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La historia de los pueblos necesariamente ha estado ligada a las
artesanías, puesto que la vida precisaba de una serie de cosas,
de cacharros, de útiles, de herramientas que tenían que ser producidas
por los moradores de los lugares.
Hasta no hace mucho la artesanía ha estado muy presente en la cotidianidad
o botijos, sartenes, zapatos, tejidos de todo tipo, carpinteros,
silleros, ... y así hasta la infinidad, han formado el entorno doméstico
y laboral.
Desgraciadamente como en el resto del mundo, los plásticos, la
industrialización, la homogeneidad en los gustos a llevado a las
artesanías a fenecer; el siglo XX ha sido el fin de las fabricaciones
preindustriales, y hoy son escasos los testimonios que de ello nos
ha llegado.
Con todo, hay motivos para sentir esperanza de que no se pierdan
algunos retazos de un pasado tan bonito como necesario.
"Aunque venido a menos, registró cierto auge en Villaviciosa el
trabajo artesanal del cuero Benjamín de la Fuente, ya fallecido,
fue el último talabartero del pueblo, que realizaba por encargo
todos los componentes del aparejo para las bestias de carga. José
Nevado confeccionaba zahones y artículos para cazadores. Y Antonio
Jurado Saucedo, el músico zapatero, realizó manualmente hasta su
jubilación botas de campo a medida.
Isidoro Sánchez es un trabajador que dedica sus ratos de ocio a
la artesanía en madera, confeccionando tanto aperos de labranza
como menaje de hogar en miniatura.
Excelente bordadora es Juliana Moreno Reche, que realiza a mano
preciosas mantillas y mantones de Manila"
También contamos con un sillero, el cual es conocido por la fabricación
de sillas de anea y con Miguel que también es conocido por la fabricación
de llaveros, empuñaduras para cuchillos y navajas, lámparas y una
serie de objetos muy variada que este artesano realiza con cuernos
procedentes de los ciervos.
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