|
Cuando llegamos a Villaviciosa, podemos percatarnos
de la peculiaridad de sus casas, de ellas podemos destacar las puertas
con sus correspondientes ventanas a los lados, las fachadas blancas,
color característico de los pueblos de Andalucía, y en su interior
podemos encontrar una planta baja y una camareta, utilizada como
granero antiguamente. En la antigüedad, los techos solían ser de
bóveda y las paredes tenían un gran grosor hechas con un material
característico como es el adobe por lo que el clima interior de
la casa era fresco sobre todo recomendable para el verano.
La composición de sus calles en cuanto al viario
podemos decir que es de forma radial. Su crecimiento no podemos
describirlo con exactitud. En este momento podemos delimitar el
término de las casas y el comienzo del campo por la situación de
varias carreteras como son: la de Posadas, la de los Arenales y
la de Villanueva del Rey, es decir, un contorno definido sin continuidades
en poblamiento difuso. Observando el plano de Villaviciosa podemos
distinguir aquellas calles más o menos antiguas, por la composición
y forma de su estructura urbana ( lugar donde comienzan, donde terminan,
pequeñas curvas, etc...).
Como podemos observar las primeras calles que
se construyeron en el pueblo se perfilaron en los alrededores de
la Ermita, Ayuntamiento e Iglesia. Se puede distinguir por sus tacones
(salientes) y retranqueos (entrantes) y su trazado sinuoso. También
podemos decir que unos de los barrios más modernos, aunque anterior
al de la Verbena es el de las Cruces y de ello da testimonio la
rectitud de sus calles. La calle principal o más larga, es la que
parte el pueblo en dos. Esta calle es la de Manuel Arribas Carrillo.
Se puede llegar ya a pensar en el no desarrollo
urbanístico, con esto queremos decir, que por su situación geográfica
y por las delimitaciones de cordilleras y arroyos, y más el escaso
crecimiento vegetativo de población, el pueblo se va a ver en un
punto de su desarrollo que no va a avanzar, ya que todo lo que se
hiciera al respecto sería de forma artificial, en lo físico y quizás
superflua en lo humano, aún más si tenemos en cuenta los numerosos
ahuecamientos con los que cuenta el casco.
|