos ocupa.

 

Inventario de los bienes de la cofradía de Jesús Nazareno, ropa de vestir de la sagrada imagen

 

411.- Una corona de plata de lujo de Jesús Nazareno, con piedra y adornos de lo mismo               y pesa ocho onzas menos cuarta.

412.- Una media cruz que le sirve en el nicho.

413.- Una cruz grande con su tornillo que sirve a Jesús en las andas.

414.- Unas andas con cuatro estantes y sus tornillos correspondientes.

415.- Una mesa de pino para poner al santo en las andas.

416.- Un estandarte morado, con su lámina, astil de madera y cruz de lo mismo, que guardan los hermanos que tiene la hermandad, casa del hermano mayor, con la cera correspondiente.

417.- Dos túnicas blancas de lienzo delgado con sus encajes.

418.- Una túnica de terciopelo morado, guarnecida de oro falso, con cordones de oro falso; vieja.

419.- Otra túnica de terciopelo morado, nueva, guarnecida de oro falso, formado en lunas, aplomado con cordones y anoncillo de oro fino.

420.- Una cabellera nueva.

421.- Otra cabellera puesta.

422.- Un cirineo de hierro para la cruz en las andas.

 

423.- Una imagen de Jesús Nazareno de cuerpo entero, de vestir, que se halla en el camarín.

 

           “El 17 de noviembre de 1.796 se trajo la corona nueva de Ntro. Padre Jesús con adornos y tres potencias, toda fina que pesa diez y siete onzas y media. La ha costeado Fernando Troyano por devoción y ofrenda que tenía hecha; habiendo fundido y aprovechándose para ello la corona vieja cuya plata era tan inferior que sólo le pagaron doce reales de vellón. Se hizo todo con mi intervención”, redacta el cura ecónomo Dr. Dn. Francisco Jerónimo Retana, 25º prior de esta villa. Este templo se vio gravemente afectado por el famoso terremoto fe fines del XVIII que hundió su techo y su suelo por lo cual la milagrosa imagen de Ntro. Padre Jesús fue devuelta a la parroquia, donde permanece en la actualidad. No se tienen noticias de que la imagen se viera afectada en el derrumbamiento. Muy posiblemente al encontrarse alojada dentro del Camarín, construido apenas unos años antes, no sufriera desperfecto alguno.

            Desconocemos desde cuando, Jesús, es el patrón de todos los jabalquinteños, sin embargo, disponemos de algunos datos indicativos del fervor que el pueblo le ha profesado desde siempre.

            El traslado a la Ermita y la afluencia de fieles a la misma que según Mateo Francisco de Rivas se detecta a partir de esa fecha parece avalar la teoría de que se trataba de algo más que una devota imagen.

            Algunos hemos oído hablar y otros han vivido a su lado, momentos dignos de ser mencionados para su conocimiento.

            Por ello me atrevo a reproducir un manuscrito de un jabalquinteño que vivió la siguiente experiencia, si bien por deseo expreso de la familia que gentilmente lo facilitó, no mencionaremos su nombre pero si nuestro profundo agradecimiento.

Rogativas

 

            Jabalquinto día 5 de marzo de 1.931

 

            “En muchos pueblos andaluces, se ha pedido clemencia al cielo mediante fervorosas rogativas, sacando procesionalmente las imágenes a fin de lograr que termine esta pertinaz sequía que les aterra con el fantasma del hambre; teniendo en paro forzoso a tantos padres de familia, y en perspectiva, la pérdida de una segunda cosecha que con seguridad vendría a ser, tal calamidad, el broche de una verdadera catástrofe.

            Jabalquinto, como pueblo andaluz participa también de tan temida amenaza, y como pueblo católico y creyente en la omnipotencia divina; en estos momentos de tribulación llama en auxilio a su amantísimo Padre, a su Padre Jesús Nazareno con esas fe viva y esa esperanza tan grande con que todo hijo sabe pedir, llamando a la bondad de su padre remedio para sus males.

            Hace meses que los campos no han recibido el influjo beneficioso de la lluvia. Los obreros se encuentran parados. Las siembras amenazan con secarse y la segunda cosecha se ve próxima a perderse por completo.

            El pueblo, poseído del más doloroso espanto. Pero es un pueblo cristiano y como tal, amantísimo de la sagrada imagen de Jesús Nazareno; cuyos habitantes todos se llenan de gozo al llamarle Nuestro Padre Jesús; y a El impetran el auxilio de la divina gracia en estos momentos de dolor, organizando una procesión de rogativas el pasado día cinco, sacando la sagrada imagen en cuya procesión, la Iglesia y autoridades locales se ven seguidas del pueblo en masa, con sus cuatro escuelas nacionales, con más de trescientos niños y niñas al lado de sus profesores y cofradía existente, recorriendo las afueras del pueblo, llamadas el llano y las erillas, recogiéndose en el templo ya bien entrada la noche, cuando había salido del mismo a las cuatro y media de la tarde.

            Durante el trayecto, se cantan por centenares de voces, cánticos de alabanza al Señor, pidiendo misericordia y las lluvias beneficiosas para tanto sembrado.

            Ya casi agotados, viéndose lágrimas furtivas en el semblante de muchos hombres y madres de familia, que al paso de tan adorada imagen de Nuestro Padre Jesús le imploran con todo su corazón remedio para sus inocentes hijos, amenazados por el ya referido fantasma del hambre.

            Han pasado algunas horas, y esa misma noche del día cinco, a las dos de la madrugada empezó a llover, terminando la pertinaz sequía, sostenida por tantos meses, trayendo el júbilo a todos los corazones.

            A esta hora intespectiva, notáronlo algunas personas trasnochadoras que seguidamente se decidieron a pedir el permiso a nuestro párroco, don Genaro Medina para voltear las campanas de la parroquia, y el pueblo al oirlas se lanza a la calle para acudir al templo, que se llena por completo de personal en alabanza a Dios y dando entusiastas vivas a Nuestro Padre Jesús.

           Por todas las calles, hombres, mujeres y niños, todos llenos de júbilo por la lluvia que ya riega los campos, se dirigen a la iglesia entre las dos y tres de la madrugada, registrándose escenas de sincera veneración y verdadero cariño popular hacia Jesús. Y allí permanece el pueblo hasta las seis de la mañana en que se celebra una solemne fiesta en acción de gracias precedida de gran número de confesiones, dándose la comunión por nuestro párroco que pronunció una sentida y fervorosa súplica a Nuestro Padre Jesús pidiéndole que siempre conceda a este pueblo remedio en sus aflicciones.

            Ya entrado el día que parecía algo despejado, muchos labradores salieron al campo para el trabajo, pero sólo sirvió tal salida para que por todo el término rural de Jabalquinto se oyeran los vivas a Jesús, que proferían dichos trabajadores unos a otros. Al ver que la lluvia arreciaba retornaron al pueblo, entrando todos mojados hasta más no poder, pero con el mayor entusiasmo.”

La cofradía

            De los antecedentes históricos de la cofradía, se poseen algunos datos bastantes interesantes, a mi parecer, que conviene destacar en este apartado:

            “En 1.773, habían fundadas por la piedad de los fieles tres hermandades sin aprobación y en uso, las cuales son las de Jesús Nazareno, Soledad de María Santísima y San Juan Evangelista, que observan el propio gobierno de otras” que si estaban aprobadas por la autoridad eclesiástica. “Y sacan la primera procesión del Viernes Santo por la mañana, la segunda la de la tarde y la tercera la del Domingo de Pascua de Resurrección, habiendo sacado también la suya la de la Veracruz el jueves de antemano.”

            En 1.777 pleitean las cofradías de la Veracruz y la de Jesús Nazareno por sacar la procesión del Resucitado.

            El veintitrés de marzo del mismo año, se celebra concordia entre dichas cofradías en relación con el derecho de sacar la mencionada procesión, sobre lo cual habían mantenido diferencias en los últimos años.

            Se le dio salida a este conflicto sacando la procesión ambas cofradías en años alternos.

            De esta fecha a nuestros días no poseemos noticias relevantes, aunque es conveniente mencionar que el día veinticuatro de julio de 1.995 fueron aprobados los estatutos de la actual cofradía por el obispo de la diócesis D. Santiago García Aracil.

 

Liturgia

             Conocidos son por todos los jabalquinteños y por muchos vecinos de los pueblos comarcanos los tradicionales pregones litúrgicos que teniendo como referente las imágenes de Nuestro Padre Jesús Nazareno y María Santísima de los Dolores, se celebran año tras año desde tiempo inmemorial en el templo de la localidad, en la madrugada de Viernes Santo.

              Se trata de varios romances, redondillas y silvas que incluyen en su letra el relato de la Pasión, muerte y Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo.

              Se cree que comenzaron a interpretarse en el siglo XVII, ya que son de los de tipo "Artístico" compuestos a mediados de este siglo.

              En este acto litúrgico se intercala  el tradicional "Sermón de la Madrugada", del cual se escribió hace dos siglos lo siguiente: "Las gentes están separadas, y los hombres cuando hay sermón se sientan los unos en bancos y los otros, que son los más, en los extremos recogidos de sus capas para estar algo elevados".

             Mención especial merece el pregón de "El Paso", interpretándose y escenificándose a las puertas del templo, siendo observado por varios miles de devotos y demás curiosos que vienen de otros lugares.

            María Santísima se arrodilla, se acerca, abraza y despide a su Hijo Jesús antes de su crucifixión.

            La fiesta en honor de nuestro patrón se celebra en la actualidad el día veintiséis de julio, con sus fiesta religiosa por la mañana y la procesión al caer la tarde, aunque hace ahora medio siglo, se celebraba en el mes de mayo. Parece ser que el cambio de fecha se verificó para que pudieran participar y disfrutar de la misma los jornaleros que por esa época del año solían segar, acarrear y sacar el grano que posteriormente se almacenaría en los graneros.

Anecdotario

            Según he podido escuchar de labios de nuestros antepasados, en una ocasión vinieron al pueblo, en las postrimerías del siglo XIX unos tratantes que después de haber visitado en templo y orado ante los pies del Nazareno pretendieron cambiar la imagen por otra de parecidas características. La voz se cundió entre los vecinos acudiendo todos, aturdidos, al lugar e invitándolos gentilmente a abandonar cuanto antes la localidad  no sin antes recordarle la conveniencia de no volver jamás.

           

NUESTRO PADRE JESÚS:

LEYENDAS ALREDEDOR DEL MUNDO.

 

Pedro Antonio López Yera.

 

Si hay una imagen, una devoción, un espíritu divino reencarnado en devoción popular, es sin duda, NUESTRO PADRE JESÚS.

Si buceamos, aun brevemente, por la imaginería, la imaginación, el amor y la devoción de los pueblos, encontramos innumerables advocaciones para este entrañable compañero, amigo, salvador y guía de nuestra vida cristiana. No podemos, por extenso, reproducir el listado con que la admiración, a veces ingenua, a veces extremadamente piadosa, hace nombrar al Nazareno. Sin embargo, por conocidas, no podemos sino hacer mención de algunas como NUESTRO PADRE JESÚS DEL GRAN PODER, DE LAS MISERICORDIAS, DEL CONSUELO EN EL DESPRECIO DE HERODES, EL RICO, DEL AMOR Y LA ENTREGA, DEL LLANO, DE LAS PENAS, DE LA HUMILDAD, DE LA VICTORIA o DEL RESCATE.

 

Todas y cada una de estas imágenes están arropadas por cofradías que las veneran por lugares no siempre conocidos por el gran público y en ocasiones, incluso, sin ayudas oficiales en países de mayoría no católica.

Las imágenes de NUESTRO PADRE JESÚS se nos presentan en una gran diversidad de técnicas imagineras. Existen articuladas, de cuerpo completo, con pelo natural, de torso y manos… pero no es ese el punto que nos interesa en esta ocasión.

Conocer que este Nazareno o aquel otro fueron esculpidos por las artesanales manos de un afamado orfebre de la madera no resulta suficiente ante el anhelo de una devoción popular.

Quizá alentadas por el anonimato de muchas de ellas, las imágenes de NUESTRO PADRE JESÚS están adornadas en multitud de ocasiones por un origen misterioso, de leyenda sobrenatural, de aparición sorprendente ante los atónitos ojos de piadosos fieles que dedicaron su vida posteriormente a transmitirlas.

Las hay muy conocidas. No haremos hincapié en esta breve introducción al mundo fantástico que envuelve a la imagen del Nazareno a la archifamosa leyenda de la imagen denominada “EL ABUELO”, de profunda y arraigada vivencia en Jaén.

Pero si que nos iremos a dar la vuelta al mundo para conocer algunos detalles de otras imágenes que dejan caer su manto de protección en otros países, incluso en otros continentes.

 

                                                                       **********

 

MÉXICO: NUESTRO PADRE JESÚS DE MAZAPIL.

 

Empezaremos por México. En Zapatecas existe una pequeña localidad llamada Mazapil. A fines del siglo XVI, al volver unos trabajadores por el camino de un rancho llamado “Santa Olalla”, a unos 16 kilómetros del pueblo, al llegar junto a un  arbolillo, que aun hoy se conoce como “pinito”, les sorprendió ver un gran cajón forrado de cuero, con bisagras de bronce y clavos dorados.

Sorprendidos, no  se atrevieron a acercarse e investigar el contenido de aquella caja.  Decidieron avisar a las autoridades del pueblo, mientras algunos de ellos se quedaban al cuidado del extraño hallazgo.

En el pueblo, la noticia corrió como la pólvora. No solo acudió el alcalde, sino que casi todo el pueblo se interesó por el extraño acontecimiento.

 

Al abrir con sumo cuidado el arcón, encontraron  una imagen en perfecto estado de conservación. Uno de los empleados exclamó: “¡Mi Padre Jesús!”,

 

Después de que el Alcalde y el pueblo hubieron adorado la santa imagen con la mayor devoción, rezando el rosario, la condujeron a Mazapil;  en principio y por carecer de templo, fue colocada en la humilde capilla de “La Veracruz”. En dicha capilla, que ya entonces estaba bastante deteriorada, estuvo la santa imagen, hasta que el Alcalde y el párroco, temiendo que el estado ruinoso en que se encontraba perjudicara a la imagen, dispusieron que fuera trasladada a la Hacienda de Cedros, por  erigir allí una capilla en mejores condiciones.

 

Pero como los vecinos de Mazapil no estaban  muy conformes con que se llevara la imagen a Cedros,  se comenzó a recolectar donativos para la construcción de un templo (que es el que hoy existe) para calmar los ánimos ya excitados del vecindario.

 

La  construcción empezó  el año de mil seiscientos cincuenta aproximadamente Lo que si consta es que la parroquia y la capilla datan de una misma época y son de una misma construcción, como lo indican el enlace de sus arcos, el estilo de su ornato y la calidad de su mineral.  

 

Una vez construida y perfectamente decorada la parroquia se trasladó la imagen de Cedros a Mazapil, pero de este acto no existe documento alguno en el archivo de la parroquia.

 

La imagen mide 1,80 metros, está inclinada hacia adelante para cargar la cruz y  tiene los brazos articulados. Y su expresión hace honor al dicho:  “Ecce vidimus eum non habentem speciem neque decorem aspectus ejus eo non est”.  (He aquí lo que vimos y no tiene belleza ni esplendor; no es hermoso a la vista.) Tal es el dolor que indica su expresión.

 

 

                                                           **************

 

ESPAÑA: JAÉN, JAMILENA. EL LIENZO DE NUESTRO PADRE JESÚS.

 

Dejamos al pueblo mexicano con su devoción y nos acercamos a un pueblo vecino: Jamilena. Sin cruzar mares ni océanos también podemos disfrutar de otra leyenda popular referida a Nuestro Padre Jesús.

 

Terminando el siglo XVII, en la que hoy se llama Calle de Jesús Nazareno, vivían Juan y Potenciana. Él trabajaba en el campo y en los fríos inviernos recogía leña para venderla en los pueblos cercanos.

Ella, con poca salud, permanecía en el hogar. Entre sus pequeños deseos destacaba  tener un cuadro de Jesús con la cruz.

Un día,  Juan iba con su haz de leña para venderlo. Al llegar a "Los Picones", se encontró con un desconocido que llevaba un cuadro como el que su mujer deseaba. Juan  se le acercó, habló con él y le comentó la ilusión de su mujer enferma. Sin embargo, iba a vender la leña y por tanto no tenía dinero para comprárselo.

El desconocido, conmovido por la fe de Juan, le entregó el cuadro indicándole que no se preocupara. Podía llevarse el cuadro y él lo esperaría para que se lo pagara una vez vendido el haz de leña.

Pero Juan volvió con el dinero para pagar su deuda y no volvió a encontrar a aquel hombre misterioso Espero hasta el anochecer y volvió a casa.

 

Potenciana no supo como reaccionar. Su primera idea fue colocar el cuadro  en un improvisado altar que hicieron en la sala.

La noticia, una vez más, corrió como la pólvora. Los más y los menos fueron comentando el origen milagroso de aquel cuadro y las gentes acudían  a la humilde casa de Juan y Potenciana para rezar y pedir al Nazareno.

Cuentan  que en una ocasión el cuadro  sudó sangre. El revuelo fue tal que las autoridades religiosas tomaron medidas y se dispuso que se trasladase a la parroquia de Ntra. Sra. de la Natividad y, desde entonces cuando sale en procesión siempre se hace una parada  frente a aquella casa en que la providencia quiso que apareciera.

Otro hecho milagroso aconteció poco después. Como la parroquia de Jamilena y la de Martos, la de San Amador y Santa Ana, pertenecían al mismo distrito eclesiástico,  el párroco decidió trasladar el cuadro de Nuestro Padre Jesús a Martos para favorecer las peregrinaciones que iban en aumento por el fervor popular que el lienzo iba generando.

Se preparó un carro tirado por bueyes y, cuenta la tradición, que al pasar por  un  puente que hay a la salida del pueblo, el carro se hizo tan pesado que a los animales les fue imposible arrastrarlo y Ante la imposibilidad de continuar el viaje decidieron volver a la parroquia. Para el camino de vuelta, los bueyes pudieron arrastrar sin ningún esfuerzo el carro con el cuadro de Nuestro Padre Jesús.

Durante muchos años, Nuestro Padre Jesús salvó, según afirma la tradición, al pueblo de grandes epidemias, sequías y catástrofes de todo tipo. Desgraciadamente, los altercados que se produjeron en 1936 hicieron que tras muchas vicisitudes, el cuadro desapareciera.

                                                           ******************

MARRUECOS: NUESTRO PADRE JESÚS DEL RESCATE.

Damos otra vuelta por el mundo  y nos detenemos en Marruecos, donde hallamos una interesante leyenda referida a Nuestro Padre Jesús, llamado por unos “Del rescate” y por otros sencillamente “De Medinaceli” por la relación de la escultura con esta afamada familia, como después aclararemos.

Esta imagen pertenece a la escuela Sevillana, fechándose en el segundo o tercer decenio del siglo XVII.

En esta ocasión la historia no nos lleva a la aparición milagrosa de la imagen. Trasladémonos en el tiempo a 1.645, año en que  fray  Francisco Guerra, obispo de Cádiz nombra a los Padres Capuchinos capellanes de Mehdia o Mámora, (Plaza conquistada a Marruecos –en el reino de Fez-  en 1614 y que los españoles llamaron “San Miguel de Ultramar”. 

 

En 1681 el ejército moro se apoderó de Mámora  haciendo cautivos a  soldados y civiles y tomando como botín  las imágenes y objetos sagrados encontrados. Aunque se consiguió la libertad para los padres capuchinos, estos no quisieron abandonar a sus feligreses y a las imágenes entre las cuales se encontraba la de  NUESTRO PADRE JESÚS.

 

            Las gentes de Fez, en clara oposición a las ideas cristianas, ultrajaron las imágenes y las llevaron como burla a Mequinez, entregándolas al  Rey Muley Ismael. Este las mandó arrastrar por las calles y después preparó un espectáculo en el que  las echaron a  las fieras para que estas las despedazaran como si fueran cristianos en el mundo antiguo. 

             A la imagen de  Nuestro Padre Jesús Nazareno mandó el Rey que fuera arrastrada  y echada  a un muladar  entre las burlas y escarnios de la población.    

 

            Por aquel entonces, Fray Pedro de los Ángeles, Trinitario Descalzo, ofreció rescatar las imágenes con dinero. La codicia convenció al monarca y permitió que salvase los restos de las imágenes y las guardase, pero diciéndole que si volvía a dedicarlas al culto,  lo habrían de quemar vivo.

 

La orden de  los Trinitarios Descalzos,  que realizaba labores  de mediación  para salvar a los cristianos cautivos y  mantenía pequeños hospitales-hospicios para atenderlos, se dedicó pues a la custodia de las imágenes y las trasladó a Ceuta a principios de 1682. Sin embargo, dados los  singulares avatares por los que había pasado la imagen del Nazareno, la congregación decidió adquirir una nueva imagen a la que dieron el nombre de  “Jesús Nazareno Cautivo y Rescatado”, que aun hoy sigue recibiendo culto en Ceuta.

 

La imagen original llegó a Gibraltar, luego fue trasladada a Sevilla y, una vez restaurada, se depositó en Madrid, en el convento de los Trinitarios.       

Algunos años después, en 1686 y en 1716,  los duques de Medinaceli hacen donación de unos terrenos  y de sustanciosos fondos económicos para que la venerada imagen tuviera un lugar adecuado para el culto.

Las distintas situaciones que acontecieron a continuación, como la supresión de las órdenes religiosas por José Bonaparte y  la desamortización de Mendizábal hacen que la imagen peregrine por distintas iglesias, capillas y hasta almacenes.

Con todo ello, el culto a la imagen fue perdiéndose hasta que  los duques de Medinaceli, de acuerdo con el Obispo de Madrid, deciden poner al frente de la iglesia de Ntro. Padre Jesús Nazareno a los Padres Capuchinos en julio de 1895. Desde esta fecha la imagen va ganando en culto, devoción y fervor por parte del pueblo madrileño, quedando como recuerdo de la vieja leyenda del enfrentamiento con los moros, la denominación de “Nuestro Padre Jesús del Rescate”.

 

 

                                                                       **************

 

EL MILAGRO DE LA FAVORITA DEL REY MORO

Y LAS MONEDAS DE PLATA.

 

Aunque los historiadores no se han puesto de acuerdo sobre la imagen de Nuestro Padre Jesús a que se refiere la siguiente leyenda, hay una mayoría que la relaciona con la “Del Rescate” de la que hemos hablado en el apartado anterior, al menos por haber sido también rescatada a un rey moro por unas monedas de plata.

La leyenda ha recibido muchos nombres y versiones a lo largo de la historia, pero vamos a recoger la que ofrece nuestro paisano de Baeza, Juan de Jesús María, fraile trinitario que la escribió en 1776 con el tituló “El redentor redimido”.

Para adentrarnos en los “secretos” de los harenes moros, la leyenda nos cuenta cómo vivían las favoritas de los sultanes y reyes de la época, deteniéndose en una bellísima mujer llamada Rosaura, que de forma discreta se había convertido al cristianismo y se había puesto en contacto con los religiosos que mantenían un convento en tierras norteafricanas.

Los religiosos ofrecen a Rosaura cinco mil pesos de plata por una imagen de Nuestro padre Jesús que, una vez más, había sido apresada por los ejércitos del rey Muley.

 

Rosaura trata de inventar una estratagema para que su señor no la descubra y, sin embargo, poder entregar la imagen a los religiosos cristianos. Habla con Muley y le convence para que el precio a pagar sea el peso de la imagen en monedas de oro y plata. 

 

Cede el rey a los encantos y zalamerías fingidas de Rosaura y se prepara una balanza en la que se coloca la imagen, bastante deteriorada por el maltrato recibido.

Cuando las huestes moras van echando monedas en el platillo contrario, la balanza se equilibra cuando solo van unos treinta reales.

Tanto el rey como su corte montan en cólera y deciden traer nuevas balanzas para comprobar que no se trata de una trampa de los cristianos.

Todo es inútil.  Siempre que se repite el proceso, Nuestro Padre Jesús sigue pesando solamente treinta reales.

Indignados los infieles al ver que no podían recibir casi nada  por la imagen, la arrojaron a una hoguera, pero no se quemó. Asombrados,  la encerraron en una mazmorra del palacio y despidieron a los religiosos españoles.

La divina providencia quiso que  se declarara  una epidemia muy grave por aquellos días,  que aterró a los musulmanes, los cuales, interpretándolo como un castigo y ante la insistencia de Rosaura ante el rey, decidieron devolver la imagen.

Queda de nuevo documentada una distinta opción que sustenta el nombre de Nuestro Padre Jesús del Rescate.

Es curioso que esta leyenda tiene distintas versiones dedicadas a otras imágenes de Nuestro Padre Jesús, por ejemplo, otra de las mas conocidas, esta vez en Extremadura, es la de la imagen de ESPARRAGOSA DE LA SERENA (Badajoz).

 

Cuenta en este caso la tradición que los Marqueses de la Mena querían construir una capilla en la iglesia de Sta. María Magdalena.  Les pusieron como  precio depositar una piel de buey llena de monedas de oro, a lo cual accedieron.

La capilla fue construida y sus fundadores querían que allí se venerara una imagen  de Nuestro Padre Jesús Nazareno.

Puestos manos a la obra, los Mena no consiguen encontrar ninguna imagen  que les guste a pesar de recorrer todos los imagineros de la provincia.  De  regreso al pueblo, desencantados,   encuentran en el camino a un viejo vestido de blanco, con unas largas barbas encanecidas, el cual les dijo que él sabía dónde podían encontrar lo que buscaban. 

Cuando la familia volvió a Badajoz y fue al lugar que el viejo del camino les había dicho, un antiguo convento, pudieron ver allí un Nazareno que les impresionó, por lo que decidieron comprarlo.

El precio, como en otras leyendas,  fue su peso en oro.  La imagen fue colocada en una balanza para poder saber el precio, pero sucedió algo inesperado, la balanza se equilibró con tan sólo una onza de oro.

Una onza o treinta reales… Nuestro Padre Jesús había vuelto a “merecer” un precio justísimo: el del amor, la entrega y la devoción de quienes en Él creían.

 

 

                                                           ******************

 

 

 

 

 

 

 

 

LA LEGENDARIA APARICIÓN DE

“NUESTRO PADRE JESÚS DE PETATLÁN” (1917)

 

 

Cerca de Sierra Madre, en la aldea de Petatlán,  los indígenas malvivían con su agricultura casi de subsistencia y bajo el pie feroz de la esclavitud. El poblado había sido fundado por Fray Francisco de Villanueva y conquistado después por Pedro de Alvarado.

Periódicamente se acercaban por estas tierras misioneros de distintas órdenes para consolar, en la medida de lo posible a los indios, muchos de los cuales se habían convertido al cristianismo.

Solían reunirse en una pequeña choza que hacía las veces de iglesia  en la que veneraban una imagen de San Antonio, de tosca madera muy deteriorada.

Durante la visita de uno de los religiosos, de quien no nos ha quedado el nombre, la pequeña comunidad decidió recaudar algunas monedas para poder comprar una imagen de Jesús con la cruz. Todo ello a base de privaciones y esfuerzos dada su escasa economía.

El religioso partió de camino con la recaudación que el amor y la devoción de los aldeanos había podido reunir no sin antes celebrar un acto de acción de gracias al Altísimo.

La noche siguiente, al retirarse el religioso a descansar, y tras haber elevado al cielo sus oraciones, escuchó unos golpes suaves en la puerta de su humilde albergue. Pensó que se trataba de algún enfermo grave a quien habría que   llevar los auxilios de la religión en su última hora.

Abrió la puerta y observó a quien tenía delante. Era  un hombre pobremente vestido, con sandalias que dejaban ver unos pies limpios, tanto como  su indumentaria. Su piel era morena y los ojos, grandes, dejaban ver una sensación de enorme tristeza. Una sonrisa dulce y conmovedora jugaba en el rictus de sus labios,  que eran como pincelada de sangre dibujada entre la barba.

 

 El clérigo notó que se encontraba ante un espíritu superior. Le invitó a pasar. Sin mediar más palabras, el desconocido le dice. - Sé que necesitan una  escultura  de la imagen del Redentor y que para obtenerla vais de  viaje a lejanas tierras. No hagáis, señor,  tan penosa peregrinación. Yo puedo hacer aquí lo que buscáis, mejor de lo que imagináis. Ahorraréis tiempo y dinero y  no tendréis que abandonar a vuestros feligreses además. El buen pastor no debe alejarse mucho del rebaño a quien  apacienta.

 

-¿Sois pues escultor?. Preguntó el sacerdote.

-Lo soy, efectivamente, mi padre moldea y yo hago en su nombre lo demás.

-Y vuestro padre, ¿ha venido también a esta tierra, donde imagino que sois ambos extranjeros?.

- Él jamás me abandona. Está y va conmigo siempre.

 

 El sacerdote aceptó la idea que el desconocido le proponía, pero sospechaba que no fuera suficiente la cantidad de dinero reunido, para satisfacer el precio de la obra que ya se estaba imaginando.

 

 

Angustiado, se atrevió a preguntar: -¿Cuánto vale la escultura que ofrecéis hacerme

-No os preocupéis. Bien alcanzara lo suscrito con tantos sacrificios por vuestros feligreses. No os preocupéis por eso, que  no será mucho.

Pasados dos días, uno de vuestros fieles ha de traeros señas del lugar cercano donde podréis recibir mi obra.

 

Mientras el desconocido se alejaba, el sacerdote se preguntaba: -¿Quién era y de donde venia el hombre que acababa de fascinarlo con su presencia y el embrujo de su palabra. ¿Por qué él instintivamente se había sentido pequeño ante la modesta sencillez de su visitante?.

 

Después se arrodillo. La oración se atropellaba en sus labios pálidos de sorpresa. Tras el descanso volvió a la aldea y explicó, como excusa,  que aplazaba su partida hasta días próximos pues al estar cercana la celebración del “viernes de dolores” debían celebrarlo aun sin contar con la nueva imagen. En realidad dudaba si todo aquello no habría sido un sueño y no quiso alertar a sus feligreses.

 

 El domingo siguiente toda la aldea de  Petatlán se congregaba en torno a un pequeño altar de ramas  que se había improvisado para recordar la llegada a Jerusalén.

Cuando el sacerdote empezaba la celebración, un nativo leñador se abre paso hasta el altar, con paso agitado y atropelladamente dice: - Señor cura, el padre Jesús se me ha aparecido aquí cerca,  cansado el pobrecito con su cruz al hombro. Parece que intenta  levantarse y seguir caminado. Vamos, señor  cura, vamos a encontrar al Padre Jesús que viene a vernos…

 

 Hubo en los aldeanos  un movimiento de incredulidad y de disgusto que se tornó en sorpresa, cuando, cayendo de rodillas, arrasados en lagrimas los ojos, el cura dijo mirando al cielo:  -Gracias, Dios mío, tu divino poder hizo el milagro.

 

 

 El pueblo en masa  siguió al campesino sin ni siquiera comprender a donde iba.  Llegaron hasta lo que hoy se llama  "El Arroyo de la Imagen". Un riachuelo con gran vegetación  Y allí, a la sombra de un árbol, los ojos asombrados de la multitud, hallaron la escultura del Nazareno.

 

 El "escultor" no fue encontrado nunca. Todavía en los tiempos que corren, nadie sabe quien fue el artífice de la imagen que tanto tiempo ha vivido en su templo de Petatlán, con la cruz a cuestas camino del Calvario.

Poco después, en una procesión de palmas y de flores, en hombros de su pueblo,  la imagen de Nuestro Padre Jesús llego a Petatlán.

Un nuevo Domingo de Ramos, único e irrepetible, se había producido en una pequeña aldea entre selvas perdidas.

 

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Nuestro Padre Jesús ha generado a lo largo del tiempo leyendas, mitos, historias, milagros y apariciones. Este artículo ha recogido unas cuantas. Pocas en relación al gran número de ellas que circulan por el mundo cristiano. Gentes habrá que las pongan en duda a la luz de la razón, que duden del mitológico impulso que las aferra al imaginario popular… Pero de lo que no podemos tener duda alguna es de su presencia dentro de cada uno de aquellos que creen en la entrega, en la salvación, en el desprecio de lo terrenal y en el cosquilleo interior de un alma que nos grita desde muy dentro palabras de amor y de consuelo, de humilde aspiración de ser mejores, de abrir nuestras manos a todo aquel que las necesita.

 

 

 


                                                                                    

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EL CORPUS CHRISTI

 

 

José Cruz Utrera.

 

 

            “Corpus Christi” es una expresión latina que en español quiere decir “Cuerpo de Cristo”. La Iglesia católica celebra esta importante festividad desde el primer tercio del siglo XIII y en el año 1.247, el obispo de Lieja (Bélgica), Roberto de Torote, ordenó la celebración de esta nueva fiesta. Poco después en 1.264 el Papa Urbano IV mandó que todo el mundo católico conmemorara solemnemente la institución de la Eucaristía, el Corpus Christi, que se estableció como fiesta movible del calendario litúrgico el jueves sexagésimo día después del domingo de Pascua de Resurrección.

Jabalquinto. Altar del Corpus Christi. Calle Federico García Lorca.

 

El Concilio de Trento (norte de Italia), que fue inaugurado por el Papa Paulo III en 1.545 y clausurado en 1.563 por Julio III, es uno de los más importantes de la historia de la Iglesia y trató de neutralizar y rebatir las doctrinas protestantes que se extendían por Europa. Las conclusiones de este trascendental concilio estuvieron encaminadas a potenciar el culto a la Virgen María (España siempre defendió con gran determinación la Inmaculada Concepción de la Madre de Dios), a los santos y especialmente a la Eucaristía. Por este motivo, tomó un extraordinario desarrollo la procesión del Corpus Christi, sobre todo en España.

 

Jabalquinto. Altar del Corpus Christi. Calle Hernán Cortés.

 

En nuestro país destaca el Corpus de la ciudad de Toledo, de gran esplendor, con una magnífica custodia de plata, oro y piedras preciosas, elaborada en el año 1.517 por Enrique de Arfe. Pesa 17 arrobas (195,53 Kilos) y consta de 5.600 piezas admirablemente ensambladas. Se guarda en la Capilla del Tesoro de la Catedral. La procesión del Cuerpo de Cristo, bajo palio, cuenta con la presencia de las máximas autoridades religiosas y civiles, presididas por el arzobispo- cardenal primado. Gran muchedumbre se agolpa en las calles de Toledo y, con silencioso fervor, participa en esta fiesta religiosa, adornando las calles entoldadas con flores y tapices, mientras repican las campanas de la catedral con gran regocijo.

También tiene mucho prestigio el Corpus de Granada, Sevilla, Ávila, Burgos, Zaragoza y Baeza.

 

Jabalquinto. Altar del Corpus Christi. Plaza de España.

 

En Jabalquinto se celebra la procesión del Corpus Christi con gran magnificencia y fervor popular desde hace mucho tiempo. Las calles se alfombran con juncias y otras hierbas aromáticas y los balcones se adornan con banderas y mantones de Manila. A lo largo del recorrido, desde las ventanas y balcones, se derraman pétalos de rosa sobre la custodia del Cuerpo de Cristo, que va acompañada por el cura-párroco y las autoridades municipales, así como una gran cantidad de fieles. También, muchos vecinos colocan artísticos altares frente a sus casas, por donde ha de pasar la procesión, muy bien adornados con flores, espigas y pan, en clara alusión eucarística. Como buenos cristianos, debemos procurar conservar y realzar esta hermosa festividad del Corpus Christi, de enorme importancia para la Iglesia católica y de gran trascendencia dentro de la tradición histórica de Jabalquinto, nuestro pequeño pero querido pueblo.

 

Jabalquinto. Altar del Corpus Christi. Calle Cristóbal Colón.

 

LA NOCHE DE LOS QUINTOS

 

Antonio García Sanz.

 

En la madrugada, mientras despiertan los dulces sueños de un niño travieso, se acerca en lontananza la voz siempre agradable del inquieto acordeón.

 

Se distinguen risotadas mezcladas con familiares melodías. De vez en vez un silencio, de cuando en cuando otro trago y otra nueva melodía.

 

-¿”Amos ase la Luisa”?

-¡”Amos”!.

- “Clavelitos, clavelitos, clavelitos de mi corasón...”

 

Paso a paso van recorriendo las pedregosas calles del pueblo con la dulce ilusión de rondar a la amada o la tibia esperanza de servir a la Patria.

 

-¡Viva la quinta del sesenta y tres!.

-¡Viva!.

 

El “zancas” con los dedos algo entumecidos por el intenso frío pero con el entusiasmo de siempre regala las alegres notas al cielo andaluz. Las vivas ascuas del cigarro quisieran calentar la noche jabalquinteña. Entre tanto el intrépido humo se confunde con la espesa niebla que impide ver mas allá de aquella esquina.

 

Jabalquinto. Cuadrilla de quintos. Año 1.970

Los “quintos” con sus trajes recién estrenados, algo deslucidos ya por el noctámbulo trajín, suben entrelazados “la cuesta la botica”, camino de la plaza de abastos.

 

-¡Buenos días Juana!

-¿Dónde vaiscondenaos”?, ¡vayanochesicaque habéisdao”!.

-¡Pontecatorse mansanillas”!.

 

Juana, “la de la manzanilla”, mujer buena donde las haya, prepara pacientemente los jarabes, que deben saber a gloria.

 

-¡Otra quinta más!

-¡Ea!.

Jabalquinto. Mercado de Abastos.

 

Poco a poco las cuadrillas, acompañadas de los suyos, van llegando a “la carrera” y aguardan a Juan, el alguacil, que un año más abrirá de par en par las puertas del viejo ayuntamiento.

 

Hartos ya de deambular por los angostos y oscuros callejones y con las gargantas rotas del uso, los quintos esperan la llegada de don Francisco, el médico, para poder dar la talla.

 

El “zancas”, que ambienta la espera, muestra el cansancio en sus ojos mientras su mano diestra acaricia ágilmente las escalas del ronco acordeón.

 

Jabalquinto. Antiguo ayuntamiento.

 

¡Cómo han pasado los años!.

 

Aquel niño travieso de apenas cumplidos los cinco, vela ahora otros sueños, llevando siempre en el corazón, “la noche de los quintos” de su pueblo.

 

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PREGONES LITÚRGICOS DE JABALQUINTO

  Antonio García Sanz  

 

            Existen en Jabalquinto desde tiempo inmemorial, unos pregones que se interpretan en Semana Santa y que bien merecen ser escuchados en alguna ocasión.

            Hablar de su origen es prácticamente imposible porque no hay datos que lo confirmen, aunque si indicios.

            Se trata de varios romances, redondillas y silvas que incluyen en su texto, el relato de la Pasión, Muerte y Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo.

            Se cree que se cantaron por vez primera en el siglo XVII.

            Por la importancia que tienen, hagamos mención al contenido de estos.

 

Primer pregón de Viernes Santo

 

Narra la Última Cena de Jesús con sus apóstoles, el día en que instituyó la Eucaristía.

            De forma sencilla y trágica a la vez describe con nitidez, el camino de Jesús con la cruz a cuestas hacia el Monte Calvario.

            Cuenta el dolor y la amargura de las “Tres Marías”, al pie de la cruz.

            Se trata de un romance de los de tipo “Artístico” de mediados del siglo XVI o comienzos del XVII.

            Tiene treinta y cuatro versos, que riman en asonante los pares, quedando libres los impares.

            Este romance, es de los compuestos por los llamados poetas cultos, los cuales, aplicaban el metro octosílabo.

 

 LETRA Y MÚSICA DEL PRIMER PREGÓN

 

 

Segundo pregón de Viernes Santo 

 

            Nada más comenzar, el anónimo autor, nos hace una presentación del “Reo”, del “Redentor”, de la “Eterna Sabiduría”, para seguir con una narración que describe la necesaria muerte del Hijo de Dios y de María.

            Continua con la amargura de Jesús en el “Huerto de los Olivos” y termina con unas palabras de ánimo al “Dulce Dueño” y “Fino Amante”.

            Cuarenta versos contiene este segundo pregón.

            Se trata de diez redondillas unidas y su origen data del siglo XVI.

            Rima el primero con el cuarto y el segundo con el tercero.

 

LETRA Y  MÚSICA DEL SEGUNDO PREGÓN

 

 

Tercer pregón de Viernes Santo

 

             Treinta y dos son los versos que utiliza el anónimo autor para poner en boca de Poncio Pilatos los cargos y la sentencia que llevan a la muerte a Jesús el Nazareno.

            Explica cómo ha de cumplirse esta primera sentencia del Cesar Marcos Cornelio.

            Parece tratarse de una silva, que a causa de su transmisión oral se haya ido deteriorando.

  LETRA Y  MÚSICA DEL TERCER PREGÓN

Cuarto pregón de Viernes Santo

 

            Es el más corto de todos los pregones y además el último que se interpreta en la madrugada del Viernes Santo; el que precede la salida de Jesús del templo, seguido de su Madre María.

            Sólo tiene veintiún versos. En ellos el autor se compadece de Jesús “Sabiduría” y “Hermosísimo Hijo de María”, por haber sido sentenciado, arrastrado y escupido.

            Termina haciéndose eco de la voluntariedad en la muerte de Jesús.

            Se trata de una silva, versos endecasílabos y heptasílabos que riman a gusto del poeta; el mismo incluye un verso suelto.

LETRA Y  MÚSICA DEL CUARTO PREGÓN

 

Pregón de la Soledad

 

            Nos conmueve el corazón María en este pregón, al mencionar su desventura, su desamparo, su soledad, tras la muerte de Jesús. Le recuerda que debe visitarla en el Cielo y que le abra las puertas del mismo después de su resurrección.

            Los veinticuatro versos  que contiene este pregón tienen idéntica estructura que el primero de la madrugada. Se trata pues de un romance, en el cual riman en asonante los pares. Su origen se fecha entre el siglo XVI y XVII.

            Hay todavía otro pregón que no se ha podido recuperar y que se cantaba la tarde de Jueves Santo, después de la celebración de la Eucaristía, justo antes de la salida del Santísimo Cristo de la Humildad, “Amarrado”. Todos los esfuerzos en pro de su recuperación han servido de poco debido al corte generacional producido en la familia que lo interpretaba.

  LETRA Y  MÚSICA DEL  PREGÓN DE LA SOLEDAD

 

 

Pregón de “El Paso”

 

            Mención especial merece el pregón de “El Paso”.

            Son diecisiete versos que se repiten.

            Este pregón se interpreta, mientras las imágenes de Jesús Nazareno y su Madre, María Santísima de los Dolores, se encuentran, se acercan y se abrazan a las puertas del templo.

            Todo el pueblo, unido a los cientos de curiosos que cada año nos acompañan, contemplan emocionados esta representación del “Eterno Abrazo” de Jesús y María en la Pasión.

            Comienza el pregón con la Virgen arrodillada delante de Jesús, su Hijo. Más tarde María le habla tiernamente pidiéndole que le abrace. Jesús abre los brazos mientras que su Madre, sin perder tiempo, se acerca para abrazarle. Durante el abrazo, el desconocido autor nos recuerda la sangre de Jesús derramada por todos nuestros pecados.

            Mientras se despiden, Jesús bendice a su Madre María y a todos los jabalquinteños hermanos suyos.

            Es preciso considerar que este pregón tiene melodía diferente al resto.

 

LETRA Y MÚSICA DEL PREGÓN DE "EL PASO

 

 

 

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SONETO A JESÚS NAZARENO

Un gran alivio siento, inagotable,

al vislumbrar la triste y gris silueta,

en la lonja cada vez más repleta

de un sentido silencio interminable.

¡Qué delirio insistente, intransitable

anida en la plazuela recoleta,

albergando en su seno, tan coqueta,

la cara de Jesús, intransmutable!.

Llegados ya, por fin, con añoranza,

en el instante idóneo convenido,

pudieron contemplar la hermosa danza,

el tierno andar del Redentor herido.

Hoy tan solo les queda la esperanza

de haber dejado su deber cumplido.

 

Antonio García Sanz

julio 1.993

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AL VIEJO OLIVO DEL CERRO

 

El amanecer temprano

con su resplandor primero,

la caricia de la vara

que le peina los cabellos,

le despiertan de mañana

de su sueño sempiterno.

¡Cómo han cambiado los aires

a lo largo de su tiempo!,

ayer con ellos dormía,

hoy le mantienen despierto;

el sol y la lluvia, amigos,

revelan su arcano lamento.

 

Antonio García Sanz

Febrero 2.000

 

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