La localidad

    El Llano de Zafarraya

La localidad.

La localidad de Zafarraya  se sitúa al SO de la provincia de Granada, en la comarca de Alhama de Granada, limitando su término municipal con la provincia de Málaga. Por carretera, dista 80 kms. de la ciudad de Granada.

La población actual es de 2.157 habitantes, distribuidos en dos núcleos de población, Zafarraya y su pedanía, El Almendral.

Celebra su fiesta patronal el 3 de mayo en honor del Señor de las Tres Marías. Los vecinos manifiestan su fervor rindiendo culto a esta imagen, de origen desconocido, dibujada sobre cristal con un estilo simple y firmes trazos en negro que representa un lienzo similar al de la Verónica mostrando el rostro de Cristo crucificado, con la corona de espinas. 

Se le atribuyen  milagros tales como la salvación de la propia imagen tras un incendio y el fracasado intento de borrarla con agua hirviendo durante la Guerra Civil, o como la desaparición y posterior localización de la imagen en la sierra por un pastor, extrañado por el comportamiento de su ganado. 

Los festejos con motivo de la Feria Grande se realizan el 21 de septiembre. 

 

Zafarraya está situada sobre una colina, dominando un llano de gran belleza natural:  Vista de la localidad de Zafarraya 

El Llano de Zafarraya.

El territorio conocido por el nombre de "Llano de Zafarraya" es compartido por los términos municipales de Zafarraya y de Alhama de Granada. 

El primero de ellos comprende la zona occidental en la que se ubican las poblaciones de Zafarraya y su anejo El Almendral, situado a unos 3 Kms. de la villa. 

La zona oriental pertenece al término de Alhama de Granada. En ella se ubica la población de Ventas de Zafarraya y la barriada de Pilas de Algaida; ambas son pedanías del municipio de Alhama. Ventas está situada junto al llamado "Boquete de Zafarraya", paso natural por donde transcurre la carretera que une la Autovía A-92 con Vélez-Málaga y Torre del Mar, en la provincia de Málaga. El "Boquete" se puede apreciar bien en la siguiente fotografía. 

Vista, orientada hacia el mediodía, del Llano de Zafarraya y del Boquete.

  Datos geográficos.

El llano es un valle totalmente cerrado, con una extensión de unos 10 kms. de largo y 3.5 kms. de ancho. Su formación geológica recibe el nombre de polje o poljé, para ser más exactos; es decir,  un tipo de relieve caracterizado por el modelado en hueco de las rocas que son, sobre todo, calcáreas. Los poljés son vastas depresiones cerradas, de fondo plano, abundantes en Bosnia-Herzegovina, de donde procede su nombre. 

Bajo el Llano existe toda una red de cuevas calizas, fosas y corrientes de aguas subterráneas Al ser una llanura endorréica (que desagua en sí misma) las aguas del arroyo de La Madre, que atraviesa el poljé longitudinalmente, desaparecen a través de unos sumideros. 

Uno de los principales sumideros del Llano.

Las investigaciones científicas han demostrado que las aguas de la cuenca endorréica se dividen en la zona occidental del poljé, yendo la mayor parte de ellas a la cuenca atlántica, al alimentar el caudal del río Genil  en los manantiales de Loja y Riofrío. Mientras que solo un 3%  de estas aguas sale a la superficie por el nacimiento del río Guaro que pertenece a la cuenca mediterránea. 

Rodeado por abruptas sierras, entre las que destaca Sierra Tejeda, que alcanza los 2.060 metros de altitud en su pico de La Maroma, disfruta por ello de un paisaje bellísimo. Todo esto, junto a la relativa cercanía del mar y su elevada altitud  (una media de 900 metros sobre el mar), hacen que en la zona exista un "microclima" especial. 

Este microclima genéricamente se pudiera describir como del tipo mediterráneo continentalizado; sin embargo difiere en cierta medida de este, pues los veranos son más frescos y, en las demás estaciones, destacan las frecuentes heladas, la mayor humedad a causa de la persistencia de la niebla y las lluvias que son más copiosas que en la mayor parte de la zona climática. 

Las condiciones naturales mencionadas hacen que en años lluviosos los acuíferos reciban más cantidad de agua de la que pueden absorber. Por el descuido de muchos lugareños las aguas arrastran multitud de plásticos y materiales que taponan los sumideros y agravan el problema. Incluso se han dado casos de taponamiento intencionado de sumideros por incultura o intereses variados.  

Por lo expuesto no es un fenómeno extraño que se produzcan inundaciones y la localidad se quede rodeada por las aguas durante días hasta que cesan las precipitaciones y los acuíferos son capaces de absorber el agua caida.  

Las inundaciones más espectaculares de las que se tiene referencia ocurrieron en el invierno de 1891-1892 en que las aguas alcanzaron probablemente la cota 900 y los tres núcleos de población del Llano se quedaron aislados, comunicándose entre sí gracias a una barca.

En otras dos ocasiones las aguas alcanzaron la cota 897. Ocurrió en 1962 y en el invierno de 1996-1997.

Véanse, por ejemplo, estas fotografías tomadas en enero de 1997 que muestran las inundaciones que anegaron gran parte del Llano durante varias semanas.

 

El campo de fútbol y los vestuarios durante las inundaciones. Vista del Llano inundado
Llano inundado Avenida de Andalucía

Historia.

Los datos históricos de la zona se remontan hasta la Prehistoria, puesto que los restos  del llamado "Hombre de Zafarraya" encontrados en una cueva junto al "Boquete", corresponden a la época del Hombre de Neanderthal y han sido datados en unos 50.000 años.

Otros restos fenicios y romanos confirman la presencia de estos pueblos en el Llano.

La historiadora Kim Pérez F.-Fígares ha estudiado la etimología del nombre "Zafarraya" y ha llegado a la conclusión, en contraposición a otras teorías existentes al respecto, de que el nombre del llano,  del árabe: Shafa ar Rayya,  quiere decir "Zafa de Málaga", ya que "shafa" significaba zafa o jofaina, palabra usada solamente en esta zona de Andalucía; mientras que se llamaba "rayya"  a las tierras de Málaga en la época andalusí. 

Y resulta que el Llano, que antaño se incluía en las tierras de Málaga y que se inunda con cierta frecuencia, nos recuerda justamente una zafa o recipiente para contener agua.

Tras la reconquista cristiana, los municipios cercanos de Vélez-Málaga  y Alhama de Granada se disputaron durante siglos las tierras del Llano.

A finales del siglo XVIII los pastores de Alhama  que traían  su ganado a pastar en el Llano y lo llevaban a parir a la zona soleada y abrigada de los vientos del norte de "Las Parideras", se encontraron como rivales en la posesión de la dehesa a algunos labradores provenientes de la localidad cercana de Alfarnate (Málaga). Estos últimos comenzaron a construir chozas sobre una colina y constituyeron el primer asentamiento estable de viviendas situadas en lo que hoy es la localidad de Zafarraya.

Al nuevo poblado se le denominó "Chozas" y posteriormente "Chozas del Rey". 

Las disputas mencionadas anteriormente entre sus habitantes y los de Alhama continuaron hasta que en 1813 Zafarraya se constituye como villa independiente y, poco después, como municipio. 

Zafarraya dejó de ser una localidad malagueña pasando a pertenecer a la provincia de Granada al aprobarse el Real Decreto del 30 de Noviembre de 1833 que configuró las actuales provincias andaluzas y acabó con los viejos reinos españoles.

El terremoto del 25 de diciembre de 1884 causó 25 muertos en Zafarraya. La población en aquellos años era algo superior a la actual. Derribó numerosas viviendas y la Iglesia que se estaba terminando de construir. Se construyó "El Barrio" en la parte baja del pueblo como ayuda a los damnificados.

Durante el siglo XX Zafarraya vivió, como todas las poblaciones de nuestro país, los infortunios y avatares de los enfrentamientos sociopolíticos, la Guerra Civil, la Dictadura franquista y la instauración de la Democracia. Vio mermada su población con la emigración de los años sesenta, pero actualmente es una de las localidades más prósperas de la provincia.

  Economía.

Hasta mediados del siglo XX la economía de Zafarraya se basaba en la agricultura de secano y la ganadería.

Sin embargo, a partir de los años sesenta, la explotación del regadío se va realizando de un modo cada vez mayor, siendo el cultivo del tomate y de la lechuga los más extendidos, seguidos por otros productos de la huerta, como coles, coliflores, habichuelas, habas, alcachofas, etc.

Las explotaciones son muy pequeñas, minifundios de poca extensión, aunque es frecuente que un mismo propietario posea varias pequeñas fincas, situadas en distintos lugares del Llano. Para la labranza, a parte de los jornaleros, aparece la figura del "medianero", parecido al aparcero de otras zonas agrícolas. Su función es la de cultivar la tierra durante uno o más años. Suele ser  a medias con el dueño. 

Los productos hortícolas se adaptan al microclima del Llano y se aplican nuevas técnicas de cultivo, como el riego por goteo; consiguiéndose una agricultura  "de primor"  y obteniendo productos de la huerta de extraordinaria calidad, cuando ya no es posible producirlos en otras zonas agrícolas. 

Sin embargo, y respecto al tomate, en los últimos años se ha visto perjudicado el paladar del "buen gourmet" ya que la exportación y la fuerte comercialización del producto han hecho que este se vea desbancado por las exigencias de un producto menos frágil y más duradero. 

A la huerta los lugareños le llaman "El motor" debido a que es un motor de gas-oil el que bombea el agua de cada pozo hasta la alberca que la almacena para el riego. Junto al pozo hay construida una caseta que sirve para guardar las herramientas y para refugiarse del calor al envasar los tomates en sus cajas. 

Un "motor" sembrado de lechugas con el pozo y la caseta al fondo.

La vida en "los motores" comienza en marzo, con la preparación de la tierra. Poco a poco esta animación va tomando más fuerza con la plantación en mayo del tomate  y  la actividad del Llano alcanza su mayor frenesí a mediados y finales de agosto, en el apogeo de la recolección del fruto del tomate. 

Los productos recogidos se llevan a "las corridas" en donde se subastan a diario y se distribuyen por los mejores mercados nacionales e internacionales. Cuando finaliza el verano la actividad va cesando paulatinamente en función del tiempo atmosférico, hasta que las primeras heladas de octubre o noviembre terminan con la cosecha. Es el momento de recoger y guardar las gomas de riego y las cañas que sirven de tutores a las plantas. Y de descansar hasta la nueva campaña.

Otro sector que cada vez va tomando más importancia es el de los servicios al agricultor, como es el transporte que cuenta con 97 autorizaciones para vehículos de mercancías y el de los invernaderos que proveen al agricultor de las plantas que necesita, ya germinadas y enraizadas. (Ver la imagen)

En los últimos años, coincidiendo con la mejora de la economía en todo el territorio nacional, Zafarraya ve incrementarse anualmente su población desde abril a septiembre. Son muchos los inmigrantes que prestan su labor en los campos del Llano. La mayoría suelen ser inmigrantes magrebíes, aunque también se puede ver a subsaharianos e incluso se ven cada vez más trabajadores sudamericanos. 

Los inmigrantes eventuales suelen dormir en "los motores", es decir, en las casetas que hay en cada parcela; o bien en un albergue que se ha construido para alojarlos mientras encuentran un trabajo. Algunos de ellos se han establecido en la localidad de forma permanente.  

 

 

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