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En la actualidad, aún se siguen cultivando los
productos primarios citados anteriormente, con la excepción del
trigo, cuyo cultivo ha desaparecido. A pesar de ello antiguamente,
cada familia hacía su propio pan. Primero sembraban el trigo y después
de la recolección en el verano, lo llevaban a un molino donde era
molido y lo convertían en harina, forma en la que se sloía pagar.
Algunos molinos eran: el molino "de la Apretura", el que se encontraba
en "ca Curro". Después, con la obtención de la harina, se guardaba
la levadura y se hacía el pan. Para cocerlo, las familias que no
tenían un horno, lo solían llevar a uno que se encontraba donde,
hoy en día, está el establecimiento de "Carnes Regino", en la calle
Juan Carlos I, más conocida como calle "ancha". Allí el pan era
cocido y te lo llevaban los mozos con tablas largas en la cabeza
a tu casa. Como la mayoría de la gente era muy pobre, en vez de
pagarle con dinero le pagaban dándole algunos panes. Hoy en día,
aún se sigue elaborando el pan en varios hornos y en cada uno de
ellos, este producto tiene una forma característica. Encontramos
el pan de "Curro" o "Girona", del "Motor", de "Cantero", que van
vendiendo por las calles a la vez que distribuyen por las tiendas
como "el Supermercado", "los tábanos", "Antonio y Eulalio", "Benilde".
Sin embargo, el cultivo de la vid, que se originó
allá por la Edad Media, aún continúa, aunque con algunas modificaciones
respecto a años pasados, por ejemplo los métodos: antes el vino
se elaboraba en las casas. Los hombres aplastaban las uvas introducidas
en la gareta y el caldo que se obtenía iba a parar al pozuelo. Después
se vaciaban en conos, en donde con la ayuda de yeso o "metabisufito"
, fermentaba, originando el vino blanco, el cual para el día de
San Andrés, ya se podía degustar. Junto so el vino dulce o vino
de balsa constituían los vinos típicos del pueblo.
El vino de balsa también se hacía de forma artesanal: las familias
cribaban los racimos de uvas y después lo echaban a las tinajas
durante cuarenta días, junto con moras y/o uvas negras . Una vez
pasado este tiempo, el vino se traspasaba a otra tinaja, desde la
cual,, una vez que dejara de estar turbio, estaba listo para beber
a cualquier hora.
En estos tiempos de nuestros mayores, en el pueblo, existían multitud
de bodegas familiares, que también vendían el vino. Algunas de éstas
aún existen como las Bodegas "Gómez Nevado"
En 1963, un grupo de pequenos viticultores, para no tener que
vender sus viñedos, se unieron. Construyeron la actual "Cooperativa
Andaluza Exportadora de Vino", la cual sigue elaborando este producto
típico del pueblo
También hay que hablar del aceite, esencia
gastronómica de nuestro pueblo, el cual, como el vino, se elaboraba
en las casa de forma artesanal. En estas almazaras, se llevaban
las aceitunas y cuando se recogía el aceite, se pagaba con este
mismo producto, debido a la pobreza que, en general, existía en
esta antigua época. Luego, el aceite era echado en bidones, algunos
de los cuales se encontraban donde ahora están ubicadas las Bodegas
"Gómez Nevado", a la entrada del pueblo. Luego, en1956, se construyó
la Cooperativa Olivarera "Nuestra Señora de Villaviciosa", que permitía
a sus socios llevar las aceitunas dejando su molturación tradicional.
Hoy en día, se sigue elaborando aceite, que también se puede comprar
en cualquier época del año, al no ser un producto perecedero.
Otro producto muy típico de nuestro pueblo,
por estar en serranía es la leche, que se obtenía desde la antigüedad.
Con este producto también se elaboraban artesanalmente quesos, que
se vendían en las casas. Aún hoy, se puede encontrar este rico producto,
fabricado por los pequenos ganaderos, aunque suele ser para consumo
propio y no para la venta al exterior.
Sin menospreciar a estos típicos productos,
también se debe destacar la riqueza forestal que abunda en nuestros
bosques. Ejemplos de ella son las setas azules o de "chaparro",
de "álamo", de "cardo", los "vízcanos" , fonses de jara y de pino,
"ajos porros", "cardillos". Todos ellos se solían y suelen añadir
como ingrediente a los guisos, aunque también se podían comer fritos.
Con las vinagreras y los espárragos se solía hacer una salsa, igual
a la salsa de espinacas.
"Muchas personas suelen salir buscarlas, no sólo para comerlas
sino también del pueblo durante los meses de otoño"
Otro producto típico de nuestra sierra y que
es obligatorio mencionar es la miel, que con su sabor dulce característica,
ha inundado los paladares "corchuos" desde tiempos remotos. Para
su elaboración familiar se utilizaban colmenas de corcho que se
transportaban en "pellejos" , y luego la miel se vendía en las casas
como la de Cándida, la de Antonia, Inma o la de Pablo Díaz, "el
tejón". Aún hoy, "se comercializa la miel y la meloja en casas privadas,
aunque sólo existe una casa que opera legalmente, la familia de
José Nevado Machuca, el cual vende sus productos con el nombre de
SIVICOR. La época ideal para comprar la miel son los meses de julio
y agosto .
Gracias a todos los productos citados anteriormente,
se han podido elaborar varios platos que constituyen la riqueza
gastronómica de Villaviciosa. Antiguamente, destacan el rin-ran
o mazaporra que se elaboraba con ajo, sal, pan, huevo o almendra,
aceite y vinagre (el ajo y la sal se machacaban en el dornillo,
el pan se majaba con huevo o vinagre); el ajo de harina, ajo de
patata, ajo de sardinas, las patatas viuda, preparados que se solían
comer durante la primavera y el verano por la mañana. A la hora
de almorzar, el plato fundamental era el guiso (acompañado, si se
podía, de carne) y el "asaillo". Por la noche era típico el gazpacho
(rin-ran pero con agua), la ensaladilla pobre o las sopas imperiales.
Durante la época de feria, se solían preparar platos más especiales
como el escabeche de peces y el gazpachuelo, aunque éste último
se hacía durante todo el verano.
En los períodos más fríos, principalmente, se elaboraban las migas
(que se solían degustar por las tempranas mañanas). Al mediodía
se preparaban los platos que durante el verano o primavera servían
como desayuno. Ya más tarde, para cenar, a veces, se hacía un "picadillo
de naranja"; con naranjas picadas, azúcar y aceite. Y como postre
destacaba el pan de higo, que se hacía y se hace con moldes cogiendo
los higos recogidos y secos durante el verano. en Navidad, eran
típicas las "tortillitas de San José"
Estos platos iban aderezados, a veces, de pobres aunque nutrientes
ensaladas, cuyos ingredientes principales y comunes son el aceite,
el vinagre y el ajo. Algunos ejemplos los encontramos en la ensalada
de col, de frieras (que posee muchas vitaminas); de rábanos o de
muelas.
Aunque las personas que comían estos preparados (que si nos fijamos
en los ingredientes, vemos que constituían la dieta de las gentes
que vivían en los campos) siempre tenían a mano el vino, elaborado
en la propia casa y que acompañaba a todo tipo de preparados. Sobre
todo destacaba el vino blanco (raro en la casa que no se encontraba)
pero también se degustaba el vino de balsa y el aguardiente, que
se elaboraba con la casca de las uvas y azúcar .
Toda esta inmensa carta de degustación, también está constituida
por otros platos, como el emborrizado, que se suele preparar para
los días de matanza, al igual que el estofado de cabeza de cerdo
y el jamón con cebollas, un plato sabroso, que se puede probar en
cualquier época del año y la caldereta. También se encuentran la
trucha al puente nuevo, "un plato para servir caliente", el caldillo
de conejo, típico en el invierno y la primavera.
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