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El Concilio Vaticano
II introdujo las modificaciones litúrgicas que dieron mayor importancia
a la parroquia de San José y que fueron de gusto neoclásico del
siglo pasado. En la iglesia sólo se conserva un retablito neobarroco
en una capilla de la misma y erigido hacia 1953. Es un altar de
poca importancia neobarroca y posterior a la Guerra Civil.
De todas las imágenes
de la población destacamos una copia de Nuestra Señora de Villaviciosa2.
La imagen de la original documenta su existencia desde finales del
siglo XV y fue traída desde Portugal, exactamente de un lugar llamado
Villa-Viçosa, por un pastor hasta la dehesa de Las Gamonosas, en
Espiel, dio origen a esta población situada en el corazón de Sierra
Morena. Fue el cardenal Salazar quien la separó eclesiásticamente
de Espiel, otorgándole parroquia propia. Ya en 1775, Carlos III
le concedió privilegio de extensión y villazgo.
Es una Virgen
de madera como de ébano oscura y recubierta de plata. Durante los
siglos XVI y XVII la imagen tuvo frecuentes traslados con fin de
implorar su patrocinio en épocas de calamidades, resaltando aquellas
que afectan a la agricultura. Esto demostró un verdadero fervor
de los cordobeses hacia Nuestra Señora de Villaviciosa. Según prueban
los testimonios recogidos por Páez de Valenzuela, "la devocación
alcanzó altas cotas de popularidad"1. Es en 1763 cuando se realizó
la imitación de la Virgen, mandada a hacer por el Cabildo de la
Catedral de Córdoba, no sin disgusto de los vecinos que quisieron
poseer la original. Ésta posee una efigie en la artística peana
en la que aparece el pastor que la trajo, llamado Hernando, y uno
de los portugueses que vinieron en busca de ella en disposición
a la idéntica recogida por un letrilla popular:
"Hernando con
el violín y el portugués con la espada; en medio está la Señora
en la encina colocada."
La obra del Niño
Jesús aparece en el retablo de la ermita de la Virgen y es realizada
en 1800. Merece destacar la Inmaculada y la Virgen Milagrosa, datables
en 1925, la de Jesús Nazareno en 1953, la del Sagrado Corazón realizada
por Eduardo espinosa en 1954, y las de la Virgen de Belén y la Dolorosa
por Juan Martínez Cerrilo en los años cincuenta.
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