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Esta fiesta
se celebra el 19 de Enero, anualmente, y consiste en el traslado
de la población ( niños, ancianos, jóvenes) del pueblo al campo.
Allí pasan el día cantando, tomando su comida que antes ellos mismos
han preparado.
Cuando ya han
almorzado y reposado los corchuos se dedican a la recogida de haces
formados por "tomillos , romero , así como otros arbustos y plantas
aromaticas"1.
Cuando va atardeciendo,
todas las personas que se encuentran en el campo recogiendo tomillos,
se disponen a partir hacia el pueblo, cargado de tomillos que son
transportados en camiones o perigüelas2.
Cuando van
caminando hacia el pueblo los corchuos cantan las canciones populares
entre risas y bromas. No solo se come o se canta, también se juega
como cuando se jugaban en corros las parejas cantando coplas populares
que forman parte del acerbo popular:
"A la flor
del romero / romero
verde, / si
el romero se seca / ya
no florece, / ya
no florece / ya
ha florecido, / a
la mata del romero / romero
ha sido"
Y otra.
"El día
de los tomillos / van
los chiquillos / a por un haz, haz, haz, / y se quedan arrecidos
/ en el arroyo el helechar"
Estas canciones
son muy populares entre los Villaviciosanos como otras muchas, que
la memoria colectiva conserva afortunadamente en la quema de los
tomillos.
Una vez llegado
al pueblo cuando ha anochecido, los corchuos queman sus haces formando
grandes hogueras en los distintos barrios, donde se canta, se juega,
se asan embutidos tanto hechos en la matanzas de las casas de ese
barrio, o comprado en las famosas carnicerías que hay en Villaviciosa.
Antiguamente
en estas fiestas los mozos solían cortejar a las muchachas.
Los varones
más valientes solían saltar la hoguera y se comenta que al pasar
por entremedias de las llamas éstas lo purificaban.
Esta celebración
termina a la media noche y a la mañana siguiente sólo quedan las
cenizas que recogen las mujeres y que dejan una mancha que nos hace
recordar el día de antes.
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