Estratigrafía del Periodo Eoceno
Eoceno
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Periodo Eoceno


El Eoceno es el periodo de la era Cenozoica que abarca desde el final del Paleoceno (hace 55,8 ± 0,2 millones de años) hasta el principio del Oligoceno (hace 33,9 ± 0,1 millones de años). Su nombre proviene de las palabras griegas eos (comienzo, amanecer) y kainos (nuevo, moderno), haciendo referencia a la aparición de los mamíferos modernos que marcan el inicio de este periodo. Su final viene señalado por un importante evento de extinción.

Durante el Oeceno, los continentes continuaron desplazándose hacia sus posiciones actuales. Al principio del periodo, Australia y la Antártida parmanecían unidas y la circulación de las cálidas corrientes ecuatoriales y las frías de las aguas antárticas contribuían a manterner constante y elevada la temperatura de la Tierra. Pero cuando Australia se separó, hace aproximadamente 45 millones de años, del resto del continente antártico, las corrientes ecuatoriales cambiaron su rumbo, creándose una zona de aguas frías entre los dos continentes, contribuyendo a enfriar la parte situada más hacia el sur, que se heló y contribuyó al enfriamiento global.

Mesonyx [13]

Mesonyx [13]

Al norte, el supercontinente de Laurasia comenzó a romperse, quedando aparte Europa, Groenlandia y Norteamérica. En la zona oeste de esta región, se forman durante el Eoceno importantes cadenas montañosas y grandes lagos en sus bases.

En Europa, el mar de Tethys finalmente desaparece. El levantamiento de los Alpes en el siguiente periodo geológico aislará sus restos para formar el Mediterráneo. Un puente de tierra probablemente une Norteamérica y Europa, como parece deducirse de las similitudes de sus faunas.

La India continúa su viaje desde África y comienza a colisionar con Asia, dando como resultado la cadena del Himalaya.

A comienzos del Eoceno, el planeta sufre uno de los más rápidos y extremos calentamientos de su historia, subiendo las temperaturas hasta 7º C en latitudes altas. Su duración fue de menos de 100.000 años. Este incremento de temperaturas provocó importantes extinciones que distinguen las formas de vida del Paleoceno de las del Eoceno.

El clima global del Eoceno fue el más homogeneo de todo el Cenozoico. La diferencia de temperaturas entre el ecuador y los polos era la mitad de la actual. Las corrientes profundas en los océanos eran excepcionalmente cálidas y las regiones polares templadas.

El clima se mantuvo templado durante todo el Eoceno, aunque poco a poco las temperaturas fueron disminuyendo debido al cambio de las corrientes marinas en torno a la Antártida.

Este tipo de clima favoreció la expansión de la vegetación por casi todo el planeta. Excepto algunas regiones desérticas, el resto debió estar cubierto por bosques. En las regiones polares, éstos fueron bastante extensos, quedando restos fósiles que así lo atestiguan.

El progresivo enfriamiento provocó la aparición de zonas de pradera y la consolidación de tipos de árboles más adaptados a los cambios de temperatura.

Los primeros fósiles conocidos de la mayoría de los mamíferos modernos (como artiodactylos, perissodactylos y primates), aparecen en un breve periodo de tiempo a comienzos del Eoceno. Todos los nuevos órdenes de mamíferos eran más pequeños (por debajo de los 10 kg) que los primitivos mamíferos del Paleoceno, y también menores que los del Oligoceno. Se supone que las altas temperaturas de principios del periodo favorecieron los tamaños pequeños.

Aparecen asímismo los modernos ungulados (incluyendo algunos carnívoros, como Mesonyx), los murciélagos o los proboscideos.

Los fósiles de reptiles del periodo, tales como las tortugas o serpientes, son abundantes.

Mapa del Eoceno

Mapa del Eoceno