TEMA 12: TÉCNICAS DE PRIMEROS AUXILIOS

En el centro de trabajo siempre existe la posibilidad de que se produzcan accidentes, los cuales pueden producir lesiones.

Tanto el empresario como los trabajadores han de procurar que los efectos negativos de los accidentes de trabajo sean lo menores posibles, por ello, en la empresa o centro de trabajo deberán de existir medios y personal preparado en materia de Primeros Auxilios.

En la mayoría de los accidentes las consecuencias son leves (pequeños cortes, rozaduras, esguinces, distensiones, contusiones, lesiones en los ojos y pequeñas quemaduras), aunque también se pueden producir otras consecuencias de mayor gravedad (quemaduras graves, hemorragias, fracturas, asfixias o incluso la muerte del trabajador).

Los primeros auxilios se definen como aquellos gestos o medidas que se adoptan inicialmente con un accidentado o enfermo repentino, en el mismo lugar de los hechos, hasta que se pueda obtener una asistencia especializada.

Ante cualquier caso de accidente se deben de tener presentes 3 importantes pautas de actuación que constituyen los principios básicos de los Primeros Auxilios y son ampliamente conocidos por las siglas P.A.S. (proteger, alertar y socorrer).

Los primeros auxilios requieren un aprendizaje y una formación, aunque las pautas a seguir son las siguientes:

La evaluación inicial de un accidentado consiste en realizar una valoración global de su estado.

La evaluación inicial consta de dos fases sucesivas: valoración primaria y valoración secundaria.

Lo primero es observar aquellas situaciones que pueden suponer una amenaza inmediata para la vida del accidentado, comprobar la consciencia, la respiración.

Debemos de tener presente que los primeros auxilios son la primera ayuda que va a recibir el accidentado de manera que podamos aliviar el dolor, contrarrestar el shock, evitar lesiones secundarias o infecciones e incluso evitar su muerte.

Los primeros auxilios se prestan en el lugar del accidente y entre otras actuaciones a realizar destacaremos las siguientes:

  1. Inmovilizar las fracturas sin intentar reducirlas.

  2. Cubrir las heridas con apósitos limpios y estériles.

  3. Colocar la cabeza hacia atrás para hacer entrar el aire mejor.

  4. Si la respiración no es normal se debe practicar la respiración artificial.

  5. Cortar la hemorragia presionando sobre el vaso sanguíneo o haciendo un torniquete.

  6. Neutralizar los efectos del shock.

  7. No mover a la víctima.

  8. Librar al accidentado de las circunstancias que puedan agravar sus lesiones.

  9. Si el accidente es por fuego, cubrir al sujeto con una manta o prenda de ropa que ahoge las llamas. No quitar la ropa quemada que esté pegada a la piel.

  10. Si el accidentado está consciente puede indicarnos donde le duele.

  11. Primero hay que buscar la presencia de heridas o contusiones en la cabeza, si sale sangre por la nariz, por los oídos, podría ser un signo de fractura de cráneo.

  12. El cuello es una zona muy delicada, por lo que hay que extremar las precauciones.

  13. Si el golpe se recibe en el tórax buscaremos heridas o fracturas y comprobaremos la respiración.

  14. Lo siguiente en examinar sería el abdomen y las extremidades.

  15. El siguiente paso es evacuar a las víctimas.

  16. Si el accidente se produce por electrocución, desconectaremos la corriente, aislaremos al accidentado y a nosotros mismos y después reanimar a la víctima, en caso de quemaduras por electricidad envolveremos al accidentado en ropa limpia, daremos de beber agua bicarbonatada cada hora si está consciente y guardaremos la orina para su estudio posterior.

EL BOTIQUÍN EN LA EMPRESA

Para prestar primeros auxilios no es necesario que se disponga de materiales ni equipos sofisticados, pero dado que en este caso nos encontramos en nuestro puesto de trabajo sí que hay que tener en cuenta que dispondremos de un botiquín.

El botiquín constituye un elemento obligado en todos los centros de trabajo, normalmente suelen ser suministrados por las mutuas que gestionan los riesgos profesionales en las empresas y es a éstas a las que debemos solicitarlo si no nos los han hecho llegar a nuestro lugar de trabajo.

El botiquín debe guardase en un lugar ni muy húmedo ni muy seco, lejos de una fuente directa de calor.

Todos los trabajadores deben saber donde se guarda el botiquín.

Cuando se utilice algún elemento de botiquín hay que volver a reponerlo inmediatamente.

Periódicamente se realizará una revisión para reponer los productos agotados o caducados del botiquín.

En los centros de trabajo de más de 50 trabajadores se dispondrá de un local destinado a los primeros auxilios y posibles atenciones sanitarias. También se dispondrá de dicho local en los centros de trabajo que se realicen actividades peligrosas o que presenten dificultades de acceso al centro de asistencia más próximo.

Los locales de primeros auxilios contarán con el botiquín, una camilla y una fuente de agua potable.

QUEMADURAS

Constantemente estamos expuestos a fuentes de calor. En nuestro puesto de trabajo son también muchas las ocasiones en las que podemos encontrarnos con situaciones en las que una fuente de calor origine una quemadura: llamas, líquidos calientes, quemaduras solares, calor radiante, sólidos incandescentes, corrientes eléctricas, sustancias químicas,....

Las quemaduras se pueden producir por fuego, por explosiones, por combustión de las ropas de trabajo, por proyección de metales fundidos, por salpicadura de líquidos calientes, escapes de vapor a gran presión.

La gravedad de las quemaduras se determina en función del grado y de la extensión afectada del cuerpo.

Existen tres grados de quemaduras:

Como ya hemos dicho la gravedad de las quemaduras también va a depender de la superficie del cuerpo quemada. Una quemadura será muy grave si es muy extensa aunque se trate de quemaduras de primer grado.

Si las quemaduras no superan el 5% del cuerpo y no producen alteraciones importantes no serán de gran urgencia.

Si la quemadura es muy extensa, se pierde plasma sanguíneo y electrolitos y se minora la cantidad de líquidos en el volumen de sangre que circula, lo que producirá deshidratación y alteraciones generales en el organismo.

Si una quemadura afecta a mas del 33% del cuerpo, es tal la pérdida de líquidos y las posibilidades de infección generalizada (septicemia) que pueden considerarse mortales.

Los síntomas o signos generales de las quemaduras son:

PRIMEROS AUXILIOS EN QUEMADOS

Lo primero es sofocar el fuego, limpiar la región afectada del cuerpo con una compresa seca, esparcir un antiséptico y tapar la quemadura con un vendaje ligeramente apretado, si la quemadura es muy extensa será necesaria la hospitalización inmediata.

Si las quemaduras son producidas por agentes químicos que provoquen la destrucción progresiva de los tejidos, lo primero es retirar los vestidos impregnados por el agente cáustico, lavar la zona afectada con abundante agua.

Si se trata de quemaduras producidas por fósforo se cubrirán las lesiones con toallas húmedas, limpias y estériles.

Si se trata de quemaduras de los ojos por producto químico, se deberán lavar lo más rápidamente posible con abundante agua.

En caso de ingestión de sustancias corrosivas, si la víctima está consciente, debe hacérsele beber grandes cantidades de agua.

HEMORRAGIAS.

La sangre circula por todo el cuerpo a través de los vasos sanguíneos: arterias, venas y capilares, cuando por cualquier circunstancia éstos se rompen la sangre sale de su interior originando una hemorragia.

Existen distintos tipos de hemorragias:

Las hemorragias producen trastornos cuya importancia dependerá de la cantidad de sangre perdida.

Las hemorragias producen trastornos de dos tipos: locales (afectan a una parte concreta del cuerpo, suelen ser debidos al aumento de presión que ejerce la sangre del derramen sobre la zona, ejemplo: las hemorragias cerebrales pueden provocar la muerte) y generales (son hemorragias cuyo trastorno es función directa de la disminución de sangre circulante, y su gravedad es proporcional a la cantidad de sangre perdida).

TRATAMIENTO DE LAS HEMORRAGIAS

Las hemorragias capilares se limpiarán con una solución antiséptica, a continuación se aplicará mercromina o betadine y se recubre la herida con una gasa estéril.

La hemorragia venosa requiere en primer lugar descubrir la herida y apretar con una compresa para evitar la salida de sangre, manteniendo elevado el miembro herido.

La hemorragia arterial requiere actuar rápida y enérgicamente para salvar la vida del accidentado. Con el miembro algo levantado se le deja al descubierto la herida, se comprime el lugar de la herida con toallas, paños o incluso con los dedos y sin dejar de comprimir haya que orientarse sobre el sitio donde las arterias estén tan superficiales que sea fácil oprimirlas contra los planos duros de los huesos cercanos. Si la herida está en una extremidad se podrá practicar un torniquete.

Las hemorragias internas suelen ser muy graves por lo que hay que avisar inmediatamente al médico. El paciente deberá permanecer en quieto, tendido con la cabeza baja, sin hablar, se le aplicará una bolsa de hielo o paños de agua fría sobre el sitio de la lesión. Si el médico tardase y la situación lo requiere se podrá poner al paciente una inyección de coaguleno.

Epistaxis: es el flujo de sangre que sale por la nariz. Se detiene manteniendo al paciente sentado con la cabeza inclinada hacia delante, comprimiendo las aletas nasales, son aconsejables aplicaciones frías sobre la nariz.

FRACTURAS

Rotura de un hueso en dos o más partes, perdiendo el hueso su continuidad en uno o varios puntos.

Clases de fracturas:

SÍNTOMAS:

Normalmente la víctima oye un chasquido, siente dolor a nivel de la lesión, el lesionado no puede servirse en absoluto del miembro lesionado (impotencia funcional), se produce deformación del miembro, se suele apreciar fácilmente si se le compara con el miembro sano, queda un color amoratado en la parte donde se ha producido la fractura.

TRATAMIENTO:

Es importantísimo inmovilizar el miembro en el mismo lugar en el que se encuentre el lesionado, no realizar traslado sino reclamar la presencia de un médico.

LA REANIMACIÓN CARDÍACO RESPIRATORIA

En muchos accidentes de trabajo, los afectados sufren claros síntomas de fallos cardíacos o paradas respiratorias y en estos casos no se puede esperar a la asistencia médica, por lo que los trabajadores deberán poseer conocimientos de técnicas de reanimación.

Son síntomas de fallo cardíaco o circulatorio:

  1. rostro pálido

  2. ausencia de latido cardíaco o de pulsaciones en una arteria principal

  3. no se percibe el latido del corazón

  4. las pupilas están dilatadas o bien no se contraen con la luz

  5. hay pérdida de conciencia.

Cuando se dan estos síntomas se deberá aplicar inmediatamente un masaje cardíaco de emergencia junto con la reanimación.

TRANSPORTE DE ACCIDENTADOS

A veces se producen accidentes que requieren una atención sanitaria urgente, atención sanitaria especializada que solo puede darse por personal médico. Por ello, resulta necesario trasladar a la víctima al centro sanitario más próximo.

El traslado de un accidentado debe hacerse con la máxima diligencia y cuidado. La mejor técnica a seguir en todos los accidentes y sus circunstancias es:

Si la víctima se encuentra en un lugar de difícil acceso lo primero que debemos hacer es infundirle tranquilidad, hablando con él constantemente.

Las técnicas de traslado requieren una actuación previa: reconocer al accidentado, actuar con orden y rapidez y aplicar las medidas oportunas en caso de hemorragias, fracturas o quemaduras.

El transporte de un accidentado puede realizarse: en camilla, por medios improvisados (sustituyendo la camilla por una chaqueta introduciéndole dos palos por las mangas y abrochándola al revés) o a mano (cogiendo en brazos al accidentado).

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Autoevaluación del Tema 12