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Villaviciosa se fue formando en el cruce de caminos Córdoba-Noroeste
y Sevilla-Toledo tras la llegada de la imagen de la imagen de la
Virgen Nuestra Señora de Villaviciosa, de la cual adquirió el nombre.
Según cuenta la leyenda, la imagen fue traída desde un lugar de
Portugal llamado Vila Viçosa (el Alentejo) "cercano al palacio donde
tenia su residencia el duque de Braganza" hasta nuestro pueblo por
el vaquero castellano Hernando. Según nos cuenta Ángel Fernández
Dueñas, la imagen fue hurtada por Hernando en su ermita de Portugal,
"Hernando se afligía del descuido y pobreza que rodeaban a la Señora
(...). Y decidió rescatarla de su abandonada ermita" . "Compadecido
un día de tan triste estado, entró de noche en la ermita, tomando
la imagen y poniéndola en su zurrón emprendió una larga marcha que
no cesó hasta llegar al pago de Las Gamonosas, cerca de Espiel,
jurisdicción de la ciudad de Córdoba, dedicada al pasto de los ganados
del común y después a dehesas de yeguas" . Depositó a la imagen
en el hueco de un alcornoque . Los portugueses tras darse cuenta
que la imagen había sido robada corrieron a buscarla y llegaron
hasta el alcornoque donde estaba colocada, y, junto a ella Hernando.
Tras capturarlo y recuperar a la Virgen, volvieron hacia Portugal.
Hernando fue encarcelado, pero tras escaparse de la prisión (se
piensa que fue un milagro de la Virgen) volvió a recuperar a la
imagen y, como antes, la trasladó a su emplazamiento en el hueco
del alcornoque. Otra vez, tras perseguirle y apresarle, los portugueses
creyeron que la voluntad de la imagen era la de quedarse en su emplazamiento
serrano (lugar donde Hernando la había traído), dieron todo el dinero
que tenían a Hernando, para que construyera una ermita digna a la
imagen. Así se piensa que fue cómo se levantó la primera construcción
en el lugar.
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